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"Suiza tiene algo que decir en Copenhague"

El ministro suizo de Medio Ambiente, Moritz Leuenberger. Keystone

El ministro suizo del Medio Ambiente manifiesta un prudente optimismo en vísperas de la cumbre climática que comienza este lunes en Dinamarca.

Este contenido fue publicado el 06 diciembre 2009 - 11:28

Moritz Leuenberger espera que se dicten medidas obligatorias para la reducción del CO2 y celebra el compromiso creciente de China y Estados Unidos.

swissinfo.ch: Usted es el más antiguo ministro del Medio Ambiente en funciones en Europa. ¿Cuál es su influencia en Copenhague?

Moritz Leuenberger: De acuerdo con el número de la población y la talla del país, la influencia de Suiza es más bien grande, porque conducimos un grupo de negociación al cual pertenecen también Corea, México, Liechtenstein y Mónaco.

Gracias a este grupo, tenemos acceso a negociaciones cruciales. También tenemos científicos competentes, como Thomás Stocker en el seno del Giec (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre la Evolución del Clima). Entonces, la participación de Suiza es más bien importante.

swissinfo.ch: La reducción de emisiones de CO2 de aquí al 2050 forma parte de los objetivos de la cumbre. ¿En qué medida es válida una decisión semejante, dado que muchos protagonistas actuales ya no estarán en el 2050?

M.L.: Teóricamente, la comunidad de los países puede vincularse hasta el 2050. En Kyoto se comprometió para el lapso de 1990 al 2012. Y no tengo conocimiento de ningún político de la época que esté todavía hoy en su puesto.

Podemos comprometernos a muy largo plazo, e incluso es necesario. Se trata ahora de comprometerse de manera vinculante para el 2020. Y temo que no lo logremos en Copenhague.

Pero numerosos países y grupos de países se comprometerán independientemente de un acuerdo internacional sobre objetivos de protección del clima. La Unión Europea, Suiza, Noruega, Brasil y Corea, particularmente. Toda la comunidad internacional reconoce, cualquiera que sea la exigencia científica, que debe lograrse una reducción de por lo menos 50% de aquí al 2050.

swissinfo.ch: China y Estados Unidos están entre los mayores consumidores de recursos y los países que más contaminan. Hasta ahora, Estados Unidos declinaba implicarse. ¿Podría bloquear un acuerdo?

M.L.: Las elecciones cambiaron mucho las cosas. Estados Unidos no quería comprometerse sobre absolutamente nada, se trata ahora de una disminución de sus emisiones del 17% de CO2 de aquí al 2020, con relación al 2005.

En cuanto a nuestro índice de reducción del 20% con respecto a 1990, es relativamente poco, efectivamente. Pero hasta la elección de (Barack) Obama, con (George) Bush al timón, las emisiones de CO2 explotaron.

swissinfo.ch: ¿Cómo interpreta los objetivos relativamente ambiciosos de reducción anunciados por China?

M.L.: China es un país emergente en una situación particular. Pensamos que los países emergentes también deben contribuir. Con relación al pasado, dieron un salto. China quiere mantener el crecimiento de sus emisiones de CO2 por debajo de su economía.

Los otros países emergentes también adoptaron programas nacionales en materia climática. Brasil, en particular, sobre la cuestión de desforestación, pero también la India.

De manera lamentable, por parte de los países emergentes falta voluntad de comprometerse sobre esos objetivos en el marco de un acuerdo internacional.

swissinfo.ch: Suiza reconoce la responsabilidad histórica de los antiguos países industriales en términos de impacto sobre el clima. ¿Cómo debe plasmarse esta responsabilidad? ¿Y qué espera de los países en vías de desarrollo?

M.L.: Tenemos dos objetivos principales: la reducción del CO2 por una parte, y lo que se llama la adaptación, es decir el pago de los daños ya provocados por un cambio climático muy real.

Suiza propuso que estos daños fueran pagados según el principio del contaminante - pagador, a través de una tasa mundial sobre el CO2. Esta proposición hace posible, también para los países en vías de desarrollo, que emiten muy poco CO2, el acceso a los medios para superar las consecuencias del cambio climático.

Porque, en esos países, las consecuencias son particularmente graves. El principio del contaminante - pagador es el sistema más justo que pueda ser imaginado. Es aceptado y reconocido también por los otros países.

swissinfo.ch: Con sus informes y escenarios, el Giec conmovió las conciencias en los últimos años. Pero en 2008 hubo un bello y nevado invierno. ¿Cómo convencer a la población de que el planeta tiene un problema climático importante?

M.L.: Copenhague es objeto de una formidable atención mediática. No hay un medio de comunicación que no aborde todos los aspectos de la problemática. Y eso da frutos.

La historia de nuestra propia política climática nacional va en la misma dirección. Hace apenas dos años habría sido inconcebible que el Consejo Federal (Gobierno) decidiera la imposición de una tasa sobre el CO2, con una afectación parcial. En ese momento un objetivo de reducción de emisiones del 20%, todavía era rechazado.

swissinfo.ch: Un ministro del Medio Ambiente tiene grandes ambiciones pero la realidad política acaba por atraparlo. ¿Cómo maneja usted eso?

M.L.: Naturalmente, el resultado final es raramente la imagen de lo que el ministro habría deseado. Es claro. Es lo propio de cualquier político. Un ministro de Finanzas preferiría cifras negras, el ministro de Transportes, algunos miles de millones suplementarios para su infraestructura. No obstante, tengo la impresión de que en nuestro país existe y está en aumento, una conciencia de la importancia de una política climática fuerte.

Pero la posición dura de la India me preocupa. Y Brasil anuncia objetivos ambiciosos pero dice al mismo tiempo: sólo lo haremos si contamos con apoyo de la comunidad internacional.

swissinfo.ch: En los años 80, Suiza formaba parte de países de punta en Ecología y protección medioambiental. Hoy está a la sombra de la Unión Europea y de Noruega. ¿Qué le parece esta situación?

M.L.: Perdimos el tren. El rechazo al céntimo solar, una tasa destinada a estimular la energía solar, contra la cual la economía empleó todos los recursos posibles, fue un revés decisivo. Estamos en fase de actualización y, en realidad, en la misma línea que la Unión Europea.

Todavía hace dos años, la posición del Consejo Federal era de no sobrepasar ni un poco a Estados Unidos. Hoy, avanzamos junto con la Unión Europea y nadie lo discute. Para mí, eso es un avance. Pero naturalmente, preferiría compartir los objetivos de Noruega, que van más lejos.

También hay que relativizar: algunos países deciden un objetivo de reducción de las emisiones del 40%. Es loable y es el primer paso. Pero es digno de crédito solamente cuando se deciden las medidas necesarias para lograrlo. Nosotros queremos sólo el 20% de reducción, pero las medidas necesarias ya están establecidas en la ley sobre el CO2, adoptada por el Consejo Federal.

swissinfo.ch: Usted declaró recientemente que no esperaba milagros en Copenhague. ¿Qué puede esperarse entonces?

M.L.: Primero, espero que el mayor número posible de países fije un objetivo vinculante de reducción. Y en segundo lugar, que el principio del contaminante – pagador, señalado antes, sea adoptado. Si estos objetivos son alcanzados, podría estar satisfecho con Copenhague.

Gaby Ochsenbein y Pierre-François Besson, swissinfo.ch
(Traducción, Marcela Águila Rubín)

Copenhague

Del 7 al 18 de diciembre en Copenhague, cerca de doscientos países van a intentar ponerse de acuerdo sobre un acuerdo climático global que sucede o prolonga el Protocolo de Kyoto, en vigor hasta finales de 2012.

Según los climatólogos, al mundo le quedan entre 10 y 20 años para invertir la tendencia al alza de las emisiones de gas de efecto invernadero. De otro modo, sería difícil para los humanos adaptarse a la desestabilización generada por el clima.

El objetivo retomado por Copenhague es reducir las emisiones de gas de efecto invernadero de modo que el aumento global de las temperaturas no sobrepase 2°C con relación a la era preindustrial.

El Giec (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre la Evolución del Clima) considerara necesaria una reducción del 2% al 40% de las emisiones de los países industrializados de aquí al 2020 con relación a los niveles de 1990.

Invita a los países ricos reducir entre 80% y 95% las emisiones de gas de efecto invernadero de aquí al 2050. Y a los países en vías de desarrollo a hacerlo propio en 50%.

El Gobierno propone para Suiza una reducción de al menos 20% de aquí al 2020, con relación a 1990.

Suiza está dispuesta a fijar el objetivo de reducción de 30%, según las conclusiones de la Conferencia de Copenhague

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Moritz Leuenberger

Nacido el 21 de septiembre de 1946 en Bienne, Moritz Leuenberger estudió Derecho en Zúrich. Dirigió un despacho de abogados hasta 1991.

1972-1980: Presidente del Partido Socialista de la ciudad de Zúrich.

1974-1983: Ocupa un escaño en el Parlamento de la ciudad.

1979: Es elegido en el Consejo Nacional (Cámara baja)

1991-1995: Consejero de Estado (senador) del cantón de Zúrich.

El 27 de septiembre de 1995: es elegido consejero federal (ministro). Dirige desde entonces la cartera de Medio Ambiente, Transportes, Energía y Comunicación.

Moritz Leuenberger es presidente de la Confederación en 2001 y 2006. Será vicepresidente en 2010.

Escribió varios libros incluidos Träume und Traktanden (2000), Die Rose und der Stein. Grundwerte in der Tagespolitik (2002), Lüge, List und Leidenschaft. Ein Plädoyer für die Politik (2007).

En 2003, obtuvo el premio Cicero para el mejor discurso político del mundo de habla alemana (Das Gute, das Böse, die Politik).

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