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Médico de Basilea lucha contra gusano que mata en China

Suia, comprometida en la lucha contra la esquistosomiasis. En la gráfica, especialistas de China y Suiza. Alain Arnaud

Marcel Tanner, director del Instituto Tropical de Basilea, celebraba el 1º de junio el 60 aniversario del Instituto Tropical de Hunan, China. Las dos entidades colaboran desde hace 21 años en la luchar contra la esquistosomiasis, segunda endemia parasitaria del mundo después de la malaria.

Este contenido fue publicado el 08 junio 2010 - 08:38

Tiene mucho éxito entre los chinos con su historia del pantalón. El director del Instituto Tropical de Basilea (Instituto de Salud Pública y Tropical de Suiza) recuerda que en 1989, había olvidado su traje en un hotel de Wuhan. A lo largo de su recorrido, los funcionarios le habían prometido que pronto lo recuperaría. Y, finalmente, por valija diplomática, mucho más tarde, la Embajada de China en Suiza se lo restituyó de manera muy formal.

89 fue el inicio de la colaboración entre Marcel Tanner y China. Desde entonces, el profesor de Basilea ya ni cuenta los viajes a los diversos institutos de la región tropical de China, y especialmente al de Hunan, en Yueyang, que el 1 de junio celebró su 60 aniversario con la presencia de investigadores suizos.

La historia de los pantalones hace reír. La narra durante una de las muchas comidas que comparte con sus invitados, entre dos rondas de vino de arroz, a orillas del lago Dongting, una zona otrora muy infectada por la esquistosomiasis, y saneada ahora. Si los chinos disfrutan sus historias es porque sabe cómo contarlas y porque le tienen un respeto infinito.

Erradicación lanzada por Mao

“Vengo a China para aprender y colaborar. Lo que la gente aprecia es que yo no trato de imponer una solución, sino que trabajemos juntos”, dijo Marcel Tanner. Otra de las razones de su éxito son los medios de que dispone para recaudar fondos, los del Banco Mundial, de la Organización Mundial de la Salud, de su Instituto de Basilea, de la Confederación, incluso de grandes bancos o de la industria química de Basilea.

La esquistosomiasis - o bilharzia - es una enfermedad parasitaria causada por un gusano minúsculo del agua, que entra en las venas del cuerpo humano y pone huevos que se alojan en el hígado donde provocan fibrosis. La larva requiere un huésped intermediario para alcanzar la madurez, un pequeño caracol de agua dulce, el principal vector de la peste que genera cada año cerca de 300.000 muertes en África, Asia y América del Sur.

A partir de 1950 y de la campaña de erradicación lanzada por Mao, China ha reducido el número de infecciones de casi 12 millones a menos de un millón por año. Suiza contribuye con los esfuerzos del Instituto de Basilea y de su director, convocados por el Banco Mundial y la OMS a colaborar con China.

Gestión del agua

“Suiza puso poco dinero. Nuestro instituto ha aportado algunos fondos para formar a la gente”, señaló Marcel Tanner. Añadió que si Suiza se interesa en las enfermedades tropicales es porque “vivimos en un solo mundo. Si no nos interesamos en las enfermedades poco atendidas, el mundo entero, y también nuestra economía podrían sufrir”. Recuerda también que “la administración del agua ha sido siempre una especialidad de nuestro país, y hay mucho que aprender aquí en China”.

Esto se hace evidente al aterrizar en el enorme dique que separa el Río Yangtsé de la isla de Junshan. Por un lado, las aldeas, las tierras agrícolas, por el otro, humedales hasta donde alcanza la vista, cuya belleza es tal que se olvida que la muerte acecha en los estanques. Los caracoles que levan los parásitos pululan del lado del río y el reto es garantizar que los moluscos no penetren al interior de las tierras.

Marcel Tanner subraya las originales soluciones desarrollados por el Instituto de Hunan en la gestión ambiental. “Ellos han construido filtros para los moluscos y estanques de sedimentación para separar a los caracoles”.

En el área contaminada

Los pescadores, sin embargo, siguen aventurándose en la zona contaminada, y los búfalos de agua son también susceptibles de propagar el mal. Por estas razones, la educación y la sensibilización del público son cruciales. Y es aún más importante cuanto que la esquistosomiasis es una enfermedad olvidada”, porque las personas afectadas no pueden darse el lujo de pagar por los medicamentos. Por lo tanto, no interesa a las grandes empresas farmacéuticas”, dijo Alain Dessein, profesor de Medicina en Marsella, otro experto invitado.

Por su parte, el Banco Mundial destinó más de 80 millones de francos a un proyecto de 15 años en cinco provincias chinas. “Ha hecho especial hincapié en las drogas, pero no quieren oír soluciones sobre la gestión ambiental de China. Es triste”, dice Marcel Tanner.

Hoy, la lucha continúa, China ha cosechado importantes éxitos, pero la enfermedad amenaza aún a 12% de la población mundial.

Alain Arnaud, Yueyang swissinfo.ch
(Traducción, Marcela Águila Rubín)

LOS MEDICAMENTOS, NO MUY EFICACES

Desde los años 70, existe un producto alemán antiesquistosómico, el Praziquantel. Relativamente barato, puede matar a los gusanos en los portadores.

Sin embargo, la experiencia demuestra que suelen volverse a infectarse rápidamente. Los investigadores trabajan en el desarrollo de una vacuna, pero carecen de medios para desarrollarla.

Por estas razones, China y Marcel Tanner insisten en la importancia de la prevención y la buena gestión ambiental, los medios más eficaces para limitar el contagio.

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LAS GRANDES CAMPAÑAS DE MAO

Al asumir el poder en 1949, Mao Tsé Tung se enfrenta a la amenaza de la esquistosomiasis endémica. Todo el sur del país está contaminado, 100 millones de chinos están directamente expuestos al riesgo, más de 11 millones de personas infectadas, el flagelo constituye una amenaza directa a la capacidad económica de la joven república.

Mao ordenó la lucha contra el flagelo, crea institutos tropical en las provincias en cuestión, lanza campañas de erradicación de los caracoles.

Millones de chinos van a la pesca de los minúsculos caracoles, a construir diques y presas, a drenar pantanos y purificar el agua.

En los años 60, la proporción de personas infectadas se redujo en 90% en China.

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