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Suiza en una lista negra del Congreso estadounidense

La propuesta de ley, firmada también por Barack Obama, suscita reacciones en el extranjero. Keystone

El candidato a la elección presidencial, Barack Obama, y otros dos legisladores quieren luchar contra los paraísos fiscales. Suiza figura en una lista negra integrada por una treintena de países.

Este contenido fue publicado el 21 junio 2007 - 10:00

Sin embargo, en Wasington como en Berna se opta por una cierta discreción alrededor de este asunto.

El demócrata Barack Obama se unió a dos veteranos del Senado para redactar una propuesta de ley que alude a Suiza junto con una treintena de países. Con el demócrata Carl Levin y el republicano Norm Coleman, el joven candidato a la elección presidencial quiere reforzar la lucha contra la evasión fiscal.

Carl Levin y Norm Coleman concluyeron el año pasado una investigación parlamentaria de 4 años con un informe que sirve de base a esta propuesta de ley presentada en febrero al Senado y en mayo a la cámara de representantes.

"Es una cuestión esencial de equidad", declaró Obama al presentar su texto en febrero. "Debemos sancionar a los individuos y a las empresas que violan nuestro derecho fiscal, para que aquellos que trabajan duramente y respetan las reglas de juego no resulten desfavorecidos".

Carl Levin señalaba a su vez que "los paraísos fiscales habían declarado una guerra económica contra los contribuyentes estadounidenses honestos ayudando a los defraudadores a disimular sus activos".

Una cierta discreción

Levin y los otros dos senadores elaboraron una "lista inicial" de los países que consideran "jurisdicciones secretas extraterritoriales"; es decir, paraísos fiscales. Suiza figura en esa lista, al lado de otros 33 países, entre los cuales se encuentran igualmente islas del Caribe tales como Barbados o países europeos como Luxemburgo.

En Washington, la embajada de Suiza rechaza cualquier comentario. "Tenemos por costumbre no hacer comentarios sobre proyectos de ley discutidos en el Congreso", explica la portavoz Emilija Georgieva a swissinfo.

Curiosamente, después de haber lanzado su iniciativa con fanfarrias, Obama, Levin y Coleman observan la misma discreción. swissinfo intentó en vano obtener algún comentario.

Los senadores parecen incluso distanciarse de la famosa lista. Un responsable del campo Obama, que pidió el anonimato, indica en efecto que "es el Servicio de los Impuestos (IRS) y no el Congreso, quien determina qué países pueden ser identificados como jurisdicciones secretas extraterritoriales y establece la lista sobre la cual resulta que Suiza aparece".

Otra lista en la OCDE

Su propuesta de ley enfrenta dificultades. Primero, el descontento de los países aludidos. En una carta a los tres senadores, Barbados juzga su texto "erróneo" e "injusto". El embajador Michael King añade que "la Organización de Cooperación y de Desarrollo Económico confirmó que Barbados no era un paraíso fiscal y no atrae los servicios financieros internacionales a partir del secreto".

Suiza no figura tampoco en la lista de los paraísos fiscales de la OCDE, pero se abstiene de cualquier toma de posición pública. Un observador que conoce el expediente indica a swissinfo que "el punto de vista de Suiza es bien conocido por la Administración Bush y por el Congreso"; a saber, que las relaciones entre Suiza y Estados Unidos en materia fiscal están regidas por el convenio de doble imposición de 1996 y que Suiza espera que así siga.

Otra dificultad para la iniciativa de los senadores Obama, Levin y Coleman: la oposición de la Administración Bush, en particular la del ministro de Economía y Finanzas, Henry Paulson, quien teme que una medida unilateral perjudique la cooperación de Estados Unidos con países incluidos en la lista.

El tercer obstáculo: el senador Max Baucus, el demócrata que preside la Comisión de Finanzas y que reprocha a la propuesta de sus colegas el hecho de abordar sólo una de las causas de la evasión fiscal. Se opone también a una lista negra que ataría al Ejecutivo y sería incoherente o incompleta.

¿Politiquería?

La propuesta de ley sobre los paraísos fiscales está sobre la mesa. Pero no por mucho tiempo. Antes de las vacaciones parlamentarias de agosto, la Comisión de Finanzas podría tener nuevas audiencias. Y en todo caso, el texto será discutido de nuevo en septiembre, durante los debates sobre el presupuesto 2008.

La lucha contra los paraísos fiscales preconizada por los senadores Obama, Levin y Coleman se arraiga en efecto un contexto político prometedor.

Para los demócratas se trata de mostrar que los republicanos son malos administradores. Para ellos, como para buena parte de los republicanos, se trata también de encontrar ingresos suplementarios y de financiar nuevos gastos, sin aumentar los impuestos ni ahondar el déficit presupuestario.

swissinfo, Marie-Christine Bonzom, Washington
(Traducción, Marcela Águila Rubín)

El texto y su contexto

La propuesta de ley de los senadores Obama, Levin y Coleman se titula 'Stop Tax Haven Abuse Act' y consta de 68 páginas.

El texto prevé ampliar los poderes del Ministerio de Economía y de Finanzas y del IRS, el Servicio Estadounidense de Impuestos, para investigar y sancionar la evasión fiscal con destino a países considerados por Estados Unidos como paraísos fiscales.

Una de las sanciones establecidas por el texto es la prohibición a cualquier banco extranjero implicado en prácticas de evasión fiscal de emitir tarjetas de crédito en el mercado estadounidense.

La propuesta de ley establece presunción de ilegalidad sobre toda transferencia de fondos con destino y procedencia de paraísos fiscales.

Elabora una lista de 34 países, en la que figura Suiza, considerados como "sitios probables de evasión fiscal" para el IRS.

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Evasión fiscal

La evasión fiscal es un problema importante para Estados Unidos. Según el Centro de Política Internacional, el importe de los activos depositados por los estadounidenses en paraísos fiscales aumentó en 68% en tres años, para superar en 2006 los mil millones de dólares.

En 2001, el IRS calculaba que el déficit fiscal, es decir la diferencia entre lo que es debido y percibido, ascendía a 345.000 millones de dólares por año, de los que 100.000 millones se evaporaban en el extranjero.

"Con un déficit fiscal de 345.000 millones de dólares y un déficit presupuestario de 248.000 millones, no podemos tolerar una pérdida de 100.000 millones cada año en las finanzas públicas ", anotó el senador Carl Levin.

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