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"Dispuestos a afrontar el futuro"

Samuel Schmid eligió la localidad de Macolin para pronunciar su discurso del 1 de agosto. Keystone

Aunque debe afrontar grandes desafíos, Suiza cuenta también con importantes bazas, subrayó Samuel Schmid en la alocución radiotelevisada del 1 de agosto.

Este contenido fue publicado el 01 agosto 2005 - 14:45

El presidente helvético pronunció su discurso con motivo de la Fiesta Nacional desde la estación deportiva de Macolin, a orillas del lago de Biel.

La elección de Macolin tiene un valor simbólico, como subrayó el presidente de turno de la Confederación y ministro suizo de Defensa, Protección a la Población y Deporte.

"El deporte nos ayuda a superarnos y a vencer fronteras aparentes. La voluntad de actuar, la confianza en sí mismo, el respeto y la voluntad de integración son los valores esenciales de nuestro país", destacó Samuel Schmid.

Suiza va bien

En los 714 años de la Confederación Helvética y en los 157 años del Estado federal, la historia de Suiza ha sido una historia de éxitos. "No es evidente que un Estado tan pequeño como el nuestro haya logrado afirmarse durante tantos siglos".

Si hoy Suiza va bien, es también gracias al coraje, la habilidad, la inteligencia y la tenacidad de sus habitantes, recalcó el presidente.

En su opinión, la Fiesta Nacional debe ser "un día de agradecimiento", pero también una ocasión para "detenerse a pensar y mirar adelante".

Samuel Schmid quiso recordar que muchos conciudadanos están confrontados a crecientes preocupaciones y que en el horizonte se perfilan grandes desafíos políticos.

Desafíos futuros

Entre esos desafíos citó los de "reequilibrar las finanzas federales, dar un nuevo impulso al crecimiento económico, garantizar el futuro de los seguros sociales y crear un mayor número de empleos, sobre todo para los jóvenes".

"Pongamos manos a la obra y no dejemos para mañana las cuestiones urgentes. Muchos de los desafíos que debemos afrontar son los que enfrenta hoy cualquier Estado industrializado", puntualizó.

Al preguntarse si muchas preocupaciones no son quizás "mínimas", el presidente de la Confederación señaló que Suiza tiene la costumbre de lamentarse, probablemente demasiado.

Citando el ejemplo de una familia de Appenzell, que conoció recientemente, Schmid declaró que para resolver los problemas, hay que actuar en lugar de lamentarse.

Bazas

Suiza no debe olvidar sus triunfos, prosiguió. "La belleza espectacular de su paisaje, el ambiente intacto, las modernas infraestructuras, el alto nivel sanitario y de formación, las baja tasas de inflación y desempleo, la paz laboral, la tutela de las minorías, la democracia directa, la estabilidad política".

Para el presidente helvético, los suizos deben emprender el camino que iniciaron sus antepasados para escribir "un nuevo capítulo de esta historia tan rica en éxitos".

Para que Suiza pueda seguir afirmándose en el mundo actual necesita, entre otras cosas, "luchar contra el nuevo gran flagelo de la humanidad: el terrorismo".

"Tenemos que incrementar la eficiencia de los organismos de protección del Estado y nuestro dispositivo de seguridad. Y por nuestra parte, tenemos que ser vigilantes y conservar la calma", subrayó Schmid.

Proseguir la vía bilateral

En cuanto a la política exterior, el presidente suizo se manifestó a favor de proseguir en la vía bilateral, dado que los acuerdos concluidos hasta ahora con la Unión Europea (UE) han dado "buenos resultados".

Schmid invitó a la población a dar otro paso importante en esa dirección, e incitó a los votantes que respalden, el próximo 25 de septiembre, en las urnas la extensión de la libre circulación de personas a los diez nuevos miembros de la UE.

En su opinión, Gobierno y Parlamento han "reducido al mínimo" los eventuales riesgos de esta ampliación, adoptando medidas suplementarias para proteger los puestos de trabajo.

Se trata, pues, de aprovechar estos nuevos mercados, concluyó Schmid, pidiendo a los suizos que afronten el futuro con confianza, con espíritu abierto y dinámico, para escribir juntos un nuevo capítulo de éxito en la historia del país.

swissinfo, Armando Mombelli
(Traducción del italiano: Belén Couceiro)

Datos clave

La Fiesta Nacional se celebra desde fines del siglo XIX.

El 1 de agosto fue declarado día festivo en toda Suiza solamente en 1994.

Con la Fiesta del 1 de agosto se conmemora el Pacto de 1291, año en que los representantes de los cantones de Uri, Schwyz y Unterwalden se juraron lealtad eterna.

En ese momento se sentaron las bases de una alianza de la que en 1848 nacería la actual Confederación Helvética.

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