No hay que esperar al próximo desastre...

Micheline Calmy-Rey, ministra suiza de Exteriores, en la Conferencia de Ginebra. Keystone

La ministra suiza de Exteriores, Micheline Calmy Rey lanzó un llamado a los participantes en la Conferencia de Ginebra para que diseñen respuestas a todo tipo de catástrofes.

Este contenido fue publicado el 11 enero 2005 - 20:07

Asimismo, Suiza y la ONU exhortaron a la comunidad internacional a no olvidar otras crisis que golpean a la humanidad.

Al dirigirse a los 250 representantes de los gobiernos y organismos humanitarios reunidos en Ginebra para coordinar la ayuda a las víctimas del tsunami, la responsable de la diplomacia helvética manifestó su beneplácito por la respuesta “generosa, rápida y masiva de múltiples donadores privados y públicos” a la catástrofe del 26 de diciembre.

Subrayó que esta “formidable movilización de recursos” debe realizarse “sin que los fondos sean desviados de otras crisis humanitarias”. “Nuestra obligación de solidaridad de cara a los conflictos y las crisis sigue siendo la misma”, declaró Micheline Calmy-Rey.

“Hay que subsanar los retrasos en materia de preparación, prevención y educación para las catástrofes que, lamentablemente, no cesarán de aumentar en el futuro, antes de la próxima catástrofe”, afirmó.

Lucha contra la pobreza

Micheline Calmy-Rey estimó necesario “establecer en los países más expuestos inventarios así como mapas de riesgos naturales, de peligros ambientales y de enfermedades infecciosas”. Todo ello se inscribe en un sistema de alerta precoz contra los tsunamis pero también en la lucha contra la pobreza, dijo.

“Los países pobres están más expuestos”, afirmó la ministra. “El esfuerzo de reconstrucción debe servir para promover el desarrollo a largo plazo”, teniendo como prioridad las infraestructuras y una mejor planificación que evite las zonas que entrañen mayores riesgos.

También hay que establecer un Estado de derecho para todos, lo que implica el reconocimiento de los derechos de propiedad de los más desamparados, así como la construcción de condiciones económicas y financieras a escala internacional que no penalicen a los productores de los países pobres, agregó Micheline Calmy-Rey.

La ministra suiza de Exteriores expresó también su deseo de que, con la catástrofe, la Organización de las Naciones Unidas aprenda la lección y que “el sistema de las Naciones Unidas se fortalezca para el futuro”.

Las otras crisis

Por su parte, el responsable de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE), Walter Fust, se pronunció porque la generosidad no se limite a las víctimas del tsunami.

Cabe recordar que a finales de noviembre del 2004, las Naciones Unidas lanzaron un llamado de ayuda para reunir los mil 700 millones de dólares necesarios para hacer frente, en el 2005, a las 14 crisis humanitarias del mundo y que afectan a unos 26 millones de personas, especialmente en África.

En entrevista con Frédéric Burnand, corresponsal de swissinfo en Ginebra, el titular de la COSUDE insistió en la necesidad de la transparencia en torno a la ayuda así como sobre la responsabilidad en las promesas de donativos.

swissinfo: En su discurso, usted insistió en la necesidad de hacer un creciente esfuerzo respecto a la transparencia y la eficacia...

Walter Fust: Tengo experiencia en el terreno de la ayuda de emergencia y he escuchado declaraciones de todo tipo, pero esas palabras se traducen raramente en hechos concretos.

Entonces, es menester instaurar un sistema transparente, accesible al público, que permita observar quién ha cumplido con sus promesas. Estoy seguro que un sistema semejante empujará a las burocracias y a los gobiernos a responder más rápidamente a las crisis humanitarias.

Se requiere absolutamente que la acción humanitaria se lleve a cabo en un marco de transparencia. Cualquier pérdida de credibilidad en el renglón sería perjudicial para las víctimas y no merecen algo así.

swissinfo: ¿Cómo garantizar esa transparencia?

W. F.: La oficina de Coordinación de los Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) puede instrumentar fácilmente una supervisión y un seguimiento de la ayuda suministrada por los donadores. Una empresa privada u otra organización podrían igualmente efectuar esta tarea.

En todo caso, algo es seguro: los medios modernos de comunicación informática permiten poner en funcionamiento un sistema semejante.

swissinfo: Un buen número de organizaciones insiste en que el dinero prometido para el tsunami no sea desviado de otras crisis. ¿Cómo evitarlo?

W. F.: Es por esa razón que Micheline Calmy-Rey, ministra suiza de Exteriores, declaró desde el principio que los 27 millones de francos destinados por el Gobierno al sudeste asiático, no serían extraídos de alguna otra parte, sino realmente de fondos suplementarios.

No queremos que las víctimas de crisis y conflictos en África o en alguna otra región paguen por el tsunami.

Cada día, 25.000 personas mueren de hambre. Entonces, es muy importante mostrar a todas las opiniones públicas hasta qué punto es necesario lograr nuestros objetivos del milenio; es decir, disminuir significativamente la pobreza, el hambre y los obstáculos para la educación en el mundo.

swissinfo: Jan Egeland coordinador de las Operaciones de Urgencia de la ONU, espera que el nivel alcanzado por la ayuda prometida a los siniestrados del tsunami se convierte en estándar para otras crisis humanitarias. ¿Podría Suiza incrementar su esfuerzo financiero en casos de nuevas crisis?

W. F.: Suiza tiene un presupuesto regular para la ayuda humanitaria que no ha dejado de crecer. Asciende ahora a alrededor de 280 millones de francos, de los que una tercera parte se destina a las agencias de la ONU, otra tercera parte al Comité Internacional de la Cruz Roja y, el resto, a las ayudas bilaterales o las ONG.

En vista del monto de los donativos en favor de los siniestrados del tsunami, no vamos a retirar fondos de esos 280 millones para apoyar a las organizaciones suizas comprometidas en esa catástrofe.

Sin embargo, hay muchas ONG suizas activas en las crisis africanas y esas ONG temen no poder contar más con los donativos públicos para enfrentar a las otras crisis de este año.

swissinfo: ¿Qué hay de la transparencia en Suiza y de la buena administración de los recursos durante las crisis humanitarias?

W. F.: Podemos asegurar esta transparencia en los fondos empleados por COSUDE, pero vamos a mejorar el acceso a esas informaciones vía Internet.

swissinfo: ¿Corresponde a las ONG suizas instrumentar su propio sistema de transparencia?

W.F.: Vamos a hablar con ellas sobre el particular, pero yo creo que la Cadena de la Solidaridad exige ciertamente una transparencia semejante a las ONG con las que trabaja.

swissinfo, con información de agencias y entrevista de Frédéric Burnand
Traducción, Marcela Águila Rubín

Datos clave

Hasta este martes el total de donativos recaudados por la Cadena de la Solidaridad en favor de las víctimas del maremoto ascendía a 140 millones de francos.

La entidad trabaja con 14 organizaciones activas en el terreno y ha invertido 10 millones para la distribución de víveres, agua potable, medicamentos, cobertores, ropa, utensilios de cocina, colchones y artículos de higiene.

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Contexto

Además de aquellas golpeadas por la tragedia del sudeste asiático, 26 millones de personas en el mundo (sobre todo en África), son víctimas de crisis humanitarias.

En noviembre del 2004, las Naciones Unidas lanzaron un llamado para reunir mil 700 millones de dólares en favor de las víctimas de las 14 crisis humanitarias en el mundo para este 2005.

Sólo en la república Democrática del Congo, tres millones de personas murieron en los últimos seis años por enfermedades que pudieran evitarse.

En el 2004, el llamado de la ONU recibió una respuesta desigual:

Las necesidades humanitarias están cubiertas en 74% en Sudán, en 53% en los territorios palestinos, en 37% en Haití y solamente en 9% en Zimbabwe y en 5% en Filipinas.

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