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Cumbre EEUU-África: muchos invitados pese a endebles democracias y DDHH

Pancarta sobre la cumbre de líderes EEUU-África en una imagen del 31 de julio de 2014 en Washington afp_tickers
Este contenido fue publicado el 03 agosto 2014 - 21:11
(AFP)

Se espera medio centenar de participantes en la cumbre Estados Unidos-África que comienza este lunes. Sólo cuatro países no fueron invitados a la cita y muchos dirigentes pisarán la alfombra roja en Washington pese a un balance nefasto en materia de democracia y derechos humanos.

Para justificar la invitación de casi todos los líderes africanos a la cumbre que tendrá lugar entre el lunes y el miércoles por primera vez en la historia de Estados Unidos, Washington se ampara en la Unión Africana y el derecho estadounidense e internacional.

Según la Casa Blanca, "el presidente, Barack Obama, invitó a todos los jefes de Estado y de gobierno africanos que mantienen buenas relaciones con Estados Unidos y la Unión Africana".

En definitiva, no fueron invitados los países que quedaron fuera de la organización panafricana o que recibieron sanciones estadounidenses e internacionales.

Sudán, Zimbabue, Eritrea y República Centroafricana quedaron fuera de la cumbre; Jartum y Harare fueron sancionadas por Washington.

El presidente sudanés, Omar al Bashir, quien acaba de celebrar los 25 años de su golpe de Estado, es objeto de una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio en el conflicto de Darfur.

Su par de Zimbabue, Robert Mugabe, en el poder desde 1980, también es uno de los marginados por la comunidad internacional.

Eritrea recibió sanciones de la ONU, entre otras por violaciones de los derechos humanos. En cuanto a la RCA, que vive una guerra civil y es gobernada por una presidenta de transición, todavía no ha sido integrada a la Unión Africana.

Para Richard Downie, director adjunto del programa África en el Center for Strategic and International Studies (CSIS), Estados Unidos quiso hacer con esta cumbre "un evento que reuniera a la mayor cantidad posible, con pocas líneas rojas" como criterios de exclusión.

Washington "no quiere que esta cumbre sea protagonizada por un debate sobre quién vino y quién no", explicó el experto a la AFP, como sucedió durante la cumbre Unión Europea-África en abril, que Zimbabue boicoteó.

Los estadounidenses "prefirieron un acercamiento legalista" y "pragmático" que permite a "algunos dirigentes con terribles balances en términos de gobernanza obtener un despliegue de alfombra roja", constató Downie.

Guinea Ecuatorial, Camerún, Angola y Ruanda, con sus presidentes Teodoro Obiang Nguema, Paul Biya, Eduardo dos Santos y Paul Kagame, deberían ser recibidos con los brazos abiertos.

- 'Tortura' en Guinea ecuatorial -

Lo que más indigna a la organización Human Rights Watch es el caso de Guinea ecuatorial. La portavoz Lisa Misor pidió a Obama "insistir para que acabe con las prácticas de tortura, la corrupción y otros abusos que son cotidianos en Guinea Ecuatorial".

El departamento de Estado denunció a este país en su último informe mundial sobre derechos humanos, una de las prioridades del gobierno estadounidense, sobre todo por recurrir a la "tortura".

Uganda, que preside Yoweri Museveni, un aliado de Estados Unidos, también será bienvenido, pese a las sanciones aplicadas en junio, después de enviadas las invitaciones para la cumbre, en reacción a una ley que reprime la homosexualidad. La legislación fue oportunamente anulada el viernes pasado por la corte constitucional ugandesa.

Establecer una lista de invitados para una cumbre siempre es una tarea delicada, reconoce Tara Sonenhine, una exempresaria y profesora en la universidad George Washington.

También hubo invitados de último minuto.

Egipto, aliado fundamental de Estados Unidos, primero no fue incluido debido al golpe de Estado de julio de 2013 contra el presidente islamista Mohamed Mursi y la represión de sus seguidores.

Pero el 14 de julio pasado, después de que El Cairo fuera reintegrado a la Unión Africana, la Casa Blanca resolvió invitar al nuevo presidente Abdel Fattah al Sissi. Éste sin embargo no acudirá a la cita, según dijo una autoridad estadounidense, al igual que el rey de Marruecos, Mohammed VI.

Estados Unidos también decidió invitar a Guinea Bissau, que volvió a ser parte de la UA después de su regreso a un sistema democrático. La misma recompensa recibió en mayo Madagascar, durante cinco años marginada por la comunidad internacional.

"Es mejor tenerlos a todos en la misma sala (...) para alentar a los peores delincuentes a mejorar", aseguró Downie.

La maestra de ceremonias, la consejera en seguridad nacional de Obama, Susan Rice, prometió "un respaldo sin complejos", de Estados Unidos a "la democracia y a los derechos humanos" en África.

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