Verdadero o falso: ¿Son los niños transmisores de la pandemia de coronavirus?

Todavía se desconoce mucho sobre la relación entre los niños y el coronavirus: ¿por qué parece que la enfermedad les afecta menos y qué papel desempeñan en su transmisión?

Una declaración del responsable de enfermedades infecciosas de Suiza de que los niños no son los principales vectores de la COVID-19 no ha impedido que muchos padres se pregunten si es seguro realmente enviar a sus hijos de vuelta a la escuela en mayo.   

Un día después de que el Gobierno anunciara la reapertura de las escuelas de primaria (fijada para el 11 de mayo), Daniel Koch aclaró su posición sobre el papel que los niños juegan en la transmisión del nuevo coronavirus.

“Los niños no son ciertamente los causantes de esta epidemia”, dijo el 17 de abril Koch, figura clave en la respuesta del Gobierno a la crisis.

“Sin duda hay niños que han sido infectados, en su mayoría por sus padres. Pero los niños no son vectores [y] no están realmente afectados [por el virus]”, indicó.

Koch ha repetido estas afirmaciones esta misma semana, ya que miles de padres y maestros preocupados se han adherido a distintas peticiones online contra la vuelta a la escuela.

La falta de abundantes datos sobre el papel que en la transmisión de la COVID-19 tienen los niños puede estar impulsando esta incertidumbre, ya que los expertos también parecen estar divididos sobre cómo interpretar los nuevos datos que revelan las investigaciones en esta área.

Menos contagios entre los niños

En muchos países, el número de niños que han dado positivo en las pruebas de COVID-19 es muy inferior al de los adultos. En Suiza, por ejemplo, solo 859 de los 28 100 casos positivos registrados hasta el 22 de abril son menores de 20 años, es decir, en torno al 3%. Hay tasas de infección igualmente bajas en Estados Unidos (2%), China (2,2%), Italia (1,2%) y España (0,8%).  

Es posible que no se informe de los casos, ya que los niños tienen menos probabilidades de experimentar síntomas –un estudio realizado en China a más de 2 000 menores con COVID-19 reveló, por ejemplo, que más del 90% eran asintomáticos o presentaban síntomas leves– y muchos países no han realizado pruebas generalizadas para detectar el virus. 

Asimismo, muchos países han notificado menos casos de niños hospitalizados. La muerte por COVID-19 es poco frecuente entre los niños. Ninguna persona menor de 20 años ha fallecido a causa del virus en Suiza, hasta la fecha. Los expertos siguen intentando comprender por qué la enfermedad parece ser menos grave en los niños.

La tasa de infección puede ser baja, pero según algunos expertos, esto no significa que los niños no sean susceptibles de contraer el virus.

En un estudio, los científicos hicieron un seguimiento de 391 personas que contrajeron el virus en Shenzhen, en el sudeste de China, y encontraron que de los casi 1 300 de sus contactos cercanos solo entre el 7% y el 8% eran menores de 10 años que dieron positivo posteriormente, una tasa de infección similar a la de los adultos. 

Siguen apareciendo pruebas

Una vez que los niños están infectados, la siguiente pieza del rompecabezas es saber hasta qué punto transmiten la enfermedad. Pero como hay relativamente pocos casos que implican a niños, también hay pocos datos en los que basarse y poco consenso entre los expertos sobre las conclusiones que se pueden sacar.  

Tras analizar unos 2 500 casos pediátricos de COVID-19 (muchos de ellos, leves o asintomáticos), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) han dicho que “los pacientes con una enfermedad menos grave y los que no presentan síntomas probablemente desempeñen un papel importante en la transmisión de la enfermedad”. Pero los CDC también indican que en su muestra faltaban datos.

El Centro Europeo para el Control de Enfermedades es más cauteloso y señala que “todavía hay cierta duda” sobre el papel que los niños desempeñan en la transmisión.

Según Daniel Koch, su declaración se basó en discusiones con pediatras suizos especializados en infectología.

Uno de ellos, Christoph Berger, contó al Neue Zürcher Zeitung que “hay algunas pruebas que sugieren que los niños y adolescentes no son los principales motores de la pandemia del SARS-CoV-2”.

El caso de un niño de nueve años que contrajo COVID-19 en los Alpes franceses, y que a pesar de haber estado en contacto con más de 170 personas no contagió la enfermedad, llevó a los expertos que investigaron su caso a la conclusión de que los niños probablemente no desempeñan un papel importante en la transmisión del virus.

El niño, que en ese momento también estaba infectado con gripe y un resfriado común, tenía una carga viral baja –o pocas partículas virales– en su cuerpo, junto con síntomas leves. Este bajo nivel de infección puede explicar por qué no transmitió el virus a las personas de su alrededor.

“Es probable que esto les suceda a muchos niños. Tienen menos síntomas o más leves, por lo que es menos probable que transmitan la enfermedad”, dice a swissinfo.ch Kostas Danis, uno de los principales investigadores.

Los estudios de grupos familiares también sugieren que los niños se contagian del virus de los adultos, que tienden a ser más afectados por el virus, agrega Danis.

Cerrar escuelas no contribuye a frenar la propagación 

A pesar de la oposición en Suiza y otros países europeos a que las escuelas vuelvan a abrir, cerrarlas desde el principio puede no haber tenido mucho efecto en la propagación de la COVID-19. Un equipo de Reino Unido ha indicado que el cierre de centros escolares tiene mayor impacto en la disminución de la propagación de los virus (como el de la gripe) que tienen mayor tasa de transmisión en los niños que en los adultos.   

Y según estos investigadores, para el nuevo coronavirus lo contrario podría ser cierto: los niños parecen ser menos propensos que los adultos a transmitir la enfermedad, por lo que, en la crisis actual, el cierre de colegios podría ser menos efectivo que otras medidas como el distanciamiento social.

“No creo que veamos un aumento en el número de casos debido a la [reapertura] de las escuelas. El riesgo [de contraer el virus] es bajo, sería más alto en entornos con adultos más sintomáticos”, explica Danis, epidemiólogo de la agencia de salud pública francesa.

Veredicto: Desconocido

El papel exacto que los niños tienen en la transmisión del nuevo coronavirus sigue siendo una de las muchas preguntas sin respuesta de esta crisis. Los indicios son nuevos todavía, pero los datos existentes están llevando a algunos expertos –aunque no a todos– a sugerir que los niños parecen tener menos probabilidades de transmitir la enfermedad que los adultos.  

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