Your browser is out of date. It has known security flaws and may not display all features of this websites. Learn how to update your browser[Cerrar]

Minería sustentable


Tras un “mejor” oro peruano


Por Paula Dupraz-Dobias Ananea, Perú


La extracción del oro de una manera sustentable es posible pero el camino para lograrlo es sinuoso. (swissinfo.ch)

La extracción del oro de una manera sustentable es posible pero el camino para lograrlo es sinuoso.

(swissinfo.ch)

¿Qué implica producir oro sustentable? Es una tarea nada simple, como pudo probarlo la visita a una mina peruana que forma parte de la Iniciativa Oro Responsable (BGI en inglés) surgida en Suiza.

Los comerciantes de las calles del pueblo peruano de Juliaca invitan animadamente a los pasantes a entrar a sus negocios, como harían los vendedores ambulantes de muchos destinos turísticos del mundo. Pero estos comerciantes tienen una misión muy particular: buscan convencer a los vendedores de las minas ilegales de la región sureña de Puno -y sus alrededores- de hacer negocios con ellos.

Por aquí, muy poco de lo que se comercia es realmente legal. El oro que es vendido irrespeta la legislación peruana y también acuerdos internacionales medioambientales como el Convenio de Minamata sobre el Mercurio.

De hecho, por estos lares la delincuencia es el pan de cada día. Y hacer preguntas sobre el origen del oro que aquí se vende no es la mejor forma de hacer amigos.

"Si los demás se enteran de que usted vino y que está haciendo todos esos cuestionamientos, le van a linchar”, advierte un comerciante.

Iniciativa Oro Responsable

La llamada Iniciativa Oro Responsable es un proyecto de origen suizo que cuenta con participación pública y privada.

Entre sus miembros se cuentan la Asociación Suiza del Oro Responsable (SBGA por sus siglas en inglés); un grupo de refinerías helvéticas privadas como Metalor, PAMP, Argor-Hereaus y Valcambi; joyeros y relojeros destacados, como Cartier y Grupo Swatch; y la Secretaría de Estado de Economía (SECO).

Las cooperativas mineras peruanas SOTRAMI y MACDESA son las dos primeras productoras certificadas que forman parte de la iniciativa.

Thomas Hentschel, director de la BGI, dijo a swissinfo.ch que espera que CECOMIP, y otra mina de la región de Puno conocida como CECOMSAP, comiencen a ofrecer oro responsable en los meses por venir.

“Nuestra iniciativa tiene por objeto asegurar que los mineros artesanales y los que operan a pequeña escala cuenten con una infraestructura que les permita mejorar sus condiciones de vida, al tiempo que operan de forma sustentable”, expresó Hentschel.

La BGI ofrece a los mineros un acceso directo a los mercados, que de otra manera tendrían que vender el oro a intermediarios que se quedarán con una comisión equivalente a un 5 o 6% del valor que el metal tendrá a la hora de venderse en el mercado internacional.

Y también ofrece a los mineros certificados apoyos que pueden ser utilizados para realizar mejoras sociales y medioambientales en su producción.

De pastores de alpaca a mineros

A solo 150 kilómetros de distancia está el distrito de Ananea, ubicado a 4 700 metros de altitud. La mayor parte del paisaje montañoso que ofrecía hace unos años se ha visto despojado. Vastas tierras otrora cubiertas de hierba, hoy son excavadas y erosionadas en busca del preciado metal.

Ananea es el sitio en el que opera CECOMIP, una cooperativa minera legal que inició operaciones en 2006 y que fue fundada por miembros de la comunidad local que antes vivían de la crianza de alpacas.

Los nóveles mineros, atraídos por el boom que experimentaba el precio internacional del oro, comenzaron a cavar artesanalmente sus tierras ancestrales y después trajeron camiones y maquinaria de excavación para facilitar y acelerar la búsqueda.

La industria creció y miles de mineros de otras zonas peruanas se mudaron a esta región con la misma meta en mente: sumergirse en las entrañas de la tierra en busca de riqueza. Con 22% de la población viviendo bajo la línea de pobreza en Perú, la minería supone un gran atractivo para las poblaciones más desfavorecidas.

Claudio Mara, quien hoy es minero, habría ganado unos 400 dólares anuales dedicándose a su rebaño de 50 alpacas.

Hoy, él y algunos otros colegas, esperan convertirse en socios de la Iniciativa Oro Responsable, nacida en 2013 luego de que la opinión pública conociera que algunas refinerías suizas de oro tenían como proveedores a productores ilegales de oro en la región sureña de Madre de Dios.

Esta iniciativa de origen suizo, que tiene participación pública y privada, permite producir actualmente 700 kilos de oro anuales. Un dato que supera largamente los 25 kilos generados cuando la Iniciativa Oro Responsable comenzó a operar, pero aún muy por debajo de las 2 700 toneladas de oro que se extraen a nivel mundial. El 70% de dicha producción global se procesa en Suiza.

Este año, CECOMIP produce una media de 4,4 kilogramos de oro al mes.

Y al adherirse a la iniciativa suiza, asumió el compromiso de hacerlo de forma sostenible y responsable en materia social y medioambiental.

Guillermo Medina, coordinador Nacional de la BGI, asegura que los mineros certificados están recibiendo apoyo para realizar mejoras (de impacto social y medioambiental) en su producción. Por ejemplo, la empresa de inversión ginebrina Impact Finance concedió un crédito de varios miles de dólares a Sotrami, una de las cooperativas que forma parte de la BGI.

“Queremos que quienes producen a pequeña escala sean parte de la cadena formal de abastecimiento”, detalla Thomas Hentschel, director de BGI.

La citada iniciativa ofrece la posibilidad a los mineros de vender directamente a los mercados, con lo que evitan a intermediarios que se llevan comisiones equivalentes a entre 5 y 6% del precio al que se comercia el oro a nivel internacional. Para los mineros de Ananea, la oferta de la BGI es pues muy atractiva.

“Para nosotros es importante que nuestro producto sea reconocido a nivel local, nacional e internacional y que tengamos derecho a las mejores condiciones del mercado”, dice William Yamparra, presidente de la cooperativa.

Impredecible

En la mina, los trabajadores explican en un camión entero cargado de tierra excavada -agujeros de unos 30 metros de profundidad- se obtienen unos cuantos gramos de oro. En la zona de Madre de Dios, el oro es buscado en los depósitos aluviales, así que el metal se encuentra disperso a lo largo de los lechos de los ríos y no en las venas geológicas.

Más tarde, durante el proceso de amalgamación, el mercurio es utilizado durante las últimas fases de producción -previas al reciclaje- lo que también distingue a CECOMIP de las minas ilegales, ya que estas últimas utilizan el mercurio sin cumplir con controles y medidas precautorias, lo que conduce a la contaminación del suelo, agua y aire.

Solo en la región de Madre de Dios, los funcionarios peruanos estiman que unas 40 toneladas de mercurio son vertidas anualmente en el río Amazonas.

En Ananea, la minería ilegal sigue siendo un problema frecuente. Incluso las 74 hectáreas que pertenecen a CECOMIP han sido ocupadas en algún momento por mineros ilegales. Y apenas unos metros más allá de esta mina, swissinfo.ch pudo observar gente que transportaba pipas hacia una laguna cercana, de la que extraen agua que llevarán después a algunas minas ilegales.

El costo de la legitimidad

Establecer un centro de amalgamado en el sitio de CECIMIP fue un proceso costoso.

Gerardo Smith, jefe de seguridad y tecnología de la mina, dice que se invirtieron alrededor de 500 000 soles (unos 150 000 dólares) para cumplir con todos los requisitos exigidos por el gobierno peruano para que el amalgamado sea considerado legal. Un monto significativo para trabajadores de bajos ingresos que, además, carecen de acceso al crédito bancario.

Adicionalmente, los mineros deben cumplir con otros trámites administrativos como la validación de concesiones para la explotación del suelo, certificados medioambientales e, incluso, permisos de carácter arqueológico, lo que incrementa los gastos y los somete a largas esperas burocráticas.

Por ello, los trabajadores de este sitio y otros 100 000 peruanos dedicados a las minas, se sienten injustamente tratados por las autoridades de su país.

“Nos gustaría que las puertas estuvieran abiertas para nosotros, como lo están para los mineros que operan a mediana y gran escala, que además gozan del derecho a créditos”, dice Andrés Cotrina, jefe de Operación de la cooperativa.

La expansión de la BGI

Hentschel, director de BGI, admite que los requisitos legales que exige Perú, y los costos financieros que supone cumplirlos, han sido uno de los principales obstáculos que han encontrado los pequeños mineros interesados en adherirse a la iniciativa.

Fidel Huisa Mamani, ingeniero en minas y asesor de los pequeños productores de oro de esta provincia sureña, asegura que de los 11 500 mineros que hay en la región de Puno, solo 10 han obtenido autorización formal desde el 2013 hasta ahora.

"Nuestro objetivo actual es crecer", dice Hentschel, quien confía en que más minas de la zona se sumarán a la BGI.

Y adelanta que esperan que este programa suizo se extienda pronto también a otras minas peruanas, pero también a Bolivia y Colombia.

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook


Traducido del inglés por Andrea Ornelas

×