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“La justicia suiza actúa en el interés de Putin y nadie sabe por qué”

El presidente ruso Vladimir Putin. Sputnik Via Afp / Mikhail Klimentyev

El líder opositor ruso Alexéi Nawalny y un senador estadounidense criticaron recientemente a la justicia suiza por sus vínculos con el Gobierno ruso. ¿Qué hay de cierto en estas acusaciones? Se lo hemos preguntado a Andreas Gross, exrelator especial del Consejo de Europa que investigó el caso Magnitsky.

Este contenido fue publicado el 12 marzo 2021 - 09:57

El abogado Serguéi Magnitsky falleció en 2009 en una prisión de Moscú en extrañas circunstancias. Había desvelado la implicación de altos funcionarios del fisco ruso en un presunto fraude de 230 millones de dólares.

Andreas Gross es un politólogo y experto en democracia directa. Es miembro del Partido Socialista y fue diputado en Parlamento suizo de 1991 a 2015. De 1995 a 2016 fue uno de los representantes de Suiza en el Consejo de Europa. En calidad de relator especial redactó el informe Magnitsky para el Consejo de Europa en 2013 y se encargó del expediente de Rusia de 2008 a 2014. Dukas/christian Lanz

Una parte de los fondos sustraídos en el caso Magnitsky terminaron en cuentas bancarias en Suiza. En 2011, el Ministerio Público de la Confederación (MPC) abrió una investigación contra desconocido por blanqueo de dinero. Sin embargo, la fiscalía helvética ha decidido cerrar las diligencias y desbloquear la mayor parte de los fondos.

En una cartaEnlace externo remitida al secretario de Estado norteamericano Mike Pompeu en 2020, el senador estadounidense Roger Wicker lamenta la decisión del MPC. Sostiene que el sistema judicial suizo es víctima de las presiones por parte de Rusia y que Estados Unidos debería replantearse la cooperación judicial con Suiza.

La clase política helvética teme que el cierre del caso Magnitsky empañe la reputación de la justicia suiza. Varios diputados de diferentes partidos (tanto de la izquierda como de la derecha) han hecho uso de los instrumentos parlamentarios para solicitar al Gobierno que esclarezca lo ocurrido.

swissinfo.ch: ¿Qué hay de cierto en los reproches de que la justicia suiza ayuda a Rusia a silenciar a la oposición?

Andreas Gross: La formulación de la pregunta es demasiado peliaguda. Es más sencillo y también más dramático preguntarse: ¿por qué la justicia suiza colabora tanto con los oligarcas rusos y sus cómplices criminales, por qué hace la vista gorda a sus actividades?

¿Cuál es la respuesta?

No conozco la respuesta, solo puedo hacer suposiciones.

“No hay ninguna justificación sólida para cerrar el caso Magnitsky”

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¿La justicia suiza peca de ingenuidad o hay intereses concretos en juego?

La justicia suiza no es, desde luego, ingenua. Puede estar mal organizada o ciega. Tengo la impresión de que simplemente no es consciente de lo cruel y perversa que es la justicia rusa.

En Rusia una parte del aparato judicial es criminal. Los propios funcionarios del fisco roban el dinero de los impuestos. Este fenómeno probablemente supera la capacidad de imaginación de muchos ciudadanos y funcionarios suizos.

Usted ha sido relator especial del Consejo de Europa y es el autor del informe sobre el caso MagnitskyEnlace externo. ¿Le ha decepcionado que la fiscalía suiza haya cerrado las investigaciones?

Más que decepcionado, me ha dejado perplejo, indignado.

No hay ninguna justificación sólida para cerrar el caso. Y lo que es peor, parece que esto no indigna prácticamente a nadie. Son contados los parlamentarios que hacen preguntas, pero se les disuade con respuestas sin sentido. Y el Consejo Federal [Gobierno suizo] parece tolerar este comportamiento.

Pero sí causa indignación en el extranjero: un senador estadounidense pretende incluso poner fin a la cooperación judicial con Suiza…

…sí, y el artículo, por cierto, bien documentado y muy crítico delThe EconomistEnlace externo y sus posibles consecuencias no deberían subestimarse en Berna. Los países occidentales se preguntan – y con razón – si pueden seguir cooperando con Suiza o si existe un riesgo de que se pase información a los rusos con demasiada rapidez y facilidad. Esto debería preocupar al Gobierno.

La tumba de Serguéi Magnitsky en Moscú. Keystone

¿Por qué motivo cree usted que la fiscalía suiza cerró las investigaciones?

En primer lugar, es probablemente debido a una falta de clarividencia. El MPC no es consciente de hasta qué punto las  circunstancias en Moscú son pésimas. No se percata de que sus colegas rusos son delincuentes y, por lo tanto, no puede colaborar con ellos como lo hace con los colegas británicos o austríacos.

Y en segundo lugar, el jefe de la fiscalía suiza delegó todos los temas relacionados con Rusia a un supuesto experto, que ha resultado ser un antiguo incondicional de Rusia y ha adoptado las posiciones de Moscú. Nunca le preocupó la ley ni la justicia, sino únicamente Rusia y los intereses de las autoridades rusas.

Es lo que ha criticado también el opositor ruso Alexéi Nawalny, que reprocha al exfiscal general Michael Lauber, así como a la policía federal haber mantenido contactos directos con la justicia rusa. Que hayan compartido cacerías de osos y excursiones en barco ha entorpecido las investigaciones. ¿Qué hay de cierto en estas acusaciones?

Mucho. Los contactos directos no son el verdadero problema. Las autoridades tienen que colaborar y esto solo es posible a través del contacto directo. El problema fue que este experto de la fiscalía suiza se identificó completamente con sus colegas rusos. Los consultó incluso para disponer de argumentos y poder desacreditar mi informe sobre el caso Magnitsky. Nunca me habría imaginado que esto pudiera ocurrir.

Posando en un yate en el lago Baikal en 2014: el asesor para Rusia Viktor K. (con franja negra), a su izquierda el fiscal suizo Patrick Lamon, el entonces fiscal general Michael Lauber (de rodillas) y el vicefiscal general de Rusia Saak Karapetjan. ch media

Y lo peor de todo es que el señor Lauber lo aceptó sin rechistar. Lauber nunca ha tenido que dar explicaciones ni comentar lo sucedido. El caso Magnitsky quedó relegado a un segundo plano por el escándalo de la FIFA, que provocó la dimisión de Lauber. Y no es que el caso de la FIFA sea más escandaloso, simplemente es más fácil de explicar a la opinión pública. El caso Magnitsky es mucho más complicado.

En ese sentido, Nawalny ha sido cauteloso en sus valoraciones, porque podría criticar con mucha más contundencia a la justicia suiza.

El Kremlin se remite en repetidas ocasiones a documentos de Suiza para defender su posición. ¿Así que no es una coincidencia?

Suiza proporciona constantemente a Moscú los documentos que le solicita, pero no ocurre lo mismo a la inversa. Rusia ha solicitado la colaboración de Suiza más de mil veces y ha recibido la información, mientras que la justicia rusa ha remitido los documentos correspondientes solamente en un 11% de las solicitudes enviadas por Suiza.

"En Suiza, la opinión pública no tiene idea de cuántos miles de millones sucios procedentes de la antigua Unión Soviética gestionan los bancos suizos y con grandes beneficios."

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Las autoridades tienen que cooperar; pero la justicia suiza está haciendo suyos los métodos irregulares de los rusos, este es nuestro problema. En los casos relativos a Rusia el Ministerio Público de la Confederación actúa en el interés de Putin, lo cual es un escándalo.

¿Por qué razón? ¿La fiscalía suiza es incompetente, recibe presiones o lo que preocupa es el dinero de los oligarcas rusos?

La justicia suiza, desde luego, no es incompetente. Tampoco debe tener miedo. Pero hay presiones, sobre todo por parte de los bancos suizos, las aseguradoras y los inversores. En Suiza, la opinión pública no tiene idea de cuántos miles de millones sucios procedentes de la antigua Unión Soviética gestionan los bancos suizos y con grandes beneficios.

Además, los oligarcas rusos incriminados y sus cómplices criminales son propietarios de magníficas mansiones y fincas a orillas de los lagos Lemán y de Zúrich. Hay seguramente presiones y tentativas para hacer la vista gorda a hechos criminales o claudicar ante su complejidad.

Pero, ¿esto es suficiente para explicar por qué las más altas autoridades suizas no investigan los delitos, dejan libres a los delincuentes e incluso devuelven el dinero robado? A mi juicio, esta explicación no es suficiente. Por ello su primera pregunta sobre el porqué – que es la pregunta del millón – me ronda la cabeza todos los días. Y aún no tengo una respuesta.

La posición de la fiscalía suiza

“El Ministerio Público de la Confederación (MPC), en su calidad de autoridad de instrucción y persecución penal de la Confederación, lleva a cabo procedimientos penales y de asistencia judicial exclusivamente sobre la base de fundamentos jurídicos pertinentes – en particular, sobre la base de los principios de presunción de inocencia, de procedimiento acelerado y de instrucción. Este último principio prevé que las autoridades penales tienen que investigar los hechos incriminatorios y exculpatorios con el mismo esmero. Por lo tanto, los procedimientos no se efectúan con un enfoque político ni se basan en los presuntos vínculos ‘demasiado estrechos’ entre las personas implicadas y/o las fiscalías de Suiza y otros países.

Como organismo federal encargado de la aplicar la ley, el MPC tramita procedimientos cada vez más complejos y extensos en un mundo globalizado. Estas condiciones marco exigen que la cooperación del MPC a nivel nacional e internacional sea eficaz. Y el ámbito de la asistencia judicial mutua reviste una creciente importancia. A la hora de ejecutar las solicitudes de asistencia judicial mutua, el MPC debe tener en cuenta los acuerdos internacionales de Suiza. Entre ellos están el Convenio Europeo de Asistencia Judicial en Materia Penal, ratificado por Suiza y Rusia, y el Convenio Europeo de Derechos Humanos. El MPC niega la asistencia judicial si la legislación suiza así lo exige; por ejemplo, si el procedimiento se lleva a cabo para perseguir o castigar a una persona por sus opiniones políticas, su pertenencia a un determinado grupo social o por razones de raza, religión o pertenencia étnica. Tanto la concesión como la negativa de asistencia judicial pueden ser impugnadas mediante recurso ante el Tribunal Penal Federal o el Tribunal Federal.

La Oficina Federal de Justicia (OFJ) delega las solicitudes de asistencia judicial recibidas de Rusia para su tramitación al Ministerio Público de la Confederación, que es la autoridad competente para la asistencia judicial internacional en materia penal. Dependiendo del país, las comisiones rogatorias tienen que ser remitidas a través de la OFJ o directamente a la autoridad competente. Las solicitudes de asistencia judicial de Rusia pasan siempre por la OFJ, que comprueba si cumplen los requisitos legales. Si cumplen los requisitos, la OFJ las envía a la autoridad competente para su tramitación, y si es necesario, también al Ministerio Público de la Confederación (MPC).”

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Traducción del alemán: Belén Couceiro 

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