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Premio SBAP 2014 Honran labor de Ursula Hauser contra violencias

La doctora Ursula Hauser vive a caballo entre Suiza, Costa Rica, Gaza, Cuba, Uruguay... impartiendo talleres, organizando grupos, dictando conferencias con el objetivo de ayudar a personas a superar traumatismos y a fortalecerse.

(beobachter.ch)

‘Enfant terrible’ de Zúrich por ahí del 68, la doctora Ursula Hauser recibió el Premio de la Asociación Suiza de Psicología Aplicada, convirtiéndose en una de las figuras helvéticas galardonadas este 2014. Lo suyo: apoyar a víctimas de la pobreza, la violencia o la guerra en Suiza, Gaza y a través de Latinoamérica.

“Afortunadamente, los tiempos cambian”, celebra esta psicoanalista cuyo compromiso social le significó “dolorosas rupturas” con amigos y familiares y que recibió recién el aplauso de la comunidad científica en el mismo lugar donde hace más de treinta años fue considerada una “rebelde incómoda”.

“Ahora, como entonces, mi lema es ‘tenemos que cambiar este mundo’. Y la pregunta que me hago: ‘¿qué puedo aportar?’” Y su aporte ha sido generoso.

Amén de la creación de diversas instituciones, de una red Sur-Sur y de programas de formación, la psicóloga suiza es artífice de una fundación Enlace externocuyo objetivo es apoyar el trabajo en el campo del Psicoanálisis Crítico-Social, del Psicodrama y del Etnopsicoanálisis en América Latina y en Gaza.

En entrevista con swissinfo.ch, Ursula Hauser recuerda que merced al ejemplo de los suyos, comenzó a pensar “socialmente”. “Mi abuelo, maestro de primaria y fantástico ejecutante de violín, se las arreglaba para ofrecer a los hijos de los trabajadores una casa de campo en Adliswil (comuna de Zúrich)”. 

Maestra ella misma, viajó luego a Estados Unidos donde trabajó con niños de una comunidad negra y vivió de cerca las protestas contra la guerra de Vietnam. Esa experiencia y la desigualdad que había visto en la Suiza misma le generaron una crisis existencial que la condujo a su propio psicoanálisis.

De unión y de ruptura

Junto a la doctora Goldy Parin-Matthey, su terapeuta, Ursula conoció a Paul Parin y a Fritz Morgenthaler, intelectuales de izquierda, comprometidos en la Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial y fundadores de la Escuela de Etnopsicoanálisis.

“Me identifiqué de inmediato con el psicoanálisis social y políticamente comprometido”. Nació entonces una complicidad profesional y una amistad que habría de durar toda la vida. Su participación posterior en la Plataforma Internacional, movimiento de izquierda dentro del psicoanálisis, le costaría la ruptura con parte de su entorno familiar y de su círculo de amistades.

No cejó. Su inquietud permanente por la transformación social y la terapia grupal la llevaron a la formación en psicodrama en el Instituto Moreno, en Alemania, y a París donde se encontró con Augusto Boal, quien desarrolló el Teatro del Oprimido. El escritor y dramaturgo brasileño (que en 2008 sería nominado al Premio Nobel de la Paz) acudió a Zúrich con el concurso de Ursula.

De amor y de lucha

A inicios de los años ochenta, y a petición del Ministerio de Salud del Gobierno Sandinista, la psicóloga Suiza se desplazó a Nicaragua. Ese viaje marcó un hito en su historia. No solamente porque empezaba así una carrera profesional a través del mundo, sino porque conoció ahí al amor de su vida: Antonio, un guerrillero uruguayo exiliado en el país centroamericano con el que compartió la pasión de su lucha hasta la muerte de éste en 1996.

La pareja se instaló en Costa Rica y decidió continuar ahí, a pesar del retorno de la democracia a Uruguay, en 1985, porque rechazaba la idea de afincarse en un país en el que una ley garantizaba la impunidad de los militares que habían causado tanto dolor y muerte durante doce años de dictadura.

Lo mismo en Nicaragua que más tarde en El Salvador, Enlace externola psicoanalista trabajó con mujeres que habían sufrido el encono de la guerra. “Mi tarea fue enfocar los problemas internos y fortalecerlas. Una de ellas me dijo un día: ‘si no fuera por el psicodrama colectivo, yo ya no existiría’”.

A través de esa terapia que permite exteriorizar la carga emocional mediante movimientos corporales, la participación grupal, el juego de roles y la creatividad, Ursula Hauser ha contribuido a aliviar el sufrimiento de muchas personas en diversos países, desde México hasta la Patagonia, en América, y en la Franja de Gaza y Ramallah, en Oriente Medio, amén de en su país natal.

Ayudar a ayudarse

De hecho, Ursula Hauser formó su primer grupo de psicodrama en una zona rural de Zúrich, del que recuerda nítidamente el caso de aquella joven campesina que logró finalmente, asumiendo el papel de uno de los animales de la granja, exteriorizar el dolor de la agresión sexual de que había sido objeto.

Aquella primera experiencia data de los años setenta. Desde entonces, la doctora Hauser ha creado muchos otros grupos y, más aún, ha establecido la formación de psicodramatistas en diversos lugares, incluidos Gaza (a donde viaja dos veces por año, desde hace más de una década, con la presidenta de Médico Internacional Suiza, Maja Hesse) y Cuba, donde la nombraron miembro honorario de la Sociedad Cubana de Psicólogos, primera extranjera en lograr tal distinción, amén de la atribución del Premio Elena Gil.

Este 2014, el galardón vino del punto de origen:

“Estimada Sra. Hauser: Tengo el agrado de comunicarle que el jurado de la Asociación Profesional Suiza de Psicología Aplicada (SBAP) la eligió por unanimidad como ganadora del premio 2014…”, le anunció la directora de la institución, Heidi Aeschlimann.

“Inscrito en mi historia”

Poco después de la ceremonia, el pasado mes de noviembre, nos reunimos con Ursula en Zúrich. Se disponía a pasar unos días, con los nietos de Antonio, en Venecia, el último lugar a donde viajó la pareja desde su hogar, en Costa Rica.

“Murió cuando volvimos a casa. Su organismo había sido minado por las torturas que sufrió en la prisión durante la dictadura militar. Por desgracia, no pudo vivir para ver el cambio histórico en la política de Uruguay”, señala en referencia al Gobierno de Pepe Mujica, un tupamaro, como Antonio.

Tampoco ahora ceja. A sus 68 años, esta “rebelde incómoda” está inmersa en un nuevo proyecto: ‘Las huellas de la dictadura uruguaya en la tercera generación’. “En realidad, no tan nuevo, porque ya estaba inscrito en mi historia…”  

Ursula Hauser  (Formación)

 1967: Diploma en Pedagogía, Universidad de Zúrich

1974: Licenciatura en Psicología, Universidad de Zúrich

Tesis: ‘Teorías de Socialización: un Enfoque Psicoanalítico”

1991: Doctorado en Psicología, Universidad de Klagenfurt, Austria

Tesis: ‘Mujeres en Camino; vida de Mujeres en Camios Póliticos’, un estudio Etnopsicoanalítico con Mujeres Nicaragüenses durante 1981-84.

1969-1974: Psicoanalista: Formación en Zúrich

1974-1978: Psicoterapeuta de grupos: formación en Psicodrama Psicoanalítico, Instituto Moreno; Boston/EEUU; Ueberlingen/Alemanis; Zúrich/Suiza

1971-1976 Formación en Grupo Operativo Psicoanalítico

Fin del recuadro

swissinfo.ch

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