El coronavirus impulsa el retorno de la bici

Rocco Cattaneo, diputado y exciclista, llega en bicicleta a la sesión extraordinaria del Parlamento suizo sobre la crisis del coronavirus. sda-ats

En Suiza, la pandemia está teniendo un impacto considerable en la movilidad. Mientras el uso del transporte público se ha desplomado, la bicicleta está en boga. Las condiciones marco, sobre todo a nivel político y en la planificación del transporte, determinarán si una vez superada la crisis se confirma el renacimiento de la bici.

Ernst Leuthold, propietario de una tienda de bicicletas en el área metropolitana de Berna, nunca ha visto nada igual: “Es impresionante ver la cantidad de gente en este pueblo que no había montado en bici durante años y, de repente, siente la necesidad de hacerlo”, dice.

Una impresión que confirma Daniel Schärer, director de 2roues Suisse, la asociación del comercio especializado en vehículos de dos ruedas, con o sin motor. “Durante todo el confinamiento, los talleres de reparación de las tiendas de bicicletas han estado muy ocupados”, afirma. Y todo indica que las ventas de bicis también registrarán un aumento.

Para Daniel Schärer, la mayoría de esta clientela adicional probablemente ha descubierto la bici como una actividad de ocio. Sin embargo, "algunos de ellos seguramente optarán por la bicicleta, especialmente la bici eléctrica, como medio de transporte para ir al trabajo”.

Si la bici tiene un futuro en el día a día, según Daniel Schärer, será sobre todo en el transporte combinado, ya que gran parte de la población activa en Suiza trabaja lejos de su domicilio. Esto significa: ir en bicicleta hasta la estación por la mañana, tomar el transporte público hasta el lugar de trabajo, y lo mismo por la tarde, pero a la inversa, para volver a casa.

Transporte combinado

El sociólogo del transporte y director de la Academia de la Movilidad, Jörg Beckmann, ve muy posible que los trabajadores pendulares se abran a otros medios de transporte. El fuerte aumento de las ventas de bicis eléctricas durante el confinamiento podría ser una muestra de ello. “Es muy probable que algunos trabajadores pendulares utilicen la bicicleta para ir al trabajo y evitar el transporte público”.

A diferencia de lo que ha ocurrido con todos los demás medios de transporte desde el inicio de la crisis del coronavirus, la utilización de la bici no ha disminuido; al contrario, ha aumentado mucho. El estudio MOBIS de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETHZ/EPFZ) muestra que en ciertos días los kilómetros recorridos por los ciclistas casi se han triplicado respecto al otoño de 2019.

Sin embargo, se necesitarán condiciones marco adecuadas, especialmente a nivel político y en la planificación del transporte, para que estos nuevos esquemas de movilidad se impongan una vez que recuperemos la normalidad.

El camino será largo

El Gobierno anunció recientemente que había creado las bases legales para mejorar la calidad y la seguridad de los carriles bici. Este proyecto se remonta a una iniciativa popular que aprobó la población suiza en 2018 y que prevé la incorporación de las vías ciclistas en la Constitución y asegurar así su valorización. La construcción de carriles bici seguirá siendo competencias de los cantones, señaló el Gobierno, pero ahora estarán obligados a planificarlas para garantizar una red segura e interconectada.

La asociación paraguas que defiende los intereses de los ciclistas Pro Vélo se congratula de que la Confederación haya “comprendido el deseo manifiesto del pueblo de que aumente el tráfico ciclista y que quiera responder a esta demanda”. Sin embargo, “queda aún mucho camino por recorrer hasta que Suiza alcance a países modelo como Holanda o Dinamarca”, señala el presidente de Pro Vélo en un comunicado publicado tras el anuncio del Gobierno.

La bicicleta no es una prioridad política en Suiza, señaló por su parte Patrick Rérat, profesor de geografía de la movilidad en la Universidad de Lausana, al diario Le Temps. Mientras otras ciudades europeas tienen previsto crear vías ciclistas adicionales tras la pandemia – Roma (150 km), Bruselas (40 km), Berlín (22 km) y Barcelona (21 km) – en Suiza las cosas prácticamente no han cambiado.

Sin embargo hay una correlación entre las infraestructuras que garanticen la seguridad de los ciclistas y montar en bicicleta, dice Patrick Rérat. Para muchos usuarios de la carretera que están dispuestos a optar por la bici, el elemento decisivo es tener infraestructuras seguras. “En Suiza, las ciudades con los mejores carriles bici son Basilea y Berna. Y es en ellas donde más ciclistas hay”.

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