Los japoneses y las montañas suizas

Bienvenido a Suiza (Keystone Archive) Keystone Archive

Al llegar a la estación suiza de montaña de Grindelwald no pueden pasar inadvertidos los signos japoneses.

Este contenido fue publicado el 18 noviembre 2006 - 12:21

El más importante de ellos es la Oficina Japonesa de Información que desde hace 20 años brinda acogida a los turistas.

Situada justo encima de la estación de ferrocarril, la Oficina fue establecida por Ichiro Ando y su esposa Yasuyo quienes siguen manejando el centro.

Nadie mejor que ellos para ayudarnos en la tarea de averiguar qué imagen tienen los turistas japoneses de Suiza y si esa imagen corresponde a sus expectativas.

Nuestro propósito ha sido la producción de un informe multimedia en inglés y japonés, con ocasión de la Expo 2005 que tuvo lugar en Aichi, Japón. Swissinfo estuvo asociada con el pabellón suizo, "La Montaña".

La respuesta de Ichiro a nuestra principal pregunta es clara y directa. Los japoneses quieren ver el paisaje alpino que se hizo famoso por la historia de Hedi, tal como fue retratada en la película japonesa de dibujos animados del mismo nombre.

Y, sí: Suiza corresponde a lo que se esperaban. Pero ¿cuál es la historia de Ichiro y Yasuyo?

Diferente cultura

Cientos de miles de extranjeros visitan Grindelwald cada año, pero muy pocos deciden quedarse. Ahora bien, ¿qué empujó al matrimonio Ando a establecerse en el otro lado del globo y a vivir en una cultura tan distante de la suya?

Entramos a su casa, preparamos nuestro equipamiento y proseguimos la entrevista.

Hablando en un inglés vacilante pero atento, Ichiro nos cuenta que creció en Osaka y que nunca estuvo expuesto a las cadenas de montañas del Japón.

A los 19 años, con su mochila a cuestas recorrió Europa, pasó por Suiza y se detuvo en Grindelwald.

La vista de altas montañas como el "Eiger" le causó un choque y decidió volver.

La novia del Eiger

Años más tarde Ichiro regresó a Suiza para quedarse, esta vez con su novia Yasuyo. Abrieron una pequeña agencia de viajes para ocuparse de hacer reservaciones de hotel y de trenes, organizar abonos para esquiar y ofrecer servicios de traducción.

Hoy, la empresa marcha muy bien. Comparte un moderno edificio de oficinas con un banco suizo en la principal arteria de Grindelwald.

Yasuyo señala que lo primero que quieren muchos japoneses cuando entran a su oficina es un consejo sobre cómo poder ver el "Eiger". "Les decimos que simplemente tienen que mirar hacia arriba", señala.

Es una vista de la cual Ichiro nunca se cansa. La faz norte del "Eiger" fue lo primero que él vio cuando vino Suiza, hace más de 20 años, y es lo primero que ve cada día cuando mira a través de la ventana de su sala.

Montañas omnipresentes

En el mundo de Ichiro las montañas lo representan todo y están por todas partes, en los cuadros y fotografías de cimas que cuelgan en las paredes de su casa.

Su trabajo consiste en vender sueños alpinos a turistas y, durante su tiempo libre, en escalar montañas.

Sin embargo, el matrimonio Ando dice que ellos no son los únicos japoneses que se han enamorado de los Alpes suizos.

Hace unos 10 años los turistas japoneses pasaban sólo dos o tres días en Suiza como parte de una gira europea. Ahora vuelven para pasar de una semana a 10 días en Suiza, o sólo en Grindelwald.

Un típico "tour" de Suiza dura 7 días y los puntos culminantes del viaje se venden con superlativos a los japoneses para exaltar su valor.

El más famoso

En el "tour" figura Zermatt, domicilio de la más famosa montaña suiza, el "Matterhorn". También hay un viaje en el Expreso de los Glaciares, una de los más apreciados paseos en tren y, además, Grindelwald, punto de partida para una visita al "Jungfraujoch", a partir de lo que se presenta como la estación ferroviaria más alta de Europa.

En torno a una tasa de té verde, el matrimonio Ando explica que los japoneses que vuelven, ya no forman parte de amplios grupos de viaje, sino de individuos interesados en abandonar las rutas trilladas para entender mejor las costumbres y tradiciones suizas.

Durante el verano muchos japoneses se inscriben en un curso de introducción a la fabricación de quesos que incluye una visita a una quesería alpina donde se muestra cómo hacer su propio queso suizo.

Un par de meses más tarde, cuando el queso está listo, es embalado y enviado a sus casas en Japón.

Yasuyo dice que muchos japoneses hallan que el paisaje de los alrededores de Grindelwald se parece mucho al que ellos habían imaginado en el caso de Heidi: pastos verdes, chalés y montañas nevadas, aunque el escenario de la historia está en el otro extremo de Suiza.

El gran número de japoneses que ahora pasa sus vacaciones enteras en Grindelwald ha incrementado la demanda de chalés y apartamentos de vacaciones. Para satisfacer la necesidad, Ichiro está compilando una guía sobre este tipo de alojamiento.

Antes de despedirnos preguntamos a Ichiro sobre una pintura de la montaña más famosa de Japón que cuelga en una pared. ¿Alguna vez ha escalado el Fuji, o piensa hacerlo?

"No", es la corta respuesta. Está satisfecho con sus montañas suizas.

swissinfo, Dale Bechtel, en Grindelwald
(Traducción: J.Ortega)

Datos clave

Grindelwald está situado en el Oberland de Berna, a 1.050 metros sobre el nivel del mar.

Rodeado por algunas de las más altas cimas de los Alpes, con glaciares que alguna vez descendieron sobre el pueblo, fue ya un destino popular durante la primera mitad del siglo XIX.

Los turistas japoneses comenzaron a visitar Grindelwald en cantidad significativa durante los años setenta.

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