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Abusos sexuales frecuentes entre jóvenes coetáneos

Son escasos los adolescentes que denuncian un abuso sexual a la policía o acuden a un centro especializado. Ex-press

Para muchos jóvenes los abusos sexuales son una triste realidad. El 15% de ellos ha sido víctima de una agresión sexual con contacto físico, según revela un estudio realizado entre 6.700 jóvenes, el primero de su índole en Suiza. A menudo quienes abusan de los adolescentes son sus propios coetáneos.

“Una de cada cinco chicas ha sufrido al menos una vez abusos sexuales con contacto físico, frente a cerca del 8% de los chicos”, afirma Manuel Eisner, coautor del estudio que presentó recientemente la fundación UBS Optimus.

En muchos casos estas agresiones tienen consecuencias dramáticas. “Las víctimas son más propensas a padecer problemas de salud, como depresión u otras enfermedades psíquicas, que el resto de la población”, reconoce Patricia Lannen, coordinadora del estudio y miembro de la fundación Optimus.

Además, estas tragedias personales repercuten en la comunidad. Varios estudios realizados en Estados Unidos concluyen que todas las formas de negligencia y abusos físicos o psíquicos contra niños representan costes anuales superiores a los 100.000 millones de dólares, o sea el 1% del PIB.

Agresor, no siempre entre las cuatro paredes

Para esta investigación se entrevistaron a 6.700 estudiantes en edades comprendidas entre los 15 y 17 años. Asimismo se tomaron en consideración las informaciones de casos notificados a 324 instituciones que asumen la tutela de niños y jóvenes.

“Nuestro informe quiere ser un punto de partida para que los agentes políticos, los profesionales del sector y el mundo de la investigación puedan elaborar conjuntamente medidas adecuadas”, agrega Eisner, vicedirector del Instituto de Criminología de la Universidad de Cambridge.

La investigación tiene el mérito de romper con algunas ideas preconcebidas. Si en el caso de los niños la mayoría de los abusadores son personas del entorno familiar, en el caso de los adolescentes muchas veces son jóvenes coetáneos.

“Este resultado nos sorprendió”, confiesa Manuel Eisner. Casi la mitad de los entrevistados, víctimas de abusos con contacto físico, afirmaron que el acosador o la acosadora (en el 90% de los casos son hombres) había sido su actual o ex pareja, o un compañero. Solo en uno de cada diez casos el agresor era un miembro del entorno familiar.

Prevención y factores de riesgo

El estudio se concentra también en los factores de riesgo. Quienes sufrieron episodios violentos durante la infancia tienen más probabilidades de padecer abusos en la adolescencia o de cometerlos. Y el riesgo aumenta, por ejemplo, si se consumen drogas o alcohol.

Identificar los factores de riesgo no significa, sin embargo, “culpabilizar a la víctima”, puntualiza Eisner. El objetivo es, ante todo, entender “en qué dirección debemos enfocar la prevención”.

Los profesionales que trabajan con adolescentes deben concentrarse sobre todo en el contexto extrafamiliar, sostienen los autores del estudio. Los esfuerzos para reducir el consumo de drogas y alcohol o luchar contra la violencia juvenil constituyen un avance en la dirección justa para reducir también el número de abusos sexuales. “El denominador común es la exigencia general de un estilo de vida responsable”, señala Eisner.

Se habla de ello, con los amigos

Otro elemento que emerge del estudio es que solo una mínima parte de las víctimas que han sufrido abusos sexuales acude a servicios especializados (4%) o a la policía (5%).

Cuatro de cada diez jóvenes confiesan no haber hablado jamás con nadie de su experiencia. El 60%, en cambio, sí la ha compartido con amigos o conocidos y –en segundo lugar- con algún miembro de la familia.

En el futuro, las campañas deberán dirigirse no solamente a las víctimas, sino también a sus amigos y familiares. “Frecuentemente son ellos los primeros interlocutores y es necesario que sepan cómo comportarse y a quién dirigirse para recibir apoyo”, explica Eisner.

Internet…

Los abusos con contacto físico constituyen solamente la punta del iceberg. Los casos en los que no se produjo contacto físico son más numerosos: 397 de 1.000 chicas (y 199 de 1.000 chicos) se han visto confrontadas con actos de exhibicionismo, han sufrido agresiones sexuales verbales o a través de los medios electrónicos, o han sido obligadas a mirar imágenes de contenido pornográfico.

También preocupa la denominada cibervictimización. “Desafortunadamente, los acosos a través de los medios electrónicos adquieren cada vez mayor importancia. Casi una de cada tres chicas y uno de cada diez chicos han vivido experiencias similares”, revela Eisner.

No hay que subestimar este género de casos, recalca Pasqualina Perrig-Chiello, psicóloga y miembro del comité científico del estudio Optimus. “Ser tratada de puta en Internet, no es algo anodino. Puede causar traumas”.

Creada en 1999 por el banco UBS, la fundación UBS Optimus respalda proyectos a favor de los niños. Ha llevado a cabo la misma investigación sobre los abusos sexuales en China, África y América Latina.

En China se entrevistaron a 18.000 alumnos (15 a 17 años) en las escuelas de seis ciudades. Además, se consultaron a 9.000 padres y otros 3.300 jóvenes en sus respectivos domicilios.

La investigación concluyó que el 9,3% de los chicos y el 6,6% de las chicas habían sufrido al menos una vez abusos sexuales.

En su reciente sesión, la cámara baja del Parlamento suizo debatió la ley de aplicación de la iniciativa ‘para la imprescriptibilidad de la pornografía infantil’, que los suizos aprobaron en las urnas en 2008.

Los diputados decidieron que quienes cometan abusos sexuales contra niños menores de 12 años serán perseguidos de por vida. Una precisión necesaria, ya que el texto de la iniciativa no fijaba un límite de edad.

Asimismo la cámara baja ha aclarado la definición de “actos de índole sexual o pornográfico”. A los delitos propuestos por el Gobierno (actos sexuales con menores, coacción sexual, violación, actos sexuales con discapacitados físicos mentales), los diputados han sumado actos que se comenten contra personas hospitalizadas, detenidas o imputadas, así como personas en situación de precariedad.

La Unión Democrática del Centro (UDC, derecha conservadora) pedía la imprescriptibilidad para los autores a partir de los 16 años. El Consejo Nacional, sin embargo, ha mantenido las disposiciones que prevé la Ley Penal del Menor: la víctima puede denunciar los hechos hasta cumplidos los 25 años; y el infractor tiene derecho a la reinserción social sin temor a ser perseguido indefinidamente.

(Traducción: Belén Couceiro)

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