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Palmer recogió a más de 1.000 pasajeros durante su larga ruta.

(Keystone)

El profesor suizo Louis Palmer acaba de regresar a casa encantado después de su viaje de 18 meses a lo largo de 38 países en un peculiar vehículo que funciona con energía solar.

Golpeado por la nieve, el hielo, un limpiaparabrisas roto, los días finales de los 53.451 kilómetros recorridos fueron muy fríos en este desafío para Palmer y su invención 'solartaxi'.

A pesar de las difíciles condiciones, Palmer sólo llegó con un simple retraso de 25 minutos a su fiesta de bienvenida a su vuelta a casa, celebrada en el Parque tecnológico D4 de Root, cantón de Lucerna. Nada mal si tenemos en cuenta la gran distancia recorrida y el completo programa de eventos que incluía paradas y conferencias sobre el clima en Bali o Polonia.

"Es un sentimiento indescriptible volver a casa, es muy excitante. No esperaba que hubiera tanta gente esperándome", indicó Palmer, mientras agradeció a los presentes que se dieron cita en la línea de llegada, decorada para la ocasión.

La que fuera su antigua niñera, Elisabeth Odermatt, aportó un montón de globos para recibir a Palmer, entre los que había uno con forma de globo.

"Éste era su sueño de infancia – dar la vuelta al mundo en un coche alimentado con energía solar", explicó Odermatt a swissinfo.

Ampliando el mundo

El profesor de secundaria de Root, Peter Gürber, usó la aventura de Palmer para enseñar a sus estudiantes geografía y energías renovables.

"Es una experiencia genial para los chavales", comentó Gürber, que juzgó la vuelta a casa como digna de un viaje de estudios.

Palmer, que también es profesor, relató que educar a la gente en materia solar era el principal objetivo de esta iniciativa. Con una velocidad máxima de 90km/hora, logró recorrer una media de 100 kilómetros al día.

"Podía haber terminado la aventura un poco antes, pero quería que la gente aprendiera algo sobre el proyecto", añadió Palmer.

Según sus cálculos, más de 600 millones de personas han recibido el mensaje gracias a la prensa, lo que supone una décima parte de la población mundial. Sólo en China se elaboraron 650 reportajes sobre el taxi solar.

En buena compañía

El artilugio, diseñado por las dos Escuelas Politécnica Federales de Suiza (Lausana y Zúrich) y en cooperación con socios privados, consiste en un vehículo solar junto a un remolque equipado con placas fotovoltaicas.

Durante el largo trayecto realizado, Palmer invitó a bordo a 1.000 pasajeros entre los que hubo políticos, famosos, parejas en luna de miel o autoestopistas.

Cuando le preguntaron sobre el personaje más destacado que hubiera probado el aparato, Palmer respondió enseguida: "Fue Ban Ki-moon, el secretario general de Naciones Unidas. Le llevé un día a su trabajo en Nueva York".

En Siria y Arabia Saudí el taxi solar tuvo que ser protegido por la policía. En la India, una simpática banda de moteros ayudó voluntariamente a Palmer para que pudiera moverse entre las caóticas calles del citado territorio.

Otras personas famosas que descubrieron este proyecto fueron el Príncipe Alberto de Mónaco o el humorista estadounidense Jay Leno. El último pasajero oficial de Palmer fue el parlamentario de Lucerna, Max Pfister.

"No es sólo un coche que se mueve por el mundo, es también un coche que mueve y conmueve al mundo", opinó Pfister.

La abrumadora respuesta positiva recibida en torno al vehículo ha dejado una impresión duradera en Palmer.

"Incluso el conductor de un 'Hummer' me dio su aprobación y me elogió", comentó Palmer. Además, el profesor dijo estar muy sorprendido de la conciencia popular sobre el calentamiento global que vio en todos los lugares que visitó.

Aunque su taxi solar no dispone de calefacción, parece que el concepto de Palmer seguirá siendo un tema candente mientras aumente la demanda de energía sostenible.

"Creo plenamente en la energía solar, al 100%", concluyó.

swissinfo, Susan Vogel-Misicka, Root
(Traducción: Iván Turmo)

Taxi solar

Las ansias aventureras de Palmer le han llevado a atravesar África en bicicleta, América Latina en ultraligero y Australia como observador de la 'carrera solar'.

"En mis viajes he sido testigo de los efectos catastróficos del cambio climático: en África y Afganistán he visto terribles sequías y en América Latina, inundaciones", señala este maestro suizo de 37 años.

"Me preguntaba qué podía hacer una persona sencilla como yo para ayudar; para divulgar el mensaje, y entonces recordé mi sueño de la infancia y me empeñé en construir el taxi solar", explica.

La aventura de Palmer le ha llevado a recorrer Suiza, Alemania, Austria, Hungría, Serbia, Bulgaria, Turquía, Siria, Jordania, Arabia Saudí, India, Indonesia, Australia, Lejano Oriente, Norteamérica, el norte de África y hasta Lucerna, la ciudad suiza de donde partió el 3 de julio de 2007.

Allá donde ha estado, el profesor visitó escuelas, instituciones científicas y a todo aquel que estuvo dispuesto a escucharle, para animar al mundo a unirse a su sueño y demostrar entre todos que podemos construir un mundo más sano.

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