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La fuente más aterradora de Suiza

estatua
La fuente llamada Kindlifresserbrunnen (en español: 'el devorador de niños') fue creada en 1545/46 por el escultor Hans Gieng. Rosshelen Editorial / Alamy Stock Photo

Quienes visiten Berna con niños y niñas deberían mantenerse alejados de la Kornhausplatz -o Plaza del Granero, en español-porque allí se encuentra la Kindlifresserbrunnen, una fuente que podría perturbar el sueño de los más pequeños.

Las fuentes suelen inspirar una sensación de paz y tranquilidad. No es casualidad que sean un elemento importante de los principios de diseños de interiores transmitidos en la doctrina taoísta del Feng Shui, que literalmente significa «viento y agua».

Sin embargo, al pasar por delante de la Kindlifresserbrunner de Berna, esta sensación de paz y tranquilidad corre el riesgo (disculpen por el juego de palabras) de hacer agua rápidamente por todas partes.

Es que la fuente del centro histórico de la capital suiza representa, de hecho, una especie de ogro que está devorando a un niño y sostiene a otros en una bolsa, listos para ser engullidos también. ¿Paz y tranquilidad? Claro que sí… Un auténtico ‘cuco’ de estilo renacentista, una especie de hombre lobo destinado a infundir miedo a los niños para que se porten bien.

Creada en 1545 y 1546 por el famoso escultor suizo Hans Gieng, la fuente del ‘devorador de niños’ es uno de los monumentos más visitados de Berna y se encuentra a pocos pasos de la Zytgloggela Torre del Reloj-, uno de los símbolos más famosos de la ciudad.

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Pero, ¿qué representa exactamente esta fuente? En el sitio webEnlace externo de la ciudad de Berna se puede leer que el significado «más plausible es que se trate de una especie de enseñanza para los niños […] animándolos a comportarse bien».

Un sombrero sospechoso

Podría ser, pero la realidad es un poco más compleja. Algunos han visto en el personaje representado en la fuente una figura humorística vinculada al Carnaval. Sin embargo esta teoría no tiene mucho sentido, ya que tras la afirmación de la Reforma en Berna en 1529, el Carnaval fue prohibido.

Otra interpretación, que podría ser un poco aceptable, es que el ogro representa al dios griego Cronos (Saturno en su equivalente romano). Para impedir que se cumpliera la profecía del oráculo, que le había anunciado que un día uno de sus herederos lo destronaría, Cronos se tragaba a sus hijos apenas nacían, ya que no podía simplemente matarlos, pues eran inmortales.

Lo que inclina la balanza a favor de esta hipótesis es el sombrero del ogro, similar al del Saturno pintado hacia 1530 por el pintor alemán Georg Pencz, o al representado en una xilografía de Núremberg de 1492.

Prensa antigua
A la izquierda, xilografía de Peter Wagner de 1492 (wikipedia) y a la derecha, detalle del cuadro ‘Saturno’ de Georg Pencz (zeno.org). Wikipedia & Zeno.org

Sin embargo, el sombrero tiene otra particularidad: se trata de un gorro cónico (a menudo de color amarillo) que los judíos estuvieron obligados a llevar durante siglos, incluso mucho después de la Edad Media, en diversas regiones europeas.

¿Sería entonces la Kindlifresserbrunnen nada más que una nueva representación del antijudaísmo cristiano? La hipótesis parece muy verosímil.

El libelo o la acusación de sangre

La fuente bernesa representaría una ilustración perfecta de uno de los prejuicios más tristemente difundidos (sobre todo en la Edad Media, pero también en tiempos mucho más recientes) contra la comunidad judía: la acusación de sangre.

Aparecida hacia el siglo XII, esta difamación se basaba en la creencia de que, para sus ritos oscuros, en particular los pascuales, los judíos mataban a un niño cristiano y luego utilizaban su sangre para la preparación del pan sin levadura.

Berna no había quedado inmune a esta leyenda. En 1294, algunos miembros de la comunidad judía fueron acusados de haber asesinado (crucificándolo) a un pequeño llamado Rodolfo, posteriormente beatificado por la Iglesia. El asesinato derivó en un pogromo. Las autoridades de la ciudad, aunque no creían en la hipótesis del asesinato ritual (y probablemente tampoco en la culpabilidad de los dos acusados), aprovecharon la ocasión para decidir la expulsión de los judíos de la ciudad, evitando así, sobre todo, tener que saldar las deudas que habían contraído con ellos.

De esta fuente se volvió a hablar mucho más recientemente. En julio de 2020, el escritor y periodista Roy OppenheimEnlace externo solicitó a las autoridades municipales que colocaran al menos un texto explicativo para situar la escultura en su contexto histórico y que «tomen inequívocamente distancia del carácter resueltamente antijudío de la fuente». Una petición que la ciudad aceptó, colocando en 2024 una placa informativaEnlace externo frente a la obra de Hans Gieng.

Sea como fuere, para aquellos niños y niñas que aún no sepan leer, la Kindlifresserbrunnen seguirá funcionando como una advertencia aterradora: pórtense bien, o si no…

Texto adaptado del italiano por Norma Domínguez. Revisado por Carla Wolff.

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