“Es ilusorio impedir la migración con ayuda a corto plazo”

Suiza quiere destinar parte del presupuesto de ayuda al desarrollo a luchar contra la migración ilegal y el éxodo de personas que huyen de sus países. Hablamos sobre la nueva estrategia suiza de cooperación internacional (estrategia CI) con el director de Swisscontact, organización dedicada a fortalecer la microempresa y la profesionalización de sus actores en países en desarrollo.

Este contenido fue publicado el 17 agosto 2020 - 10:16
Samuel Bon es director ejecutivo de la organización de cooperación para el desarrollo Swisscontact desde 2011. Teólogo de formación, trabajó antes para el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en diversos países. / Daniel Buser

swissinfo.ch: ¿El incremento en la inversión destinada a la ayuda al desarrollo permitirá verdaderamente reducir la migración o, por el contrario, se corre el riesgo de que más personas estén en capacidad de financiar su partida a otros países?

Samuel Bon: El vínculo causal no es lineal. La cooperación para el desarrollo puede tener un efecto reductor sobre la migración, pero solo a largo plazo. Si, por ejemplo, invertimos solo en formación profesional, esto no será suficiente para reducir la migración. Se necesita un ramillete de medidas.

Por ejemplo, es necesario garantizar la seguridad jurídica para que las personas tengan la confianza de fundar empresas o atraer inversores internacionales que impulsen la creación de empleos. Es ilusorio impedir la migración con ayuda a corto plazo.

¿Se detendrá la migración por completo solo cuando el nivel de vida sea el mismo en todos los países?

La pregunta es: ¿Queremos evitar completamente la migración? Ese no es el objetivo de la cooperación para el desarrollo ni de la nueva estrategia CI de Suiza.

Cuando se considera una economía globalmente integrada, la migración siempre juega un papel importante en la misma. Lo podemos ver en las remesas que envían los trabajadores emigrantes a sus países de origen: el monto total que fluye en esta dirección es tres veces mayor que el monto del presupuesto total de ayuda al desarrollo a nivel internacional. Esto muestra la considerable importancia económica de los flujos migratorios.

Cuando se habla de migración, no se trata solo de las personas en desgracia que vienen a pedir asilo a Suiza. Ellas son solo una pequeña parte del flujo migratorio. Existe también mucha migración circular: las personas trabajan temporalmente en otros países o regiones antes de regresar a sus países. En Suiza también hay numerosas ramas industriales que dependen de la mano de obra extranjera.

Trabajadores temporales portugueses laboran en los viñedos aledaños a Ginebra. Keystone / Martial Trezzini

Por lo tanto, la cooperación para el desarrollo no previene la migración. Más bien, la pregunta que debe hacerse es: ¿cómo podemos garantizar que la migración beneficie tanto como sea posible a las dos partes involucradas? Es un tema complejo y con muchas aristas. Hay problema cuando tenemos la impresión de que la colaboración para el desarrollo debe prevenir la migración. La verdadera pregunta es cómo ha de gestionarse la migración en términos de rentabilidad económica y respeto a la dignidad humana.

¿Es ésta una sutil crítica a la Confederación Helvética?

No, no es una crítica a la Confederación, al contrario: estoy convencido de que su contribución es muy importante. Está realmente comprometida con la mejora de las condiciones de vida de las personas en sus países de origen. Y habla con diferentes estados para prevenir la migración ilegal e incontrolada.

"Suiza es el único país que abre sus proyectos de desarrollo bilateral a la competencia internacional".

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La crítica no está dirigida a la Confederación, sino al enfoque poco diferenciado que tiene el Parlamento, que simplifica demasiado las cosas. Y esto no es culpa del Gobierno Federal.

Sin embargo, usted critica la nueva estrategia de la Confederación en otro tema: afirma que Suiza es el único país que se ciñe a las normas de la OMC cuando realiza licitaciones internacionales para proyectos de ayuda para el desarrollo. Y con ello, otorga cada vez más mandatos a oenegés extranjeras y empresas con fines de lucro establecidas en el extranjero. Dado que otros países no siguen esta misma política, las oenegés suizas prácticamente se quedan sin posibilidad de recibir apoyos y mandatos. ¿Es así?

Sí, es correcto. Pero esta crítica no está dirigida a la nueva estrategia de financiamiento para el desarrollo de Suiza, porque, en realidad, la apertura del mercado fue decidida hace muchos años. Estamos a favor de la competencia. Lo que nos molesta es que no haya igualdad de oportunidades.

Es decir, el problema surge del hecho de que Suiza sea el único país que abre sus proyectos bilaterales de desarrollo a la competencia internacional. Según las normas internacionales, la cooperación para el desarrollo no tiene porqué estar sujeta a las reglas de la OMC cuando se trata de licitaciones. Suiza lo hace de forma voluntaria. Pero otros países no lo hacen y esto conduce a una distorsión en la competencia.

Refugiados trabajan en una panadería de Kenia con el apoyo de Swisscontact. © Keystone / Peter Klaunzer

Por lo tanto, el Parlamento debería preguntarse si tiene sentido que Suiza sea el único país que abre tanto su mercado, cuando los demás no lo hacen. Esto afecta el equilibrio en la competencia.

¿Debería la Confederación presionar a otros países para también cumplir las reglas de la OMC cuando compitan en licitaciones de proyectos de desarrollo?

Siempre es posible intentarlo, pero no creo que Suiza pueda imponerlo. Sabemos que la cooperación para el desarrollo jamás es completamente neutral. Nunca se hace exclusivamente como buena causa. Siempre forma parte de las políticas de seguridad y comercio de un país. Y son precisamente los grandes países con historia colonial los que combinan sus proyectos de ayuda al desarrollo con intereses geoestratégicos y económicos. Es por eso que no están interesados en abrir más sus propios mercados.

"La COSUDE hizo bien en no retirar a su personal durante la crisis del coronavirus".

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Sería muy bienvenido e interesante que todos los países abrieran por completo sus mercados en esta área. La competencia fortalecería el empuje y solidez de estos proyectos.  Pero no estoy seguro de que Suiza tenga suficiente peso político ante los organismos internacionales como para imponer este tema como parte de un diálogo multilateral. Aún así, valdría la pena intentarlo.

Durante la rueda de prensa de sus primeros 100 días al frente de la COSUDE, Patricia Danzi expresó hace unos días que la flexibilidad de la estrategia suiza hizo posible adaptar fácilmente la cooperación internacional a la actual crisis de la Covid-19. ¿Comparte este análisis?

Sí, la estrategia de CI posee dos principales fortalezas. Por un lado, los proyectos de desarrollo suizos son de largo plazo y, por el otro, tienen fuertes raíces locales. La COSUDE hizo bien al no retirar a su personal durante la crisis del coronavirus. Esto ha demostrado que Suiza es un socio confiable también en los tiempos difíciles. Lo que, sin duda, se valora.

Además, Suiza pudo responder de manera rápida y contundente a las nuevas necesidades derivadas de la crisis del coronavirus.

La Confederación concedió créditos adicionales con bastante facilidad. Obviamente, esto está relacionado con su solidez financiera. Pero fue muy positivo que haya podido reasignar presupuestos rápidamente. Una tradición suiza que es hermosa y generosa.

Swisscontact

Swisscontact es una organización dedicada a realizar proyectos de desarrollo a nivel internacional. Es una fundación independiente, sin fines de lucro, creada en 1959 por personalidades del mundo económico y científico suizo.

Swisscontact se describe como una "fundación para la cooperación técnica" porque no quiere ser una organización benéfica, sino una organización de desarrollo que mantiene lazos cercanos con la economía.

La fundación tiene un presupuesto anual de alrededor de 100 millones de francos. A diferencia de otras organizaciones, no organiza manifestaciones públicas para recaudar fondos. Swisscontact realiza proyectos propios o por encargo. En 2019, tenía 1 000 empleados y estaba activa en 37 países en desarrollo, y en la propia Suiza.

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 Traducción del francés: Andrea Ornelas

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