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‘Stuttgart 21’: la historia de un proyecto inacabado que ha dejado muchas enseñanzas

Manifestación contra Stuttgart 21
Todos los lunes por la tarde se reúnen en Stuttgart manifestantes para protestar contra el proyecto ferroviario 'Stuttgart 21', hasta el día de hoy. swissinfo.ch

Desde hace décadas hay discusiones sobre la nueva estación ferroviaria de Stuttgart. A lo largo de los últimos quince años, la clase política del Estado federado de Baden-Wurtemberg ha sacado sus conclusiones de esta polémica y ha reforzado la democracia municipal con el apoyo de Suiza.

Los lunes por la tarde se reúnen periódicamente manifestantes para hacer mucho ruido en el centro de Stuttgart, con sus pitos, sus tambores y sus matracas. Y lo llevan haciendo de forma continuada desde hace ya casi 800 semanas. Se trata de un grupo de personas que se opone con tenaz resistencia a ‘Stuttgart 21’. Las repetidas manifestaciones constituyen la onda de protesta más longeva que ha conocido Europa. ‘Stuttgart 21’ es el nombre de un proyecto para la construcción de una estación subterránea que en el futuro deberá sustituir la antigua estación terminal en pleno centro de la metrópoli alemana. 

32 años de planificación y 16 años de construcción

«Un disparate mayúsculo», en estos términos se refiere Angelika Linckh al proyecto. La ginecóloga jubilada se politizó a raíz de la polémica en torno a la nueva estación ferroviaria. «Antes tenía mucha confianza en la política, pero ahora ya no», dice, mientras encabeza la marcha de manifestantes que se dirige a la gigantesca obra de la nueva estación central de Stuttgart, en compañía de su compañero de armas Tom Adler, un veterano político local del partido socialista Die Linke.

Los opositores al proyecto Stuttgart 21 se manifiestan.
Angelika Linckh (dcha.) es una opositora al proyecto ‘Stuttgart 21’ y participa en las manifestaciones de protesta junto al político local Tom Adler (izda.), del partido izquierdista Die Linke. SWI swissinfo.ch/ Bruno Kaufmann

Mientras el centenar de manifestantes permanece sobre el terreno a lo largo de su marcha de 800 metros, gritando sus consignas en defensa de la conservación de la antigua estación terminal, se están ultimando las obras del amplio sistema de andenes en el subsuelo. Sin embargo, pese al estado avanzado de las obras, aún no se ha fijado ninguna fecha de inauguración, después de 32 años de planificación y 16 años de construcción con más de diez mil millones de francos gastados.

Cuando se inauguraron las obras de la nueva estación ferroviaria en febrero de 2010, la entonces canciller federal Angela Merkel dijo que ‘Stuttgart 21’ era la piedra de toque de la «sustentabilidad futura de Alemania». En 2026, el diario ‘Süddeutsche Zeitung’ reseñaba: «Si la excanciller tiene razón, hay motivos para estar preocupado».

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En todos estos años de obras y protestas se mantuvo “a flote”, es decir, literalmente sobre el terreno, concretamente, en la residencia Reitzenstein, en lo alto del centro urbano de Stuttgart, el primer ministro ecologista Winfried Kretschmann, que hace quince años llegó al poder en el tercer Estado federado más grande de Alemania como consecuencia de la polémica en torno a ‘Stuttgart 21’. Después de tres mandatos consecutivos, el político, que ya ha cumplido los 77 años y que en su día ejerció como profesor de biología, no quiso volver a presentarse a las elecciones en marzo.

Ahora le sustituye en el cargo el también ecologista y exministro de Agricultura de Alemania Cem Özdemir. La «política de consultas ciudadanas», proclamada por Kretschmann, tendrá continuidad también en el futuro. Así lo espera al menos el 97% de la ciudadanía de Baden-Wurtemberg, según un sondeo de la Universidad de HohenheimEnlace externo.

Mayor satisfacción con la democracia en Baden-Wurtemberg

«Es un dato asombroso», comenta el comunicólogo Frank Brettschneider. «Rara vez una medida política es valorada tan positivamente y tan favorablemente por todos los partidos». Según el sondeo de la Universidad de Hohenheim conducido por Brettschneider, la línea política seguida por Kretschmann ha contribuido a que la confianza de los badenses y wurtembergueses en la democracia se sitúe «diez por ciento por encima del promedio nacional». (El porcentaje se eleva al 63%, frente a la media del 53% en todo el país.)

En las inmediaciones de la residencia oficial del primer ministro se encuentran nada menos que dos otras sedes del gobierno regional que tienen como misión implementar la «política de consultas ciudadanas» en todo el land: la Oficina Administrativa y la Agencia de Servicios para la Participación Ciudadana. «Bienvenido a la Casa Clay. Aquí residían después de la Segunda Guerra Mundial y hasta 2011 generales estadounidenses», dice Barbara Bosch al dar la bienvenida al periodista de Swissinfo. 

Barbara Bosch está en un jardín.
La consejera de Estado Barbara Bosch es la responsable de Asuntos democráticos en Baden-Wurtemberg. SWI swissinfo.ch/ Bruno Kaufmann

Desde hace cinco años, la consejera de Estado para la Sociedad Civil y exalcaldesa independiente de la ciudad de Reutlingen, de 68 años, es “ministra para la Democracia” en Baden-Wurtemberg. «Conmigo, la sociedad civil participa directamente en el gabinete ministerial», explica Bosch su función dentro del gobierno. Para ello dirige el «Departamento de la Democracia», es decir, la Oficina Administrativa para la Participación Ciudadana, cuyo cometido consiste, entre otros, en preparar las reformas legislativas pertinentes. «Durante todos estos años nos hemos concertado con nuestros socios suizos y nos hemos inspirado en ellos», puntualiza.

La democracia como tema prioritario de la Estrategia suizaEnlace externo de Baden-Wurtemberg tiene su foco en la colaboración con el cantón vecino de Argovia.

Nuevas leyes de cogestión como resultado de la colaboración con Suiza

Un resultado de esa colaboración con Suiza ha sido la ampliación de los derechos populares democrático-directos en Baden-Wurtemberg. Poco después de salir elegido en primavera de 2011, dando carpetazo a un dominio de 58 años en el gobierno de la conservadora Unión Democratacristiana (CDU), Winfried Kretschmann propuso una votación popular sobre ‘Stuttgart 21’.

Sin embargo, en contra de las recomendaciones del primer ministro ecologista, el 59% del electorado se pronunció a favor de la continuación del proyecto ferroviario. Kretschmann aceptó el veredicto popular y apostó, en lo sucesivo, por nuevas formas de coparticipación ciudadana en el land, «para que no vuelva a producirse otro Stuttgart 21», dijo el jefe del gobierno regional, que dejará su cargo en mayo.

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Lugar de votación. Madre con cochecito.

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A lo largo de los últimos años se han aprobado una serie de leyes de cogestión en Baden-Wurtemberg que permiten al Estado federado y a sus más de mil ayuntamientos convocar consejos ciudadanos, en los que un número de personas elegidas por sorteo, pero representativas para la toda la ciudadanía, se ocupan de cuestiones complejas y controvertidas, por ejemplo, en el ámbito de las infraestructuras, la sanidad pública o la educación. De esta manera deben contribuir a encontrar soluciones que permitan conseguir una mayoría, dice el jurista Ulrich Arndt.  

Ulrich Arndt está delante de un cartel.
Ulrich Arndt dirige la Agencia de Servicios para la Participación Ciudadana en Stuttgart. SWI swissinfo.ch/ Bruno Kaufmann

Desde hace cuatro años, Arndt dirige otro organismo adscrito a la «política de consultas ciudadanas», la Agencia de Servicios para la Participación Ciudadana. «Asesoramos y apoyamos a las entidades políticas y administrativas, ofreciéndoles a nuestras expensas los servicios de moderadores y expertos», señala. Con esta «infraestructura dialogística», Baden-Wurtemberg se convierte ahora también en una fuente de inspiración para los socios cooperadores suizos, constata Arndt. En 2023 se constituyó en el Cantón de Argovia un consejo ciudadano compuesto por 22 «personas puestas a sorteo» que deliberó sobre una votación popular y la explicó a la opinión pública en la fase previa a la cita electoral.

No obstante, a pesar de esta combinación de formas dialógicas y democrático-directas de participación y cogestión ciudadana, que el gobierno fomenta activamente, no ha cambiado mucho en la política regional de Baden-Wurtemberg. Las votaciones populares en Estado federal siguen siendo una excepción y las iniciativas populares fracasan a menudo por no lograr la cifra mínima de firmas exigida. Según el comunicólogo Frank Brettschneider, esta situación se debe a la posición dominante que siguen ejerciendo el parlamentarismo y los partidos políticos.

Rottweil como ejemplo de excelencia en el ámbito local 

Diferente se presenta la situación en los 1.101 municipios del land. «Aquí, una combinación de formas de participación ciudadana y poderes decisionales concluyentes, que se plasman en votaciones populares, han contribuido a tomar decisiones sobre materias difíciles», afirma Ralph Bross, que durante 13 años desempeñó el cargo de primer alcalde en la ciudad de Rottweil, situada 100 kilómetros al sur de la capital Stuttgart. «Con el apoyo de la consejera de Estado y la Agencia de Servicios hemos logrado que un proyecto difícil y delicado sobre la construcción de un extenso complejo penitenciario consiguiera un respaldo mayoritario por parte de la población en Rottweil», explica Bross, que actualmente preside la Federación de Municipios de Baden-Wurtemberg que agrupa 197 ciudades.

Durante años, Bross mantuvo un intenso diálogo con la población sobre el sentido y el propósito de la nueva cárcel, y también sobre su posicionamiento y su materialización. Finalmente, en la votación popular decisiva, casi el 60% del electorado se expresó a favor del complejo penitenciario con una cabida para más de 500 reclusos.

Ralph Bross mira hacia el horizonte.
Ralph Bross, exprimer alcalde socialista de la ciudad de Rottweil, preside hoy la Federación de Municipios de Baden-Wurtemberg. SWI swissinfo.ch/ Bruno Kaufmann

Desde su despacho en Stuttgart, Bross tiene vistas privilegiadas sobre el avance de las obras en la nueva estación ferroviaria. «Esta historia de sufrimiento nos ha enseñado muchas cosas», recalca el político socialista, quien aguarda con mucha ilusión el día en que concluyan las obras de ‘Stuttgart 21’ –con su nueva terminal y sus túneles de acceso con una longitud total de 56 kilómetros– y que las ruidosas manifestaciones de los lunes pasen a formar parte de la historia.

Texto original editado por Mark Livingston. Adaptado del alemán por Antonio Suárez Varela. Versión en español revisada por Carla Wolff.

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