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Amman en la historia olímpica

Júbilo en la victoria. Simon Amman festeja el triunfoa a su manera

(Keystone)

Un impecable salto de 133 metros desde el trampolín gigante deparó una segunda medalla de oro al deportista suizo, Simon Amman en Salt Lake City. Toda una hazaña.

La espontánea actitud de reverencia de Gary Furrer, ante su pupilo en plena pista ilustra la magnitud del logro deportivo que sitúa al estudiante helvético de 20 años entre las grandes figuras olímpicas. Simon Amman repite, después de 14 años, el hito de ganar dos de oro, marcado por el finlandés, Matti Nykaenen, en los Juegos Olímpicos de Invierno de Calgary, en 1988.

Los pobladores de su comuna de Unterwasser, en el cantón de San Gallen vivieron desde la emoción contenida frente a una pantalla gigante (durante el desenlace de la prueba), hasta el júbilo.

El segundo salto decisivo (133 metros) escribía en mayúsculas la consagración de un muchacho sencillo que, rompiendo todos los pronósticos, volverá, el próximo 24, convertido en héroe.

"Aún tiemblo. No encuentro las palabras adecuadas. Tras ganar impulso en la tabla y elevarme sentí que las cosas iban bien, realmente bien. Ha sido, sin duda, el mejor salto de mi carrera. Aún no puedo creer que soy campeón", señaló entre muchas declaraciones que hizo a la prensa suiza e internacional.

El polaco Adam Malysz y el finlandés Matti Huamaeki, obtuvieron las preseas de plata y bronce, respectivamente. El alemán, Sven Hannewald, quedó en el camino a pesar de haber librado una gran batalla hasta el último salto. Su marca de 132,5 metros y su caída posterior lo relegaron al desagradecido cuarto puesto.

Reconocimiento

"Sven pasó por una situación más difícil, porque cuando uno debe saltar en el último lugar aumenta el nerviosismo. Es una lástima. Siento que haya sufrido esa caída", señaló Amman refiriéndose a la desafortunada actuación del saltador alemán, Sven Hannewald, quien, esta vez, no pudo confirmar su condición de favorito.

"No sé si esto servirá de algo en el futuro. Estoy realmente deprimido. He tenido muchos altibajos, pero hoy estoy muy abajo", declaró el atleta germano reflejando así su estado anímico. No obstante, volvió a elogiar la sorprendente actuación de Simon Amman.

En fin, la actuación de Simon Amman, bautizado amigablemente con el apelativo de "Harry Potter", por su semejanza con el protagonista de tan famosa obra, es destacada en las primeras páginas de los diarios de este jueves, que no escatiman los mejores calificativos.

No cabe duda que Simon Amman ha inscrito su nombre en la historia del deporte olímpico invernal, pero también es cierto que esta consagración significa el "principio de una gran carrera", siempre y cuando conserve las virtudes personales y técnicas que ya le han llevado al podio de los vencedores.

Juan Espinoza y agencias


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