En el espacio, la pequeña Suiza juega en la liga de los grandes

La Universidad de Berna, referente en aeronáutica

El cubo-cohete en la Plaza Federal. Desde allí, los visitantes han podido viajar cómodamente al espacio. Universität Bern


Con un experimento en la Luna que ha marcado su reputación en la investigación espacial, la Universidad de Berna causó sensación hace 50 años. Para celebrar este aniversario ha organizado una gran fiesta con la que quería atraer a jóvenes y mayores.

Este contenido fue publicado el 11 julio 2019 - 11:00
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El reactor está encendido. Las llamas empiezan a salir del cohete. El suelo cada vez vibra más. Despegamos desde la Plaza Federal en dirección a la Luna y mucho más allá. Pronto desde arriba veremos la Tierra, nuestro planeta azul.

Ocho proyectores colocados en un espacio en forma de cubo-cohete frente al Palacio Federal de Berna hacen vivir la experiencia a los visitantes. El espectáculo multimedia “Visite el Universo” es solo una de las muchas actividades que se han ofrecido en la capital federal con motivo de este aniversario. Durante una semana el alunizaje y la exploración espacial han sido el centro de atención en la capital. La anfitriona del evento, la Universidad de Berna.

La vista de la Tierra desde el cielo probablemente desencadena en todas las personas fuertes sentimientos. swissinfo.ch

El 21 de julio de 1969, hace cincuenta años, se lanzó el módulo lunar Eagle. A bordo iban los astronautas Neil Armstrong y Edwin “Buzz” Aldrin. Neil Armstrong apenas había pronunciado su famosa frase “Un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad”, cuando Buzz Aldrin mostró el experimento de la Universidad de Berna: una vela solar diseñada para medir la composición del viento solar. Y esto incluso antes de que los dos astronautas intentaran clavar la bandera americana en la roca lunar.

Berna no es la única ciudad que ha celebrado el alunizaje. El Festival Starmus en Zúrich también ha celebrado el 50 aniversario de la conquista del satélite de la Tierra en presencia de Buzz Aldrin y Charlie Duke, los dos astronautas del Apolo, así como del músico Brian May (guitarrista del grupo Queen y astrofísico).

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Presencia significativa

50 años después, cuando los directores científicos de la NASA y de la Agencia Espacial Europea (ESA) han visitado Berna, se ha hecho evidente la importancia de esta pieza de metal bernés.

“Esta vela solar marcó el comienzo de la presencia de Suiza en el campo de la investigación espacial, es lo que puso a Suiza, y en particular a la Universidad de Berna, en primer plano. No creo que en el mundo haya más de diez o quince organizaciones con una presencia como la de Berna”, ha declarado a swissinfo.ch Thomas Zurbuchen, director científico de la NASA. Él mismo comenzó su carrera científica en la Universidad de Berna, donde hizo su doctorado.

La experiencia de la Universidad de Berna se centró en determinar en el viento solar gases, como el helio o el argón y una serie de gases que no llegan a la Tierra debido al campo magnético. “La magnetosfera protege a la Tierra de estas partículas, mientras que la Luna está lo suficientemente lejos como para poder medirlas”, explica Willy Benz, director de PlanetS, el centro nacional de investigación de la Universidad de Berna.

El experimento se repitió cuatro veces después del Apolo 11, con tiempos de recogida de datos cada vez más largos. “Se trata de mediciones importantes que durante 40 años se consideraron valores de referencia”, señala Willy Benz. Estas medidas han dado a Suiza importancia en materia de investigación espacial. “De repente, Suiza se convirtió en un actor importante”.

Influencia en toda Europa

El experimento realizado en Berna también fue un hito para la investigación espacial europea. “Cuando tenía 15 años, no sabía que la Universidad de Berna estaba involucrada”, indica Günther Hasinger, director científico de la ESA. “Pero esta primera participación en el vuelo del Apollo abrió un amplio campo para la Universidad de Berna y Europa”.

En aquella época, solo existía la Organización Europea para la Investigación Espacial (OEIE). “Pero poco después se fundó la ESA, que ha hecho grandes avances. Y todo empezó aquí”, dice con entusiasmo Günther Hasinger.

Desplegar la vela solar bernesa fue la primera acción de Buzz Aldrin en la Luna. Nasa / Science Photo

Suiza en el espacio

“Y desde entonces no hemos estado parados”, reconoce Christian Leumann, rector de la Universidad de Berna. La vela solar fue solo un primer paso. Muchas misiones estuvieron acompañadas por experimentos o componentes provenientes de Suiza. Los expertos han identificado 25 vuelos de cohetes, 9 vuelos estratosféricos y 32 instrumentos.  

La última misión de Cheops está a punto de convertirse en otro hito importante. Cheops es un telescopio espacial con el que se pueden examinar más de cerca los planetas en los que podría existir vida. “Es la primera vez que Suiza, en colaboración con la ESA, se pone a la cabeza de un proyecto”, indica, visiblemente orgulloso, Willy Benz, director de investigación de Cheops.

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Problema de relevo

Estos éxitos aseguran una buena reputación para la investigación espacial en Berna. Sin embargo, despertar el interés de los jóvenes por las ciencias naturales sigue siendo difícil, dice Christian Leumann. “Creo que hay varias razones para ello. Una de ellas es que el panorama de la investigación en su conjunto se ha ampliado considerablemente. Pero ciertamente tiene algo que ver con el hecho de que en la actualidad otras cuestiones sociopolíticas están más en primer plano”.

El astrofísico Willy Benz está convencido de estar en el lugar correcto, en el momento adecuado: las tecnologías no paran de mejorar, la recopilación de datos es más fácil, la resolución de las imágenes es mayor.

“Vivimos en una época en la que, por primera vez en la historia de la humanidad, tenemos la tecnología necesaria para dar una respuesta científica a la pregunta de si hay vida en otros planetas del sistema solar o en otros lugares. ¡Es apasionante!”.

¿Vivir en la Luna?

Estudiantes de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) y de otras universidades europeas están desarrollando viviendas en la Luna.

Como parte del proyecto Igluna, los módulos de un prototipo se probarán en una cueva de hielo cerca de Zermatt, en el cantón del Valais.

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