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"La prueba de que Rusia fracasó en el Cáucaso"

Al menos 39 personas perdieron la vida en el doble atentado cometido en el metro de Moscú. Reuters

Tras una relativa tregua de varios años, Moscú fue el blanco de un doble atentado mortal ayer lunes. Para Thérèse Obrecht, especialista sobre Rusia, estos ataques ilustran el fracaso de la política de seguridad dirigida por el Kremlin en el Cáucaso. Entrevista.

Este contenido fue publicado el 30 marzo 2010 - 17:00

La primera explosión se produjo a las 07:57 horas de la mañana en un vagón de metro abarrotado en la estación de Lubianka, en pleno centro de Moscú. Un lugar muy simbólico, porque en el lugar se ubica la sede de los servicios especiales rusos, el FSB. Una media hora más tarde, el mismo escenario se volvió a reproducir en la estación Park Kultury, también en el corazón de la capital.

En total murieron 39 personas y más de 65 resultaron heridas en este doble atentado que habría sido, según las autoridades rusas, perpetrado por dos mujeres suicidas. El último atentado importante en el metro de la capital rusa se remonta al 6 de febrero de 2004. Causó 41 muertos y 250 heridos.

El jefe de los servicios especiales rusos (FSB) atribuyó estos atentados a los “grupos terroristas” ligados al movimiento rebelde de la región del Cáucaso del Norte, que desde hace años inquieta y preocupa a Moscú.

Periodista independiente, presidenta de la sección suiza de Reporteros Sin Fronteras (RSF), Thérèse Obrecht fue durante mucho tiempo corresponsal de la televisión pública suiza en Moscú. Analiza las razones que han conducido a este nuevo acto de violencia.

swissinfo.ch: Moscú acusa a los grupos terroristas del Cáucaso del Norte de ser responsables de los atentados del lunes por la mañana en el metro de Moscú. ¿Es esto creíble en su opinión?

Thérèse Obrecht: Cada vez que se comete un atentado en Rusia se acusa a los chechenos y de manera más general a los caucásicos. Esto está frecuentemente probado. Aunque en los atentados de 1999 que causaron más de 200 muertos en Moscú [ndlr: lo que activó la segunda guerra en Chechenia], la pista chechena fue claramente una manipulación del poder. Así que hay que ser prudentes. La firma del atentado del lunes parece sin embargo indicar que es obra de mujeres suicidas chechenas o caucásicas.

swissinfo.ch: En las últimas semanas, las fuerzas rusas abatieron a varios líderes islamistas en el Cáucaso del Norte. ¿Podrían ser estos atentados una respuesta directa de la guerrilla?

T.O.: Yo pienso que son actos de venganza que se inscriben en un círculo interminable de crueldad, de injusticia y de guerras. En Chechenia, pero también en las repúblicas vecinas de Daguestán y de Ingusetia, los asesinatos, los secuestros y los actos de violencia se perpetran todos los días.

El Cáucaso del Norte es un polvorín. Estos atentados son la prueba de que la línea oficial del Kremlin, que declaró sin descanso que la guerra había terminado y que todo estaba arreglado, es falsa. Al colocar al frente a Ramzan Kadyrov, que no es otro que un asesino y un torturador, al mando de Chechenia, Rusia fracasó. Tarde o temprano, el poder ruso llegará también a esta conclusión: sin un mínimo de justicia y de esperanza, este conflicto quedará eternamente latente.

swissinfo.ch: Después del asesinato de la militante pro derechos humanos, Natalia Estemirova, en julio de 2009, algunos defensores de los derechos humanos compararon el régimen de Kadyrov con aquel del peor periodo de terror estalinista de finales de los años 30. ¿Comparte usted esta opinión?

T.O.: Yo no iría tan lejos. Aunque según las estadísticas publicadas por la ONG Memorial, hay en proporción a la población más muertos en Chechenia en los últimos años que en la URSS durante el periodo estalinista.

Ramzan Kadyrov reina con poder absoluto y de manera totalmente arbitraria en su país. Es un monstruo de crueldad que dirige esta república con el miedo. El único deseo para los jóvenes es el de ir a unirse a la guerrilla. El islamismo radical se alimenta de todas las injusticias que perduran desde hace más de 15 años. El terreno es fértil en esta región donde toda una generación sólo conoce la injustica, la violencia y la guerra.

swissinfo.ch: El conflicto checheno se propagó en las repúblicas vecinas, en Ingusetia y en Daguestán especialmente. ¿Tienen todavía futuro las reivindicaciones independentistas?

T.O.: En 1994, el general Doudaiev dirigió una guerra independentista, aunque en un segundo plano existían ajustes de cuentas mafiosas y entre militares rusos y chechenos. Después, la apuesta petrolera se añadió a estas reivindicaciones. Ahora, sólo una ínfima parte de los chechenos habla todavía de independencia. La guerra es ante todo un motor para la corrupción y para todo tipo de mafias locales.

Las personas quieren simplemente poder volver a vivir con normalidad. Los chechenos viven actualmente en una inseguridad total y bajo un régimen totalmente arbitrario. Algunos llegan incluso a desear que las tropas rusas regresen. Las milicias de Ramzan Kadyrov detienen, torturan y asesinan con toda la fuerza. Es un Estado privado de derecho y de justicia.

swissinfo.ch: ¿Los atentados de ayer lunes pretenden debilitar o al contrario fortalecer el poder ruso?

T.O.: Algunos rusos afirman en la actualidad que el poder no es capaz de garantizar su seguridad. La población teme un nuevo ciclo de atentados. Aunque la política represiva siempre fue útil para el Kremlin. La visión de Vladímir Putin está exclusivamente basada en la fuerza. Así que se puede esperar un nuevo ciclo de represión y de venganza. La población está privada de informaciones objetivas y el gobierno las puede manipular como desee. De manera general, los atentados debilitan siempre el campo de la paz.

swissinfo.ch: RSF denunció en un informe publicado en junio de 2009 el “telón de acero mediático” se ha derribado en el Cáucaso norte. ¿Va a complicar este atentado todavía más el trabajo de los periodistas en el terreno?

T.O.: Por supuesto. Después de haber vivido mucho tiempo en Rusia, puedo constatar la evolución negativa en materia de libertad de prensa. El año pasado, Rusia todavía retrocedió diez posiciones en la clasificación establecida por RSF. Ahora ocupa el puesto número 154 de un total de 170 países.

Samuel Jaberg, swissinfo.ch
(Traducción: Iván Turmo)

Condena unánime

De Washington a Pekín, pasando por Bruselas, numerosos jefes de Estado condenaron los atentados perpetrados ayer lunes (29.02.) en el metro de Moscú.

“El pueblo americano es solidario con el pueblo ruso en su oposición al extremismo violento y a los atentados terroristas inmundos que muestran un desprecio tal por la vida humana”, dijo Barack Obama en un comunicado.

El presidente chino Hu Jintao condenó los atentados y afirmó “apoyar los esfuerzos de Rusia para eliminar el terrorismo”.

El gobierno español, que ocupa la presidencia rotativa de la UE, manifestó su “condena más enérgica”, igual que el presidente francés Nicolas Sarkozy, en viaje a los Estados Unidos, que garantizó a “Rusia toda la solidaridad de Francia frente a este acto vil e inmundo”.

La canciller alemana Angela Merkel tomó con “consternación y horror la noticia”. En Londres, Gordon Brown se mostró “consternado por las imágenes procedentes del Moscú”.

Como presidenta del Comité de ministros del Consejo de Europa y ministra suiza de Exteriores,
Micheline Calmy-Rey condenó “con la mayor firmeza” estos atentados. Nada puede justificar estos ataques abominables.

“Estos horribles atentados nos recuerdan la necesidad de continuar con determinación la lucha contra el terrorismo y por el respeto de los derechos humanos y de la democracia”, añadió.

Fuente: AFP & ATS

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