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G8: El lago está que arde

Alambradas en Lausana, a orillas del lago Léman. Keystone

El G8, en cartelera del 1 al 3 de junio en Evian, agita desde hace meses la orilla suiza del lago Leman.

En la región de Ginebra y Lausana ha sido activado el dispositivo de seguridad más grande desde la Segunda Guerra Mundial.

Para «preparar» a la población a lo peor, la prensa local ya comenzó desde el pasado mes de enero a desvelar eventuales escenarios y aspectos negativos de la cumbre internacional. Desde las asfixiantes medidas de seguridad hasta los eventuales daños al orden público provocados por los manifestantes contra el G8.

Miles de opositores a la globalización invadirán la orilla suiza del lago Leman y se volcarán por las calles de Ginebra y Lausana a partir de este largo fin de semana de la Ascensión.

«Incendiaremos el lago para protestar contra el G8», hicieron saber los organizadores de las manifestaciones, al parecer contentos con la psicosis colectiva que lograron crear.

Un escenario como este no podía hacer más que poner nerviosos a los habitantes del cantón de Vaud.

Restricciones en todos los frentes

Para protegerse contra eventuales críticas, en el caso de que la situación degenere, las autoridades de los cantones de Vaud y Ginebra optaron por jugar la carta de la máxima seguridad. Más de 10.000 militares y policías han sido movilizados para custodiar el G8.

Una serie de restricciones a la circulación por carretera, al tráfico aéreo y a la navegación en el lago Leman han sido impuestas durante dos semanas, lo que ha desatado una oleada de descontento entre los habitantes de Lausana y de Ginebra, pero también de los turistas y los trabajadores fronterizos.

Incluso hasta los pescadores han debido limitar su radio de pesca para no perturbar a los líderes mundiales presentes en Evian.

Pero las peores perturbaciones afectarán especialmente a los fronterizos (personas que trabajan en Suiza pero viven en Francia), obligados a horas de filas de espera en torno a los pocos puestos de aduana abiertos para controlar mejor el flujo de manifestantes extranjeros.

Museos, bibliotecas, parques y otros servicios públicos estarán cerrados por algunos días. Un extraordinario dispositivo de emergencia ha sido preparado en los hospitales, que aplazaron las vacaciones de su personal en algunos servicios.

Vacaciones suplementarias de 3 días, en cambio, para los alumnos de algunas escuelas que se encuentran en el prohibido perímetro de Ouchy, el barrio del puerto de Lausana, aislado del resto del mundo con dos kilómetros de alambradas y barreras.

Cajeros automáticos vacíos

Aun cuando es comprensible, la política de la prudencia absoluta escogida por las autoridades ha contribuido un poco a alimentar los temores. Y no sólo de la población.

Incluso el Correo decidió cerrar varias oficinas y bloquear la distribución de cartas durante 4 días en algunas zonas de Ginebra, Lausana y alrededores.

También algunos bancos estarán cerrados o protegidos por medidas especiales. Para evitar cualquier tipo de tentaciones, la mayoría de los cajeros automáticos estarán vacíos desde el jueves al domingo.

Fin de semana largo y seguridad reforzada para las firmas estadounidenses, que son los blancos preferidos de los manifestantes.

Sin embargo, casi todos los McDonald de Ginebra y Lausana permanecerán valientemente abiertos. «Esperamos arreglarnos con los agentes de seguridad y protegiendo las vitrinas con planchas de madera», explica el administrador de uno de esos establecimientos.

Inseguridad entre los comerciantes

Varios negocios de lujo de la zona comercial de Ginebra y Lausana decidieron protegerse detrás de un impresionante decorado de barricadas. Los comerciantes se aprestan a enfrentar la tormenta de diferentes maneras y estrategias.

Las informaciones proporcionadas por las autoridades, asociaciones y compañías de seguros son consideradas infundadas y contradictorias. «Tenemos la impresión de haber sido abandonados a nuestra propia suerte», señala Catherine De Vincenti, quien decidió cerrar su joyería en el centro de Lausana.

Casi todos los negocios considerados riesgosos -joyerías, relojerías, telefónicas y otros productos de lujo-, no abrirán ni siquiera los postigos de sus puertas durante 4 o 7 días. «En todo caso, muchos clientes nos avisaron que no aparecerán por el centro de la ciudad durante el G8», explica una dependienta de la joyería Bucherer.

Los negocios que permanecerán abiertos se preparan para cerrar las puertas inmediatamente en caso de peligro. Algunos previeron medidas especiales de seguridad, agentes privados, cierres metálicos o barricadas.

Experiencia traumática

«Ni la Confederación, tampoco los cantones y ni las comunas quieren asumir sus responsabilidades garantizando medidas eficaces de protección o de indemnizaciones adecuadas», afirma Catherine De Vincenti.

«Los que causan miedo son los malintencionados de siempre que se divierten con la violencia, tal vez en nombre de las focas masacradas o en defensa de las burbujas del agua mineral», ironiza la propietaria de la joyería Au Diadème.

Autodefensa

Entre franquicias de seguros exorbitantes, medidas de seguridad, y cierre forzado, los comerciantes preven la pérdida de al menos el 10% de las ventas del mes de mayo.

«No podemos permitirnos correr las cortinas por una semana, sostiene Jacques Arrigo, propietario de dos pequeños negocios en las cercanías de la estación de Lausana. Desde el 11 de septiembre del 2001, su cifra de negocios bajó ya 30%.

«Somos doblemente víctimas de la globalización; además del G8 debemos luchar todo el año contra las filiales de las grandes cadenas internacionales que se toman las calles más frecuentadas, pagando miles de francos al mes».

«No quiero dejar destruir así 20 años de trabajo. Si es necesario, para defenderme utilizaré este sable colgado en el muro», agrega Jacques Arrigo, impresionado por los relatos de sus padres que viven en Génova, y que vivieron en primer palco el G8 del 2001.

El comerciante de Lausana no es el único dispuesto a vender cara su piel, algunos de sus colegas han manifestado la intención de llevarse consigo el fusil de asalto al negocio. (Cada suizo apto para el servicio militar conserva su arma de reglamento en su casa).

swissinfo, Armando Mombelli
(Traducción: Alberto Dufey)

Del 1 al 3 de junio: Cumbre del G8 en Evian.
29 de mayo y 1 de junio: manifestaciones en Ginebra y Lausana.
Entre 30 mil y 100 mil manifestantes esperados.

Más de 10 mil policías y militares movilizados en Suiza.

Entre 15 mil y 20 mil agentes de seguridad en Francia.

Los comerciantes se disponen a cerrar sus negocios.

Fronteras cerradas y severos controles en las aduanas.

En Lausana, el puerto de Ouchy parece aislado del mundo.

Los bancos vaciarán los cajeros automáticos.

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