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Bangladés-Myanmar Fondos adicionales suizos para crisis de los rohingya

Niños rohingya, que cruzaron la frontera de Myanmar, esperan para recibir alimentos

Niños rohingya, que cruzaron la frontera de Myanmar, esperan para recibir alimentos en el campo de refugiados de Thaingkhali, Bangladés, el 21 de octubre.

(Keystone)

Suiza anunció fondos adicionales para ayudar a los refugiados rohingya en Bangladés, lo que eleva su contribución total a 8 millones de francos. Las Naciones Unidas reunieron este lunes en Ginebra una conferencia sobre promesas de contribuciones para “la crisis de refugiados de más rápido crecimiento en el mundo”.

El Ministerio helvético de Exteriores precisó que Suiza aumenta a 8 millonesEnlace externo de francos (8.1 millones de dólares) su ayuda para atender las crecientes necesidades humanitarias de los refugiados musulmanes rohingya.

Más de 600 000 personas -el 60% niños- han huido de la violencia y la inseguridad en el norteño Estado de Rakhine, en Myanmar, desde el 25 de agosto, cuando el ejército inició una campaña de depuración étnica tras los ataques insurgentes, como informó la ONU.

La población de refugiados en las regiones vecinas de Bangladés se ha ampliado a 809 000 personas. La mayoría de los rohingya son apátridas en Myanmar y muchos huyeron sin papeles.

“En vista de las enormes necesidades humanitarias, nos hemos movilizado muy rápidamente”, dijo a los periodistas en Ginebra Manuel Bessler, alto funcionario de la ayuda suiza.

“Antes de mi visita a Bangladés hace tres semanas, propusimos 4 millones de francos. Después, hablamos de lo que podríamos hacer, así que hemos movilizado otros 4 millones de francos. Al otro lado de la frontera en el estado de Rakhine, en Myanmar, hace tiempo que tenemos una operación con un presupuesto de 4,7 millones de francos”.

La contribución suiza se destina a financiar operaciones de emergencia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y diversas ONG.

El mes pasado, Suiza también entregó tiendas de campaña y otros suministros de emergencia. Además, tres expertos de la Unidad de Ayuda HumanitariaEnlace externo helvética están colaborando con la OIM y la UNICEF, el fondo de las Naciones Unidas para la infancia, para establecer centros de acogida, instalaciones sanitarias y sistemas de distribución de agua potable.

La ONU indicó que requiere 434 millones de dólares (427 millones de francos) para ayudar a 1,2 millones de personas, incluidos nuevos y antiguos refugiados y acoger a las comunidades instaladas en campamentos precarios en la región de Cox's Bazar, en Bangladés.

Funcionarios de las Naciones Unidas anunciaron este lunes que las promesas de contribuciones ascendían a 340 millones de dólares: Kuwait (15 millones de dólares), la Unión Europea (31 millones de euros (35 millones de francos), los Emiratos Árabes Unidos (7 millones de dólares), Dinamarca (10 millones de dólares), Suecia (15 millones de dólares), Arabia Saudí (20 millones de dólares) y Gran Bretaña (12 millones de libras (15,6 millones de francos suizos). Y se esperan nuevos compromisos.

Conferencia de donantes

La ConferenciaEnlace externo sobre promesas de contribuciones para la crisis de los refugiados Rohingya fue organizada conjuntamente por los organismos de las Naciones Unidas para la migración (OIM) y los refugiados (ACNUR), el organismo de coordinación humanitaria de las Naciones Unidas (OCAH), la Unión Europea y el Gobierno de Kuwait.

Las necesidades del plan de respuestaEnlace externo conjunta coordinado por las Naciones Unidas incluyen: asistencia alimentaria para más de 500 000 recién llegados; más de 100 000 refugios de emergencia; 25 000 instalaciones sanitarias de emergencia y 58 millones de litros de agua potable por día. Además, 100 000 niños (as) requieren educación continua; 55 000 mujeres embarazadas necesitan apoyo nutricional de emergencia; 68 000 mujeres necesitan suministros básicos.

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 “Pesadilla humanitaria”

Los funcionarios humanitarios están de acuerdo en que las necesidades en Bangladés y Myanmar son colosales. El gobierno de Myanmar desestima las acusaciones de limpieza étnica, diciendo que tiene que hacer frente a los insurgentes rohingya, a quienes acusa de iniciar incendios y atacar a civiles, así como a las fuerzas de seguridad.

“Durante mi visita a Bangladés a principios de este mes, escuché relatos desgarradores de asesinatos, incendios provocados, violaciones, torturas y otros abusos”, narró Mark Lowcock, coordinador de la ayuda de emergencia y Secretario General Adjunto de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, durante la reunión de donantes.

“El Secretario General ha calificado la situación de “pesadilla humana, humanitaria y de derechos humanos”. Niños, mujeres y hombres que huyen de Myanmar llegan a Bangladés traumatizados e indigentes”.

La semana pasada, UNICEFEnlace externo dijo que cerca de 340 000 niños y niñas rohingya, estaban viviendo en condiciones de miseria en los campamentos de Bangladés, donde carecen de suficientes alimentos, agua potable y atención sanitaria.  

Los organismos humanitarios y los gobiernos mantienen su exigencia de acceder al norte de Rakhine, donde un número indeterminado de rohingya se encuentran todavía, a pesar de que, de acuerdo con los informes de las Naciones Unidas, muchas aldeas y reservas de alimentos han sido quemadas.

Manuel Bessler dijo que la magnitud de la crisis y las presiones eran impresionantes. “Imagínense medio millón de personas -más que la población de la ciudad de Zúrich- desplazadas en unas pocas semanas. En todos los sectores existe una verdadera sensación de crisis y emergencia, especialmente en materia de higiene y agua. Hay necesidades en todas partes”, puntualizó.

“Ninguna organización o país puede estar preparado para una crisis que se desarrolla tan rápidamente. Ciertamente, hay margen de mejora. Hay puntos de distribución [en los campamentos] pero no hay suficientes organizaciones en el terreno: cinco o seis agencias de las Naciones Unidas y unas 20 ONG para una crisis de medio millón. No es suficiente”.

Buscar una solución duradera

Shameem Ahsan, embajador de Bangladés ante las Naciones Unidas en Ginebra, dijo a la reunión de donantes que el enorme número de llegadas era “insostenible”.

“Este es el mayor éxodo de un solo país desde el genocidio ruandés de 1994”, enfatizó Ahsan. Añadió que el ministro del Interior de Bangladés se encontraba el lunes en Yangon, la capital de Myanmar, para mantener conversaciones con el fin de tratar de encontrar una “solución duradera”.

La ONU insiste en que los orígenes de la crisis se encuentran en Myanmar y que también hay que encontrar una solución política en el Estado del sudeste asiático. El lunes, los funcionarios de la ONU reiteraron sus llamamientos para que se ponga fin a la violencia en el norteño Estado de Rakhine, se dé acceso humanitario “sin restricciones” y sean creadas las condiciones para que los refugiados regresen a sus hogares.

A principios de este mes, Suiza fue el país anfitrión de las controvertidas conversaciones con los altos mandos militares de Myanmar.

El objetivo de Suiza es actuar como mediador y reforzar el diálogo, como lo hace en muchas crisis”, comentó Bessler, añadiendo que el acceso humanitario y el retorno de los refugiados fueron dos de los temas abordados en las “animadas discusiones”.

Sin embargo, no está claro el resultado de las conversaciones. Bessler dijo que los oficiales de Myanmar “al menos mostraron interés” al participar.


Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín

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