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Seguidores del movimiento chií libanés Hezbolá, durante una concentración en Baalbeck el pasado 31 de agosto

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El movimiento chiita Hezbolá, al que el primer ministro libanés, Saad Hariri, denunció por su papel regional, amplió su influencia en Oriente Medio en los últimos años participando en varios conflictos a petición de Irán, para el que es una "pieza clave", según los expertos.

Hariri, quien anunció su dimisión por sorpresa el 4 de noviembre desde Arabia Saudita, denunció la injerencia en los países árabes de esa organización armada chiita, peso pesado de la política en Líbano.

Y la nueva crisis política que sufre el país parece estar directamente relacionada con la cólera de Riad respecto a Hezbolá, un "instrumento" de expansión regional iraní, especialmente en Siria y Yemen, según expertos.

Al suponer Hezbolá una "pieza clave" para Teherán en la región, "esta dimisión muestra la voluntad saudita de poner coto a los avances iraníes", confirma Karim Bitar, experto en relaciones internacionales.

Irán y Arabia Saudita, las dos potencias regionales, llevan decenios envueltas en una guerra de influencia.

Hezbolá, creado en la década de 1980 para luchar contra la intervención y posterior ocupación israelí de Líbano -que se mantuvo hasta el 2000- recibe desde hace tiempo un apoyo financiero y militar de Irán.

Clasificada como "organización terrorista" por Riad y Washington y objeto de sanciones económicas estadounidenses, Hezbolá es en la actualidad un actor fundamental de los conflictos que azotan Medio Oriente.

- "Experiencia militar" -

"A través de Hezbolá, Irán pudo operar en varios frentes regionales. El grupo fue muy útil para propagar la influencia iraní", asegura Hilal Khashan, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Americana de Beirut.

Según el experto, este movimiento -"el instrumento más importante de Irán en la región"- formó en Irak las influyentes milicias chiitas de Hashd al Shaabi.

También cuenta con "agentes" en Yemen, donde los rebeldes chiitas hutíes son blanco de una ofensiva de Riad. Pero, sobre todo, "aporta experiencia militar el régimen sirio", según Khasan.

En Siria, en guerra desde 2011, Hezbolá es un aliado indefectible del presidente Bashar al Asad. "Militarmente, Hezbolá se curtió en Siria. Adquirió capacidades ofensivas, no solo las de un movimiento contrainsurrección", confirma Bitar.

Para Joseph Bahout, analista en la fundación Carnegie, Hezbolá se ha llegado a convertir en "un modelo para todas las minifuerzas de la región", así como para los rebeldes hutíes en Yemen.

El movimiento armado es "la joya de la corona, la fuerza" que permitió a Irán convertirse, en los últimos 30 años, en "la mayor potencia en Medio Oriente", precisa.

Hariri, cuya dimisión no fue aún aceptada por el presidente Michel Aoun, denunció el domingo las injerencias de Hezbolá en los países árabes. "A Hezbolá le interesa, si se quiere preservar Líbano, abandonar algunos escenarios en los que están inmiscuidos", subrayó.

- "Disuasión mutua" -

La crisis política hace temer que Líbano, un país basado en frágiles equilibrios comunitarios, se suma de nuevo en la violencia. Hezbolá, gran enemigo de Israel, es el único partido libanés que no depuso las armas tras la guerra civil (1975-1990).

Israel y el movimiento chiita libraron una guerra en 2006 que dejó más de 1.200 muertos de lado libanés, casi todos civiles, y 160 de lado israelí, en su mayoría soldados.

Para los expertos, si Arabia Saudita intenta abrir un frente contra Hezbolá, existe un verdadero riesgo de conflagración por toda la región.

"Irán y Hezbolá ya demostraron que no libran guerras tradicionales; será una guerra asimétrica", explica Joseph Bahout, quien pone como ejemplos "Emiratos, el este de Arabia Saudita... o quizás intentar generar agitación en las regiones chiitas del reino".

Para Karim Bitar, se asiste a "una conjunción de factores muy preocupantes", sobre todo "una impulsividad saudita, apoyada por un presidente estadounidense también muy impulsivo, y un ascenso de la retórica en Israel".

"Pero de momento estamos en un sistema en el que hay una disuasión mutua", asegura. "Las dos partes saben que una guerra resultaría devastadora para ambos".

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AFP