Países Bajos empieza a transitar al nuevo sistema de pensiones y rompe la hucha colectiva
Imane Rachidi
La Haya, 31 dic (EFE).- La transición al nuevo sistema de pensiones en Países Bajos entrará en una fase decisiva el 1 de enero, cuando unos 9,5 millones de pensiones empiecen a trasladarse a un modelo basado en cuentas individuales, poniendo fin a la gran “hucha colectiva” de fondos de pensiones, un cambio que permite asumir más riesgo inversor y que ha generado ya tensiones.
El sistema de pensiones ocupacionales neerlandés, el mayor de la Unión Europea (UE) y con activos cercanos a los dos billones de euros, pasa de prometer certezas a aceptar la lógica del mercado, en un intento de hacerlo más sostenible a largo plazo en una economía cada vez más envejecida.
Sin promesas de prestaciones
La reforma no afecta a la pensión estatal básica (AOW), financiada por impuestos y no vinculada al salario, ni a los planes privados individuales, sino al pilar central del sistema neerlandés: las pensiones gestionadas por fondos sectoriales como el sanitario, la construcción, la metalurgia o la administración pública, que concentran la mayor parte del ahorro previsional.
Hasta ahora, estos fondos funcionaban con una gran bolsa común, de carácter colectivo y obligatorio, y los más jóvenes contribuían a las pensiones de los mayores y el riesgo de inversión se mantenía limitado, con promesas de pensión más estables, aunque muchas veces sin compensar toda la inflación.
Durante décadas, el sistema funcionó bajo una lógica de prestación definida: los fondos prometían una pensión basada en el salario y años trabajados, e invertían en bonos soberanos y derivados de tipos de interés, pero años de tipos bajos y el envejecimiento de la población complican la compensación de la inflación y amenazan con recortes.
En respuesta, Países Bajos aprobó una reforma, en vigor desde 2023 y con aplicación gradual hasta 2028, que rompe con ese esquema: el patrimonio de cada fondo se divide en “potenciales cuentas individuales” y el valor de la pensión pasa a depender de las aportaciones personales y del rendimiento de las inversiones.
Mayor riesgo para los jóvenes
El cambio permite a los fondos asumir más riesgo inversor, con mayor peso de acciones, deuda corporativa o hipotecas, aunque con perfiles de riesgo diferenciados según la edad: quienes están más cerca de jubilarse quedan relativamente más protegidos.
El 1 de enero, el primer gran grupo de fondos, que gestionan más de 500.000 millones de euros, pasarán al nuevo sistema y tendrán un año para adaptar sus carteras, calcular el reparto, aplicar subidas iniciales y asignar las compensaciones previstas. Otros fondos, como el de los funcionarios ABP, iniciarán la transición en 2027.
Para corregir los efectos del fin de la solidaridad intergeneracional, habrá compensaciones únicas, dirigidas sobre todo a personas de entre 40 y 50 años que, en el sistema antiguo, contribuyeron a pensiones de generaciones mayores sin beneficiarse después de ese apoyo.
Efecto europeo
Esta reforma no es solo un asunto interno: Países Bajos gestiona uno de los mayores volúmenes de ahorro previsional del mundo y cualquier cambio en cómo invierte ese dinero tiene efectos fuera de sus fronteras, especialmente en mercados de deuda europeos, que están en un momento delicado.
Los grandes fondos de pensiones de Países Bajos eran compradores habituales de deuda pública a muy largo plazo y reducirán ese tipo de inversiones justo cuando los países europeos necesitan captar más dinero en los mercados para financiar el gasto futuro.
Alemania ha anunciado un aumento de su endeudamiento para impulsar la economía, mientras que los países cuya deuda es considerada de mayor riesgo, como Italia y España, podrían verse favorecidos si los inversores, ante el cambio neerlandés, buscan rentabilidad en otros mercados.
Frentes legales
La transición ha abierto frentes legales en Países Bajos: organizaciones de jubilados han llevado esta semana a los fondos a los tribunales al considerar que pierden derechos de indexación acumulados al pasar al nuevo sistema, algo que califican de “expropiación sin compensación”.
Buscan que el caso sea remitido al Tribunal de Justicia de la UE para evaluar si se vulneran las normas europeas sobre protección de la propiedad.
También existe preocupación entre trabajadores que cambian de empleo o reducen su jornada antes de la transición, ya que pueden perder parte o la totalidad de la compensación.
El supervisor del sistema, el banco central neerlandés DNB, evalúa los planes de transición y verifica si el reparto de activos es equitativo entre jubilados y trabajadores en activo, pero ya ha advertido de riesgos adicionales, como la elevada exposición a acciones tecnológicas ligadas a la burbuja de la inteligencia artificial.
En julio, estos fondos habían invertido más de 150.000 millones de euros en acciones de tecnológicas, el 43 % de su cartera de renta variable y un 50% más en comparación con 2020, con una fuerte concentración en empresas estadounidenses. EFE
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