Navigation

Identidades

LGBTIQ: ¿Cambio de mentalidad en Suiza?

Este contenido fue publicado el 09 febrero 2020 - 00:00
Paula Troxler (ilustración)

Pionera en el reconocimiento de las parejas del mismo sexo, en lo que a los derechos de las personas LGBTIQ se refiere (lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, intersexuales y queer), Suiza hoy va a la zaga de otros países europeos. 

La última pequeña victoria de la comunidad LGBTIQ tuvo lugar el 9 de febrero de 2020. Ese día la población suiza acordó en las urnas castigar la discriminación basada en la orientación sexual y el racismo.

No obstante, a pesar de los progresos continuos de la sociedad para aceptar la homosexualidad, la homofobia sigue siendo un problema en Suiza. La discriminación y los ataques verbales y físicos por la orientación sexual o la identidad de género marcan, todavía hoy, el camino de algunas personas.

“La característica de la homofobia y la transfobia es que el rechazo puede provenir de la propia familia”, dice Caroline Dayer, experta en cuestiones de violencia y discriminación, de género e igualdad. 

Además, algunos movimientos religiosos ultraconservadores siguen siendo especialmente intolerantes hacia las minorías sexuales y, de manera más o menos transparente, practican a veces las terapias de conversión.  

En los últimos años se han puesto en marcha medidas para combatir la homofobia, sobre todo en el contexto escolar. Son, a menudo, iniciativas privadas basadas en el voluntariado, como la de la asociación bernesa ABQ.

En el pasado, Suiza estuvo a la vanguardia de los derechos de las personas LGBTIQ. En 1942 (en un momento en que en los países vecinos la represión contra las personas homosexuales era feroz) Suiza despenalizó la homosexualidad. Y cuando en 2007 introdujo la unión registrada [las parejas de hecho], la Confederación se convirtió en el primer país del mundo en reconocer de forma directa y masiva a las parejas del mismo sexo. El 58% votó a favor.  

Desde enero de 2018, las personas homosexuales tienen derecho a adoptar al hijo (o hija) de su pareja. Sin embargo, ser pareja inscrita no pone en el mismo plano de igualdad a las personas homosexuales y a las heterosexuales. Ya que esta unión civil no permite a las parejas del mismo sexo adoptar o beneficiarse de la reproducción asistida.   

Aunque la mayoría de los países europeos han adoptado el matrimonio para todos, Suiza no lo ha hecho, pero ha dado un paso histórico en ese sentido: la cámara baja del Parlamento helvético se pronunció en junio de 2020 a favor. También respalda la donación de esperma para las parejas lesbianas. Sin embargo, el camino es largo todavía, puesto que la cámara alta debe aún pronunciarse al respecto. Además, el voto popular no se excluye para evaluar el tema. Si se acepta el matrimonio para todos, Suiza podría recuperar así el retardo que hoy tiene de cara a sus vecinos europeos...


Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Compartir este artículo

Únase a la conversación

Con una cuenta de SWI, tiene la oportunidad de contribuir con comentarios en nuestro sitio web.

Conéctese o regístrese aquí.