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¿Guardafronteras suizos en el Mediterráneo?

Lampedusa, uno de los puntos neurálgicos en el que la fuerza europea podría intervenir. Keystone

"Un centenar de inmigrantes clandestinos descubiertos en las islas las Canarias"; "Una embarcación con 500 inmigrantes, interceptada en Lampedusa". No pasa un día sin este tipo de noticias.

Para reforzar la lucha contra la inmigración clandestina, la Unión Europea (UE) quiere desplegar una fuerza de intervención rápida en el terreno. En breve, oficiales suizos podrían participar en esas operaciones.

Las curvas demográficas muestran que los flujos migratorios pueden ampliarse, ya que la población de los 50 países menos desarrollados del planeta pasará de 800 millones de personas en 2007 a 1.700 millones en 2050, advirtió el Comisario europeo para la Justicia y los Asuntos Interiores, Franco Frattini, a finales de marzo pasado.

De hecho, el aflujo diario de refugiados, los frecuentes naufragios y las innumerables tragedias humanas que se registran a la altura de las costas meridionales de Europa podrían ser sólo los precursores de un fenómeno que podría ampliarse.

Suiza concernida

A corto plazo, ya en los próximos meses, los responsables europeos de los asuntos de inmigración prevén un recrudecimiento de la presión migratoria en la cuenca del mediterráneo.

«Con la circulación libre de las personas y la apertura de las fronteras prevista por el espacio Schengen, la vigilancia de las fronteras exteriores de la UE tomó una nueva dimensión y la cuestión se vuelve crucial», explica Michaela Rickenbacher, jefa del Estado Mayor del comando de los guardias fronterizos suizos, a swissinfo.

Una transformación que concierne a Suiza de cerca ya que la Confederación ratificó el acuerdo de Schengen. Las cláusulas del documento deberían entrar definitivamente en vigor en 2008/2009.

Fuerza de Trabajo anticlandestinos

Bruselas quiere crear una fuerza de intervención rápida para luchar contra un fenómeno que golpea no sólo a los países dónde arriba esta migración, sino que se refleja en otros Estados miembros. Su fin es luchar contra la llegada masiva de clandestinos, a la cual deben hacer frente los Estados miembros.

Esta unidad, denominada ‘Rabit’ (acrónimo inglés de ‘Rapid Border Intervention Teams’), es un grupo especial que será compuesto por una reserva de 450 guardafronteras de todos los países de la Unión Europea.

Ese cuerpo especial tendrá como misión asistir a los Estados, los que, sin embargo, conservarán su competencia en materia de control de las fronteras en casos de emergencia excepcional, como fue el caso recientemente en las costas de las islas Canarias.

Acuerdo de principio

Por su parte, el gobierno suizo expresó un acuerdo de principio en cuanto a la participación de la Confederación en semejante ‘Task Force’.

«En primer lugar se tratará probablemente de poner algunos especialistas a disposición de esa unidad», explica Michaela Rickenbacher.

«Sin embargo, aún es muy pronto para decir con precisión qué formas adquirirá nuestro compromiso, más aún cuando el asunto no ha sido todavía abordado concretamente en el plano político», añadió la experta.

El contenido del proyecto ‘Rabit’ deberá ser una emanación directa de Frontex, la Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operacional en las Fronteras Exteriores de la UE, creada en 2004.

Las obligaciones

Este organismo europeo, con sede en Varsovia, opera desde mayo de 2005. Tiene como mandato coordinar los esfuerzos, favorecer los intercambios de informaciones, garantizar la uniformidad de los niveles de control y proceder al análisis de riesgos.

Tratándose de una medida que emana de los acuerdos de Schengen, firmados por la Confederación, esta última tendrá que participar en el nuevo organismo. En la hipótesis en la que Suiza eligiera no comprometerse, Bruselas podría suspender el acuerdo que vincula la UE con la Confederación en ese sector.

Entusiasmo helvético

La idea de adherirse a un organismo de coordinación común sedujo al gobierno suizo lo mismo que a la gran mayoría de los medios consultados.

El Partido Socialista expresó sin embargo una duda sobre los asuntos vinculados con la protección de los datos, el control político y los derechos humanos.

Las otras formaciones políticas representadas en el seno del Ejecutivo federal se declararon favorables al contenido del acuerdo.

«Interesa a Suiza asegurar mejor el espacio de Schengen y que los controles efectuados en las fronteras exteriores de la UE sean verdaderamente eficaces», había subrayado por su parte el partido liberal radical.

Acento sobre lo humanitario

La Organización Suiza de Ayuda a los Refugiados (OSAR) es una de las raras instituciones que ha expresado abiertamente su reticencia.

«Estos controles no tocan solamente a los inmigrantes ilegales, sino a las personas perseguidas que necesitan nuestra protección», afirma Jürg Schertenleib, portavoz del OSAR.

«No podemos contentarnos con reforzar los controles en las fronteras de la UE, hay que instalar también un mecanismo que permita un acceso legal a Europa, reservado para estas categorías de personas. Por ejemplo, con la creación de contingentes humanitarios como sucede ahora con el reglamento sobre los refugiados iraquíes», prosigue Jürg Schertenleib.

«Suiza no puede salir del sistema de Schengen y, por lo tanto, debe colaborar con la Unión Europea. Lo que pedimos a Berna es poner énfasis en los aspectos humanitarios y los derechos humanos».

swissinfo, Daniele Mariani
(Traducción, Marcela Águila Rubín)

La Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operacional en las Fronteras Exteriores de la UE fue creada en octubre de 2004 y empezó sus actividades en mayo de 2005. Tiene sede en Varsovia.

La unidad emplea cerca de 70 personas, número que será duplicado a finales de 2007.

El presupuesto 2007 de la agencia está fijado en 35 millones de euros (cerca de 57 millones de francos), y pasará a 285 millones de euros (468 millions de francos) para el período 2007-2013.

La contribución financiera anual de Suiza es de alrededor de 1,9 millones de francos.

El primer ensayo para las futuras operaciones de la fuerza de intervención rápida Frontex tuvo lugar en las costas de las islas Canarias.

El verano pasado, la agencia europea lanzó la operación ‘Hera’, en la cual participaron guardias fronterizos y milicias marítimas y aéreas puestas a disposición de la agencia europea por diversos Estado miembros.

La acción de esta intervención, conjugada con los esfuerzos diplomáticos desplegados por Madrid con respecto al África occidental, permitió reducirse drásticamente el flujo de refugiados clandestinos a las islas españolas.

Entre el 11 de agosto y el 15 de diciembre de 2006, las patrullas desplegadas a lo largo de las costas africanas permitieron interceptar unas cincuenta embarcaciones, a bordo de las cuales se encontraban unos 4.000 refugiados.

No obstante, eso no impidió a otros 15.000 clandestinos acostar en el archipiélago ibérico.

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