Comercio injusto agrava el hambre en el mundo

Productos del comercio justo de Camerún, en el lanzamiento de la campaña en Lucerna. swissinfo.ch

Los países pobres pierden cada año 700 mil millones de dólares por las injustas reglas del comercio internacional. Como consecuencia mil millones de personas sufren hambre en el mundo, según la ONU.

Este contenido fue publicado el 24 febrero 2010 - 10:07

El derecho a la alimentación precisa un cambio en el comercio. Con esta convicción, las ONG suizas Acción Cuaresma y Pan para el Prójimo lanzan su campaña ecuménica 2010 ‘Alto al comercio injusto’.

“Exigimos reglas que consideren los derechos de las personas del hemisferio sur y una reorientación de la política agraria”, puntualizó Antonio Hautle, director de Acción Cuaresma, en la apertura de la campaña el pasado jueves (18.02) en Berna.

Los organizadores también dan alternativas. “Fomentamos proyectos que contribuyen a la seguridad alimentaria y a una vida digna, y mostramos que el comercio justo es una opción para el consumidor”, añadió el teólogo Hautle.

Lo que pierden los países pobres por el comercio injusto supera largamente lo que reciben como ayuda al desarrollo, criticó a su vez Beat Dietschy, secretario general de Pan para el Prójimo.

Y citó un estudio de la organización Oxfam, según el cual las barreras arancelarias para los países en desarrollo que quieren exportar a los países ricos son cuatro veces más altas. Por estos obstáculos pierden cada año 100 mil millones de dólares, el doble de lo que reciben en ayuda al desarrollo.

Las actuales reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) están lejos de ser justas. Mientras los países ricos pueden proteger sus propios mercados, presionan a las naciones pobres para que los abran”, enfatizó Dietschy.

Con la comida no se juega

Además censuró “la exportación dumping de la sobreproducción europea, que asfixia a la agricultura local. Los pequeños campesinos cargan la peor parte de estas prácticas”.

Dietschy describió también las nefastas consecuencias de la especulación. “En el ‘Board of Trade’, la bolsa de alimentos más grande del mundo, en Chicago, se distorsionan los precios de los productos agrícolas y no pocas veces los juegos bursátiles provocan escasez o disparan los precios”.

Un ejemplo: tan sólo en los tres primeros meses de 2008 el precio del arroz se duplicó en el mercado mundial. Lo que dicen los padres a sus hijos, “con la comida no se juega”, debería regir también el comercio internacional, recalcó Dietschy.

Un mercado libre que los aprisiona

¿Cómo lograr un comercio menos injusto si los países ricos dictan reglas que los benefician? “En general, quien detenta el poder tiende a explotar al otro. En el comercio de productos agrícolas se espera ingenuamente que la liberalización beneficie a los países en desarrollo”, reflexionó Mathias Binswanger, reconocido economista.

Pero desde que rige el mercado libre, los países pobres, de exportadores de alimentos han pasado a ser importadores, recalcó.

“Porque en vez de mantener la agricultura tradicional, concentran su producción en un par de productos que pueden comercializar internacionalmente. Como los precios de estos productos han caído, exportan cada vez más pero reciben cada vez menos y ya no son capaces de cubrir sus propias necesidades de alimentos”.

Predicar una cosa y practicar otra

Binswanger refirió a swissinfo.ch que EE.UU, por ejemplo, promueve la firma de convenios de libre mercado y al mismo tiempo subvenciona su agricultura de exportación.

“Teóricamente las subvenciones no están permitidas, pero hay caminos, a veces ocultos, para evadirlas. Aquí entra el juego de poder que usa las reglas del comercio internacional en beneficio propio”, indicó el autor de varios libros, entre ellos ‘Die Tretmühlen des Glücks’ (La rueda de la fortuna’), donde demuestra que más crecimiento económico y más dinero no aumenta la felicidad, sino que, al contrario, la obstaculiza.

Sobre las repercusiones de campañas como ‘Alto al comercio injusto’, Binswanger declaró a swissinfo.ch: “Ayudan a tomar conciencia porque en parte es un problema de información: cuando el consumidor sabe quién gana y quién pierde, reflexiona y cambia su conducta”.

Trasfondo bíblico y teológico

El comercio justo es un instrumento para una mayor equidad mundial, pero todavía es muy débil pese a su crecimiento considerable. Sin embargo, es una señal para relaciones no discriminatorias, sostuvo Dietschy.

“Como en la economía solidaria, aquí se trata de relaciones más justas, que no anteponen el beneficio propio sino el bienestar común, la sostenibilidad”.

Este especialista en temas de globalización y teología de la liberación señaló que detrás de la campaña está la visión de una convivencia global inspirada en la tradición bíblica que aspira a una mayor justicia y llama a la injusticia por su nombre: “una atrocidad”.

Rosa Amelia Fierro, swissinfo.ch

Alto al comercio injusto

La campaña, que se prolonga hasta el próximo 4 de abril y se realiza en toda Suiza, incluye diversas actividades:

‘Días de sopa’: Más de 500 actividades de este tipo se realizan en toda Suiza durante la campaña. El objetivo: comer juntos y contribuir a una buena causa.

‘Rosas para el derecho a la alimentación’: el 13 de marzo, voluntarios venderán 160.000 rosas del comercio justo en diferentes lugares de Suiza.

‘Pan para compartir’: Panaderías, parroquias, comunidades eclesiásticas pueden hornear pan y venderlo. 50 centavos de cada venta se destinan a los programas y proyectos de Acción Cuaresma y Pan para el Prójimo.

Invitados de la campaña 2010:
German Amba, campesino boliviano de la cooperativa Meprosor, cuyo objetivo es el cultivo biológico y la comercialización de Stevia, planta edulcorante 300 veces más dulce que el azúcar.

Soluleymane Bassoum, agrónomo, experto en agricultura sostenible y coordinador de Acción Cuaresma en Senegal desde 1987.

Las próximas campañas:
2011: ‘El derecho a la alimentación exige un manejo respetuoso de los recursos’
2012: ‘Las mujeres alimentan al mundo’.

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Datos clave

Uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio es reducir esta cifra a la mitad entre 1990 y 2015.

El número de personas que sufren hambre en el mundo sobrepasó los mil millones en 2009.

En el África subsahariana hay 300 millones de personas con hambre. Cada cinco segundos muere un niño menor de cinco años por hambre o una enfermedad derivada de ella.

En Senegal, por ejemplo, un pollo congelado importado cuesta 2.50 francos, un pollo local 5 francos.

Un tercio de la producción de maíz en EEUU se destina a las fábricas de etanol.

Consumo anual de carne por persona: Europa 80 kilos, EEUU 120 kilos, India 3 kilos.

En Suiza, las familias destinan un 8% de sus ingresos a la compra de alimentos.

En los países en desarrollo, las familias invierten en ello todos sus ingresos, y sin embargo no es suficiente.

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