Traductores suizos denuncian prácticas desleales

La traducción, una tarea que exige mucho más que conocer otra lengua. swissinfo.ch

La Asociación Suiza de Traductores, Terminólogos e Intérpretes (ASTI) lanza un llamado a las autoridades para que pongan coto a la creciente competencia desleal y otorguen un mayor reconocimiento a sus actividades.

Este contenido fue publicado el 09 mayo 2007 - 20:31

No incluida entre las 200 profesiones reglamentadas en el país, la del traductor es una labor desprotegida que sufre también el embate de la globalización y la incidencia de las nuevas tecnologías.

"Sin contar con la calificación necesaria, cualquiera puede abrir un despacho de traducción en Suiza, lo que no sucede por ejemplo en el caso de un pedicurista o un plomero (fontanero) que tienen que contar con un diploma para poder trabajar como tales", indica a swissinfo Renaud Claisse, vicepresidente para los asuntos nacionales de la ASTI.

Al ser declarados traductores independientes y cumplir con el pago de sus impuestos, esas personas laboran dentro de la ley. Empero, dada su falta de formación, aplican tarifas inferiores, con lo que incurren en competencia desleal.

"Cuando alguien tiene la formación y llega como profesional, con tres o cuatro años de estudios, un diploma, experiencia y dice 'pido 3.80 francos por línea', hay quien le responde 'usted es un ratero, mi vecina me hace eso por 2.50'".

Renaud Claisse lamenta que los criterios económicos primen sobre el profesionalismo y que la tarea del traductor no cuente con el respeto requerido.

Traducir exige más que conocer el idioma

"Incluso si uno habla muchas lenguas, eso no quiere decir que pueda traducir. La traducción es un trabajo específico. Uno puede ser muy bueno en lenguas y quedar bloqueado en la traducción (...) Y es que se confunde mucho el conocimiento de las lenguas y la traducción", enfatiza.

Subraya también que la traducción tiene que hacerse a la lengua materna y, por supuesto, tener un buen conocimiento de la misma.

Cita entre las exigencias para un trabajo profesional, no sólo el conocimiento del idioma concernido, sino la formación en el área de la traducción, el conocimiento del contexto, del método, de la manera de investigar y de la terminología.

El impacto de la globalización

La ASTI fue fundada en 1966, pero la competencia ha crecido de manera espectacular en los últimos años, merced al desarrollo de los nuevos medios tecnológicos y el fenómeno de la globalización.

"La distancia era una barrera para mandar traducir un texto al extranjero, a costos inferiores. Ahora, con los correos electrónicos, ya nadie teme enviar una traducción a China", subraya nuestro interlocutor.

¡También el sector público!

Y ello, amén de los despachos de traducción que se instalan en países menos caros "y que luego vienen a trabajar por 50 centavos la línea, en detrimento de los traductores suizos que conocen bien el rubro, que conocen bien el país, que viven en Suiza, que pagan sus impuestos aquí y que no pueden aplicar esas tarifas tan bajas".

En ese tenor, el también secretario general de la ASTI, lamenta que colectivos helvéticos opten por encargar la traducción de sus textos a personas o despachos afincados fuera de las fronteras helvéticas.

"Eso me apena mucho, en particular de entidades públicas que podrían recurrir a personas que pagan sus impuestos en Suiza. Por parte de las empresas... bueno, pero de las colectividades públicas, ¡no lo entiendo!".

¿Y si habláramos en cristiano?

Por otra parte, la ASTI observa con preocupación el arbitrario e indiscriminado empleo de anglicismos. Puntualiza nuestro entrevistado que la Cancillería Federal puso a disposición una terminología que ofrece opciones al empleo de palabras en inglés.

"Cuando surgen nuevas tecnologías, nuevos términos médicos o informáticos, o bien en discusiones un poco más especializadas, es aceptable el uso de anglicismos, pero una vez que se encuentra la palabra en el propio idioma, ¿por qué no utilizarla?".

En ocasiones, comenta el vicepresidente de la ASTI, hay páginas en la que se encuentran hasta 10 términos en inglés. Eso hace el texto ilegible o por lo menos desagradable. "O que me inviten a una sesión de 'brainstorming' (lluvia de ideas) ... ¡Me parece totalmente ridículo!".

swissinfo, Marcela Águila Rubín

Datos clave

La ASTI cuenta con 350 miembros, muchos de los cuales proceden de escuelas de traducción.

Para ingresar a la Asociación hay que cubrir una serie de requisitos, incluido el examen por parte de expertos. Además, la organización cuenta con un mecanismo de oposición en caso de que alguien objete un nuevo ingreso.

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Traducción en Suiza

El problema de la falta de reglamentación en el rubro de las traducciones no es exclusivo de Suiza. En Europa, Alemania y Francia, por ejemplo, se encuentran en el mismo caso.

De ahí que las asociaciones de traductores europeas reúnan fuerzas y competencias para la elaboración de reglas de aplicación continental, de carácter integral y no sólo como órgano de consulta.

Se busca establecer reglas de trabajo estrictas que aborden tanto el precio como la deontología y la metodología de trabajo.

En Suiza, sólo en los cantones de Neuchâtel y Ginebra está reglamentada la labor de los peritos traductores.

En otros cantones, la legalización de las traducciones se hace por medio de notario público o a través de la Cancillería.

La formación de traductor se lleva a cabo en tres años y en uno más, la de interpretación.

Las dos mayores escuelas de traducción en Suiza se encuentran en Ginebra (ETI) y en Zúrich (Winterthur), pero también son conocidas las escuelas de San Gall y Basilea, entre otras.

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