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Los mercados o nada... ¿Realmente no hay más?



Los mercados financieros, bajo su esquema operativo actual, ocupan un sitio preponderante en el mundo desde hace tres décadas.

Los mercados financieros, bajo su esquema operativo actual, ocupan un sitio preponderante en el mundo desde hace tres décadas.

(Keystone)

Los mercados financieros y la economía de mercado se convulsionan cada vez con mayor frecuencia. ¿Debemos observar cómo fracasan? O bien... ¿Existe alguna solución alterna capaz de suplirlos?

Dos economistas exponen sus argumentos a swissinfo.ch y coinciden en la conveniencia de crear un impuesto aplicable a las transacciones financieras.

El economista y profesor en la Universidad de Lausana, Samuel Bendahan, es también presidente de la Comisión de Economía del Partido Socialista (PS) del cantón de Vaud.

Por su parte, Jean-Pierre Lehmann es profesor del instituto IMD de Lausana y fundador del Grupo Evian, una coalición en favor del librecambismo económico fundada sobre bases multilaterales.

swissinfo.ch: Desde su perspectiva, ¿existe alguna alternativa a los mercados?

Samuel Bendahan. Si hablamos de los mercados financieros, se entiende que su meta es facilitar el financiamiento para las empresas. Pero la realidad es que actualmente no cumplen esta función, ya que la bolsa es esencialmente un mercado de segunda mano. Una empresa emite acciones bursátiles y una vez que estos títulos pasan a manos de otros participantes, la empresa no volverá a recibir dinero alguno por el intercambio sucesivo de las acciones.

Pero partamos del principio de que la misión central de un mercado es facilitar el financiamiento. En el presente, encontrar una opción alternativa a los mercados implicaría crear nuevas formas de financiamiento para las empresas. Y claro que es posible imaginar modelos económicos más democráticos. Por ejemplo, a través del desarrollo de sociedades cooperativas o asociaciones que han optado por esquemas distintos al accionario.

Sociedades que no cotizan en bolsa y financiadas por personas que pertenecen a la empresa, o se asocian de forma libre. Migros (número uno del comercio al detalle en Suiza) es una cooperativa que funciona perfectamente desde el punto de vista empresarial, y que no necesita del sistema financiero.

 
Pero la discusión de fondo aquí es que son pocos los que creen que es realmente posible revolucionar el sistema financiero rápidamente con nuevos modelos de sociedad corporativa. Esto sería lo ideal en realidad. Pero dentro de lo posible y concreto, podrían aplicarse nuevas regulaciones y esquemas impositivos.

El punto es que el verdadero contrapeso del mercado, y de los problemas que están vinculados éste, es el poder público internacional. Se necesitan Estados y gobiernos capaces de coordinar esfuerzos y de crear políticas presupuestarias y fiscales comunes que enmarquen a los mercados financieros mundializados.

Y en el presente, el poder desmesurado que caracteriza a los mercados financieros se debe a que operan de forma globalizada, mientras los gobiernos no consiguen comunicarse y lograr acuerdos comunes. Lo anterior hace que si usted dispone de mucho dinero, se convierte automáticamente en un rey. Y puede dirigirse a donde lo desee, ya que los gobiernos no cuentan con ningún medio coordinado para “decidir” qué puede usted hacer o no hacer con su dinero.

swissinfo.ch: Usted evocó un sistema un sistema impositivo diferente...

Samuel Bendahan. Un impuesto aplicable sobre las transacciones financieras sería una solución inteligente porque tendría un doble efecto. Permitiría (a los gobiernos) recaudar dinero, pero sobre todo, desincentivaría la especulación.

Hablamos de una tasa marginal, una que usted ni siquiera percibiría si debe comprar euros o dólares para salir de vacaciones. Pero que, en contrapartida, si realiza 50.000 operaciones cambiarias al día para especular, 50.000 veces un pequeño cargo, por miles de transacciones, ya comienzan a representar mucho dinero.

Este sería un modelo que gozaría de credibilidad y que, técnicamente, es perfectamente viable a corto plazo. Incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI) lo ha declarado.

swissinfo.ch: Y usted, ¿cómo ve el mercado?

Jean-Pierre-Lehmann: Yo no creo que existan alternativas para el mercado. Pero es un hecho que en la actualidad no funciona como debería. Yo me siento más alarmista que nunca con respecto a la evolución económica mundial, ya que existe una creciente pérdida de confianza. Y vamos a ver cada vez más problemas sociales.


Estamos en un punto en el que necesitamos realizar reformas, reestructurar y reflexionar. El mercado no puede funcionar si no prevalece un mínimo de consenso social. Y esto es válido para cualquier mercado.

En mi opinión, el capitalismo está en proceso de autodestruirse y lo mejor es que no suceda. Ya sabemos de antemano que las otras alternativas económicas probadas han sido desastrosas. Y esto se aplica lo mismo para el comunismo que para cualquier otra forma de control estatal.

swissinfo.ch: Cuando usted habla de que el capitalismo se autodestruye, ¿piensa en la financiarización extrema que experimenta la economía (actividad financiera vinculada a la banca, seguros e inversiones)?

Jean-Pierre Lehmann: Sí, hay mucho de eso. Inicialmente se pensó que el sector financiero existía para dar servicio a la economía real –a los emprendedores, las empresas, la innovación, los consumidores-; y las finanzas fueron creadas, básicamente para apoyarles con la evaluación de riesgos, financiamiento y otros servicios. Pero actualmente es más bien lo contrario. La economía real está sometida al sector financiero, que crea mucho más dinero (que la economía real) y lo destruye también.

Esta situación data de 30 años a la fecha, y su origen coincide con la revolución económica iniciada por Thatcher y Reagan. Funcionó durante algún tiempo, en periodos de alto crecimiento. Pero sus excesos, bajo la influencia de las empresas financieras, han creado un resentimiento en la sociedad que comprendo perfectamente.

Aún así, no veo más alternativas de mercado. Y eso es lo que genera un gran temor. Lo que hace falta es una reforma, una reestructuración a fondo del sistema capitalista de mercado. Pero, honestamente, no veo por el momento que nuestros líderes políticos estén interesados en explorar otros caminos. Una reforma tendría que centrarse ante todo en la relación que existe entre el sector financiero y el sector empresarial. Y tendría que instituirse un nuevo impuesto aplicable a las transacciones financieras. Una idea extremadamente controvertida, pero desde mi perspectiva necesaria.

Tasa Tobin

Inspirada en la obra del Premio Nobel de Economía estadounidense, James Tobin, la tasa sobre las transacciones financieras sostiene la idea del ‘grano de arena’ en el engranaje de los mercados financieros. Su idea central es aplicar un impuesto que grave cada operación especulativa.

Durante mucho tiempo la teoría de Tobin fue caballo de batalla de los movimientos altermundialistas. Hoy, su conveniencia recibe el respaldo de Francia y Alemania, y de la Comisión Europea, que intentan introducir dicha tasa en la Europa de los 27. Pero Gran Bretaña y los mercados financieros se oponen.

La principal crítica que recibe este impuesto es la complejidad intrínseca a ponerlo en marcha a escala mundial. Y que provocaría incentivos perversos en los flujos de capital, que se dirigirían a las zonas exentas de dicho impuesto.

Fin del recuadro


(Traducción: Andrea Ornelas), swissinfo.ch


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