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Bondo: aniversario del mortal deslizamiento

Hace un año, la población grisona de Bondo sufría el peor alud registrado en Suiza en el último siglo: más de tres millones de metros cúbicos de roca se desprendieron de la cumbre alpina del Piz Cengalo provocando un deslizamiento de tierra que se cobró la vida de ocho excursionistas y aplastó una decena de casas.

Este contenido fue publicado el 23 agosto 2018 - 10:00

Hoy la población se mantiene vigilante. El riesgo está latente. Hay un millón de metros cúbicos de roca suelta en las laderas de la montaña, la cual no ha dejado de moverse. Un desplazamiento se registró en julio y la semana pasada las sirenas de alarma ulularon por todo el pueblo. Las autoridades cerraron las carreteras y enviaron mensajes telefónicos de alerta a los parroquianos.

Desde el 23 de agosto de 2017, cuando la avalancha sobre Gondo dio la vuelta al mundo en imágenes espectaculares, el sistema de monitoreo ha sido ampliado y mejorado. Una serie de cámaras y de radares registran constantemente los cambios en la montaña.

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Los pobladores también han sido aleccionados sobre la manera en que deben reaccionar en caso de alerta: Cuando suenan las sirenas tienen que subir a la parte superior de su casa y esperar más información.

¿Otra vez?

Hace un año, todo el pueblo tuvo que ser evacuado. Los excursionistas que perdieron la vida procedían de Suiza, Alemania y Austria. Un total de diez inmuebles quedaron aplastados, 147 personas tuvieron que ser rescatadas y se registraron cuantiosos daños materiales.

El ejército suizo contribuyó en las operaciones de rescate y limpieza y, merced a los donativos ciudadanos: 14 millones de francos, los parroquianos pudieron volver a sus hogares.

Guy Parmelin, ministro suizo de Defensa, visitó recientemente la región en compañía del representante del gobierno del cantón de los Grisones, Christian Rathgeb. En la ocasión, agradeció la generosidad de sus compatriotas y elogió el sistema helvético de milicias cuya eficacia, dijo, quedó una vez más de manifiesto.

Aunque los lugareños han tratado de volver a la normalidad, el desastre dejó cicatrices, como lo muestra este reportaje de la Televisión Pública Suiza, SRF. Peor aún, existe la posibilidad de nuevos derrumbes.

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