La movilización contra Abdelaziz Buteflika sigue en Argelia y profesores y alumnos de secundaria manifestaron el miércoles contra la ampliación del cuarto mandato del presidente, dos días después de los anuncios del poder, considerados insuficientes.

Iniciado el domingo y seguido de manera desigual, el movimiento de huelga general paraliza algunas regiones, mientras el nuevo Primer ministro trata de formar un gobierno rejuvenecido y de apertura, como fue prometido a la población.

El miércoles el centro de la capital, donde la prohibición legal de manifestación se viola casi todos los días, vivió una nueva jornada de protesta, pese a la decisión el lunes de Buteflika de no presentarse a un quinto mandato y aplazar la presidencial prevista para el 18 de abril.

Una día después de la marcha de varios miles de estudiantes, más de mil profesores y alumnos manifestaron juntos contra la extensión del cuarto mandato del presidente, y para reclamar "un mejor futuro" para la juventud.

"Los tiempos cambiaron, nosotros somos el poder, ustedes la desesperanza. ¡Váyanse!", se leía en las pancartas.

Los profesores, movilizados a través del país, comenzaron a manifestarse en el centro de Argel antes de ser progresivamente seguidos por muchos alumnos, privados de cursos, explicó un maestro a la AFP.

- "Nosotros los profesores" -

"Nos encontramos juntos por azar", dice con una sonrisa Driss, de unos cuarenta años, profesor en un liceo de Argel, luego de tomarse un selfie con algunos alumnos.

"Es importante manifestar para nosotros los profesores, pues está en juego el futuro de nuestros niños", agregó a la AFP.

En la manifestación participaron estudiantes de liceo y colegiales. Pocos cursos se imparten desde hace cuatro días en los establecimientos secundarios de Argelia.

Los docentes manifestaron en las 48 prefecturas del país en marchas de diversas magnitudes, afirmó a la AFP Idir Achour, del sindicato CLA (Consejo de Liceos de Argelia).

Varias localidades siguen afectadas por una huelga general iniciada el domingo y seguida de manera desigual.

Las prefecturas de Tizi Ouzu y Buira, en Kabilia, están casi paralizadas.

El puerto de Bejaia -uno de los principales del país- sigue paralizado, según un periodista local, mientras el complejo agroalimentario (producción de azúcar, aceite...) del conglomerado Cevital, principal grupo privado de Argelia, funciona con lentitud.

"Cevital sigue garantizando el suministro del mercado en productos de primera necesidad para evitar la penuria. Somos una empresa ciudadana", dijo un responsable del grupo propiedad de su fundador, Issad Rebrab.

El funcionamiento en Bejaia de las gasolineras está también perturbado por la huelga de asalariados de Naftal, filial de distribución del gigante público de hidrocarburos Sonatrach. El servicio de bus funciona irregularmente en la región, según la prensa.

En Guelma (400 km al este de Argel), todo está cerrado salvo los comercios, indicó a la AFP Smain Koudria, sindicalista y miembro del Partido de los Trabajadores (PT).

Argelia espera todavía un nuevo gobierno que debería representar, como lo prometió el presidente Buteflika el lunes, una "respuesta adecuada a las expectativas" ciudadanas.

Será difícil de convencer a nuevas personas para que ingresen a un sistema ampliamente criticado por las manifestaciones masivas del 22 febrero, según observadores.

El nombramiento de Nuredin Bedui, prefecto de carrera, ministro del Interior desde 2015, en el puesto de Primer ministro en reemplazo del muy impopular Ahmed Uyahia, no causó "entusiasmo", indica el diario El Watan.

El rotativo recuerda "la gestión represiva de las libertades individuales y colectivas", que impide ganar el apoyo de "la opinión y la oposición".

Según analistas, el nuevo viceprimer ministro Ramtane Lamamra, diplomático experimentado y estimado que vuelve a tener la cartera de Relaciones exteriores, tiene el problema de haber aceptado, una semana antes del inicio de las protestas, ser consejero de Buteflika, quien acababa de anunciar su intención de aspirar a un quinto mandato.

Buteflika no anunció un aplazamiento de la elección presidencial para quedarse en el poder, sino porque los comicios eran una fuente de "división" para la población, declaró Lamamra a la radio nacional argelina este miércoles.

Para el presidente "la prioridad absoluta es reunir a los argelinos y permitirles avanzar juntos hacia un mejor futuro" explicó el viceprimer ministro.

El prolongamiento del actual mandato no es anticonstitucional, aseguró, porque "se trata de garantizar la estabilidad y el funcionamiento normal de las instituciones".

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