Aung San Suu Kyi cumple 80 años mientras sigue detenida y aislada por el Ejército
Héctor Pereira
Bangkok, 19 jun (EFE).- La premio nobel de la paz birmana Aung San Suu Kyi cumple este jueves 80 años detenida e incomunicada en un lugar desconocido, cuatro años después de que fuera derrocada por el Ejército de Birmania (Myanmar) en un golpe que puso fin a una década de transición democrática en el país asiático.
Suu Kyi, detenida desde el 1 de febrero de 2021 por la junta militar que tomó el poder tras la sublevación, se convierte en octogenaria sin contacto con el exterior desde abril de 2024, cuando las fuerzas armadas dijeron haberla trasladado a otro lugar de detención desconocido, explica a EFE uno de sus abogados, que no puede revelar su identidad.
La exlíder de facto birmana, que encabezó la transición democrática en el país, no es a su vez vista en público desde el 30 de diciembre de 2022, durante uno de los juicios en su contra, lo que ha disparado la preocupación de sus seguidores, algunos de los cuales se unieron a grupos armados prodemocráticos para enfrentarse al Ejército.
El icono
Suu Kyi, quien ya pasó más de 15 años privada de libertad por sus reivindicaciones de libertades frente a los militares que gobernaron Birmania con puño de hierro entre 1962 y 2011, es aún vista como mártir de la democracia de Birmania.
Un legado que su familia intenta reanimar estos días con una campaña en redes sociales, en las que circulan numerosas imágenes de felicitación por su cumpleaños, y por lo que su hijo Kim corre en Inglaterra una carrera de 80 kilómetros.
También es por ello que simpatizantes de Suu Kyi se manifiestan estos días en varias ciudades del mundo, y combatientes que la apoyan posaron con flores en el pelo -uno de sus símbolos más característicos-, entre otro cúmulo de homenajes.
Su sacrificio -años en los que le impidieron ver a su familia mientras ella hablaba de una resistencia no violenta- la hizo ganadora del Nobel de la Paz en 1992, el premio Sájarov de la Unión Europea y numerosas distinciones más, un aspecto de su vida que es recordado por seguidores como Ma Ei Tizar, una docente birmana.
«Como es bastante mayor, me preocupa que no pueda vivir cómodamente, que no tenga atención médica completa y que sufra una tortura mental, y me preocupa que pase el resto de su vida en prisión», dice a EFE la profesora, que participó en las protestas contra el golpe de 2021, cuyo saldo supera las 20.000 detenciones.
La incertidumbre por el estado actual de Suu Kyi también preocupa a sus compañeros de partido, como el exdiputado U Bo Bo Oo, quien dice a EFE que hay reportes militares sobre supuesta atención médica brindada, pero estos no han podido ser confirmados.
Sus defensores creen que Suu Kyi está recluida ahora en un lugar contiguo a la cárcel de Naipyidó.
«Dado que la junta le ha cortado el contacto con el mundo exterior, es muy difícil predecir cuánto sabe ella sobre la situación política actual en Birmania», expresa el político, que cree que su líder fue sacada de la prisión el año pasado «debido a la presión de los países vecinos».
La sombra
La figura de Suu Kyi carga también una sombra, surgida por su postura, pasiva o connivente para algunos, frente a la brutal campaña militar en 2017 contra los rohinyás, minoría musulmana que Birmania no reconoce pese a llevar generaciones en el estado occidental de Rakáin, que la ONU investiga por constituir un posible genocidio.
En diciembre de 2019, Suu Kyi se presentó ante la Corte Internacional de Justicia y, con un trasfondo de difícil equilibrio de poderes en Birmania -donde las Fuerzas Armadas nunca han dejado de tener un inmenso poder-, justificó al Ejército liderado por Min Aung Hlaing, el mismo que la encarceló en 2021.
La minoría musulmana, fiel a Suu Kyi hasta entonces, se sintió «decepcionada» por la nobel, como aún admiten algunos, huella que en parte ha embarrado su legado.
Suu Kyi, aún venerada por muchos en Birmania por su lucha vitalicia por la democracia, cumple 80 años oculta y silenciada, mientras el Gobierno militar dice planear unas elecciones que no tendrían oposición válida, en medio de un cruento conflicto en el que han perdido terreno debido en parte a la resistencia de las milicias que aprendieron los valores democráticos por la nobel. EFE
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