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El conflicto en Oriente Medio dispara la factura energética de Suiza

camión que pasa por delante de una gasolinera
El precio del gasóleo en Suiza ha superado los 2 francos por litro tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. Keystone / Urs Flueeler

El aumento global del precio del petróleo a causa del conflicto en Oriente Medio ha encarecido la importación de combustibles fósiles. Para Suiza, los costes energéticos adicionales podrían ascender a casi 5.000 millones de francos al año, según un investigador.

La escalada militar en el Golfo Pérsico está disparando los precios de los carburantes y los combustibles fósiles. Mientras en la Unión Europea (UE) se solicitan ahorros en el consumo energético ante los costos del barril de brent, que ha superado los 119 dólares, es decir, 60 % más de su coste antes del conflicto, en Suiza, que no pertenece a la UE, la crisis energética tambiéntiene graves repercusiones para las familias y para la economía en Suiza.

Quienes viajan en automóvil o utilizan sistemas de calefacción con energías fósiles en el país alpino sienten directamente los efectos de la guerra en Oriente Medio: el diésel ha superado los 2 francos por litro –algo que no sucedía desde 2022, tras la invasión rusa de Ucrania– y la gasolina ha aumentado más de 20 céntimos desde principios de marzo. Los incrementos más significativos los registran el queroseno, cuyo precio se ha más que duplicado desde el inicio de las operaciones militares, y el gasóleo de calefacción, que ha pasado de 100 a 150 francos por 100 litros.

>> Suiza no importa petróleo directamente del Golfo Pérsico, pero sufre las consecuencias del aumento de los precios en los mercados energéticos, como explicamos aquí:

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Si los precios de la gasolina, el diésel, el gasóleo de calefacción, el queroseno y el gas natural se mantuvieran durante un año en los niveles del 23 de marzo, los costes energéticos adicionales para los consumidores y las consumidoras en Suiza ascenderían a 4.900 millones de francos, escribe en su perfil de LinkedInEnlace externo Cyril Brunner, investigador de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ). Llegó a esta cifra teniendo en cuenta los aumentos de precio y extrapolando los gastos sobre un consumo anual, explicó al Tages-AnzeigerEnlace externo.

De media, esto correspondería a 1.200 francos por hogar, estima Brunner. De los 4.900 millones de francos, 570 millones permanecerían en Suiza, mientras que 4.300 millones irían al extranjero, a las empresas proveedoras de petróleo y gas. A modo de comparación, tras la invasión rusa de Ucrania, la factura de las importaciones de combustibles fósiles creció en unos 3.000 millones de francos.

Para Cyril Brunner, las cifras ponen de relieve la vulnerabilidad creada por la dependencia de los combustibles fósiles. «Una Suiza menos dependiente de las energías fósiles estaría menos expuesta a este tipo de crisis geopolíticas».

Suiza compra en el extranjero la totalidad de los combustibles fósiles que consume, al no poder contar con recursos propios. Los productos derivados del petróleo y el gas cubren más de la mitad de las necesidades energéticas nacionales, como ilustra este gráfico:

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Aumento del uso compartido del vehículo

Suiza es uno de los países donde las facturas de electricidad y gas menos inciden en el presupuesto mensual de las familias. Lo mismo ocurre con los productos petrolíferos. No obstante, la población sigue siendo muy sensible al precio de la gasolina y el diésel, según Vincent Kaufmann, profesor de sociología urbana y análisis de la movilidad en la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL).

Un aumento de los precios en las gasolineras repercute principalmente en quienes tienen un presupuesto limitado, explicó Kaufmann al diario La LibertéEnlace externo. «Entre estas personas, observamos cambios en los hábitos. Hay, por ejemplo, un aumento del uso compartido del vehículo».

Si el precio de la gasolina superara los 2 francos y se mantuviera en ese nivel durante seis meses, es posible que algunas personas renuncien al automóvil en favor del transporte público, sostiene Kaufmann. «Esto es especialmente cierto para los trayectos cortos, donde el desarrollo de comunidades tarifarias alivia el gasto».

Suiza, acostumbrada a un precio bajo de la gasolina

El Touring Club Suizo (TCS) relativiza el impacto del aumento del precio del carburante en Suiza: se vuelve a niveles conocidos hace más de una década, señaló Moreno Volpi, miembro del comité directivo de la organización, en una entrevista a la radio y televisión pública suiza RTSEnlace externo.

«En realidad, la gente se ha acostumbrado a un precio relativamente bajo en los últimos dos años, porque llegó a 1,50 francos por litro. Hoy se recupera un nivel que corresponde al que conocimos entre 2010 y 2015», explicó, recordando que tras el estallido de la guerra en Ucrania el precio llegó a alcanzar los 2,20 francos.

Sin embargo, según Volpi, lo que más pesa hoy no es tanto el precio alcanzado, sino la rapidez con la que ha aumentado.

Evolución
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La guerra frena la economía suiza

Los gastos adicionales en desplazamientos en coche, calefacción de edificios y viajes en avión no son los únicos costes de la guerra: indirectamente, el conflicto en Oriente Medio también aumenta la inflación y frena el crecimiento económico en Suiza.

El incremento de los precios en 2026, inicialmente pronosticado en un 0,3%, debería situarse en el 0,6%, según los economistas y las economistas del instituto BAK Economics. «El aumento permanecerá muy por debajo de los niveles registrados en el extranjero, pero la variación será igualmente sensible para los estándares suizos, en particular debido al avance de los costes de la energía y de las importaciones», escribe el BAK.

El impacto sobre el crecimiento es más moderado: el producto interno bruto subirá en 2025 un 0,8%, frente al 0,9% estimado anteriormente. Para 2027, la previsión pasa del 1,5% al +1,4%.

Suiza se ha comprometido a eliminar progresivamente las energías fósiles y a avanzar en la transición hacia las fuentes renovables. En la última Conferencia de las Naciones Unidas sobre el clima (COP30), más de 80 países —entre ellos Suiza— pidieron una hoja de ruta clara para la salida de los combustibles fósiles.

Al mismo tiempo, Suiza sigue siendo muy dependiente de las importaciones de petróleo y gas, especialmente para el transporte y la calefacción de los edificios.

Esta serie analiza la dependencia energética de Suiza y su relación, en ciertos aspectos ambigua, con las fuentes fósiles en el contexto internacional.

Edición, Reto Gysi von Wartburg, adaptación en español, Patricia Islas

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