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El documento final de Durban adoptado por consenso

La conferencia sigue hasta el viernes.

(Reuters)

Los delegados de la Conferencia Durban II adoptaron por consenso este martes la declaración sobre la lucha contra el racismo, en un intento por calmar los ánimos tras la controversia provocada la víspera por el presidente iraní, Mahmoud Ahmadineyad.

La ministra suiza de Exteriores, Micheline Calmy-Rey manifestó su beneplácito por la aceptación del texto que, dijo, contribuirá en la lucha contra el flagelo.

"Suiza está muy satisfecha de que los países participantes en la conferencia hayan podido ponerse de acuerdo por consenso en un documento final", subrayó la jefa de la diplomacia helvética. "Suiza felicita también a todas las delegaciones por su flexibilidad y su espíritu cooperativo", agregó.

El documento "contiene grandes principios que nos son caros: la libertad de expresión, los derechos de las mujeres; recuerda el Holocausto, tragedia del pasado que debe servir de enseñanza para el futuro; rechaza la esclavitud y el colonialismo (...), subrayó la ministra suiza.

La reunión, que se lleva a cabo bajo la égida de las Naciones Unidas en Ginebra, concluye el viernes (24.04), pero los países presentes decidieron adoptar de una vez la resolución final con el objetivo de apaciguar una atmósfera que se había cargado la víspera con las acusaciones de racismo lanzadas por Irán contra Israel.

La declaración, que fue objeto de un trabajo preparatorio de varios meses, y que debe dar seguimiento a los trabajos de la Conferencia de Durban de 2001, debía ser sometida a la aprobación de los participantes durante el fin de semana.

Empero, las delegaciones decidieron adelantar la votación y adoptar el texto sin debate en el curso de una sesión pública, para poder continuar sus trabajos consagrados particularmente a la pobreza y la discriminación.

Sin modificaciones

El documento no fue modificado con respecto al texto del ruso Yuri Boychenko, adoptado por el comité preparatorio el viernes pasado. Todos los grupos regionales aprobaron la versión.

Diversos países occidentales, incluido Estados Unidos, boicotearon la conferencia ante el temor de que, como la precedente en Sudádrica en 2001, se convirtiera en tribuna antiisraelí y contra la libertad de religiones.

El lunes, durante la jornada inaugural de la conferencia, el presidente iraní Mahmoud Ahmadineyad se pronunció con dureza contra Israel, lo que provocó que un buen número de representantes de países occidentales abandonaran la sala.

Tras criticar duramente al Consejo de Seguridad de la ONU, Ahmadineyad calificó a Israel de "un gobierno completamente racista" y afirmó que los palestinos "se quedaron sin hogar" tras la Segunda Guerra Mundial "bajo el pretexto del sufrimiento judío".

El presidente iraní dijo también que las potencias occidentales han dado a Israel "mano libre para continuar con sus crímenes". Ahmadineyad afirmó igualmente que "los sionistas y sus aliados" planearon la guerra de Irak y que "el sionismo mundial personifica el racismo".

La conferencia continúa hasta el viernes para escuchar a todos los participantes, precisó un portavoz de la ONU.

Diferencias saludables

A lo largo de la jornada, diversas voces se expresaron para tratar de relativizar las declaraciones hechas el lunes (20.04) en el inicio de la cumbre por Ahmadineyad que puso en tela de juicio la política del Estado hebreo con respecto a los palestinos.

El jefe de la delegación siria, Faysal Mekdad, se pronunció por la tolerancia y explicó que los divergentes puntos de vista son siempre previsibles durante las reuniones internacionales importantes de este tipo.

"En Siria consideramos esto como natural. Las divergencias pueden ser saludables", subrayó. "Empero, no podemos dejar que esas diferencias de opinión paralicen nuestros esfuerzos por liberar al mundo del racismo, la discriminación, la xenofobia, la ocupación extranjera y la intolerancia".

Sólo la República Checa no volvió

El jefe de la delegación paquistaní, Nawabzada Malik Amad Khan, pidió la continuación de la conferencia. "Desde nuestro punto de vista es preferible participar que renunciar", dijo.

De los 24 países de la Unión Europea que habían abandonado la sesión plenaria
durante la alocución de Ahmadineyad, sólo la República Checa, que asume la presidencia de esa entidad, no volvió a la reunión.

Para el ministro francés de Exteriores, Bernard Kouchner, la adopción del texto final debía firmar "el fracaso de Ahmadineyad" y justificaba el retorno de Francia a la plenaria. El jefe de la diplomacia francesa deploró la ausencia de Estados Unidos y de los otros países que decidieron ausentarse para evitar legitimar, con su presencia, los ataques contra Israel.

"La mejor respuesta a las declaraciones incendiarias de Ahmadineyad es quedarse en Ginebra y rechazar sus palabras".

Inquietud por pueblo palestino

Diversas organizaciones calificaron de "escandalosas" las palabras del presidente iraní mientras que diversos países, en particular árabes y Cuba, manifestaron su inquietud sobre la situación de los territorios palestinos ocupados por Israel.

El ministro palestino de Exteriores, Riyad al Malki, calificó la ocupación israelí de "violación de los derechos humanos" y de "horrible encarnación del racismo".

"Los sufrimientos del pueblo palestino, que debe hacer frente a la peor forma de racismo político por una potencia que ocupa su territorio, deben cesar", dijo al calificar la frontera establecida por Israel a lo largo de Cisjordania de "muro de la segregación".

swissinfo y agencias

DE DURBAN A GINEBRA

2001: En septiembre se realiza en la ciudad sudafricana de Durban una cumbre de la ONU contra el racismo.

La conferencia da lugar a manifestaciones contra Israel y a una declaración de la sociedad civil considerada antisemita.

La conferencia evita 'in extremis' el naufragio mediante la adopción por unanimidad de una declaración final y un plan de acción cuyo contenido suscita el alivio del Gobierno israelí que se había retirado de las negociaciones, lo mismo que Estados Unidos.

Como es costumbre en la ONU, la cumbre de Durban es objeto de una conferencia de seguimiento encargada de evaluar la puesta en ejecución de los textos adoptados en septiembre de 2001.

La conferencia de examen de Durban se celebra en Ginebra del 20 al 24 de abril 2009.

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