Un proyecto suizo en Perú apoya el cultivo de cacao sostenible, también por intereses nacionales
Cacao es un producto solicitado, por lo que domina el cultivo intensivo. Suiza apoya a los cultivadores en el Perú para que lo puedan producir de manera más ecológica y socialmente compatible, también para que lo suministren a los fabricantes de chocolate suizos. Al mismo tiempo se están acortando los fondos para este tipo de proyectos en América Latina.
Luis Beltrán Vásquez tiene 78 años. Durante toda su vida ha trabajado como agricultor en Perú, dedicándose sobre todo a la ganadería. Sin embargo, hace seis años, empezó a plantar cacao. «El precio del cacao está muy bien. Ninguna otra planta genera tantos beneficios», dice.
La demanda de cacao está aumentando continuamente. Por eso se extienden los cultivos, muchas veces sin importar las consecuencias. Para procurar nuevas áreas cultivables, se destruye la selva tropical. Así sucedió, por ejemplo, en San Martín, la principal zona de cultivo en el Perú. Y dado que las plantaciones de cacao muchas veces son monocultivos, los agricultores suelen recurrir a los pesticidas para combatir las plagas parasitarias. Pero Luis Beltrán Vásquez quiere hacerlo de otra manera, siguiendo los principios de la explotación agroforestal.
La idea de este modo de cultivo es permitir el máximo de biodiversidad posible. En un labrantío no sólo crece cacao, también se pueden cultivar plátanos, judías, caimitos, jengibre, cúrcuma y todo tipo de plantas que se encuentran en la pluviselva, el entorno natural del cacao. Vásquez cultiva entre ocho y diez distintas variedades vegetales.
La diversidad biológica acrecienta la fertilidad y la sostenibilidad de las tierras de cultivo. Los campos de labranza no solamente se vuelven más resistentes contra las plagas y los fenómenos climáticos extremos, también producen más frutos, con lo que aumentan las cosechas. «Si vas con un saco lleno de manzanas estrelladas al mercado, las vendes en un abrir y cerrar de ojos», explica Vásquez. El precio no es tan alto como el del cacao, pero estas frutas encuentran su clientela.
Vásquez se convenció enseguida cuando su hijo le planteó la idea: «Hago lo que me dice mi hijo. Por algo lo hemos mandado a estudiar», señala. No ha tenido que invertir mucho dinero para adaptar sus plantaciones a la agrosilvicultura. El cambio de sistema lo ha facilitado el proyecto ‘Paisajes Sostenibles’ de la organización suiza de cooperación al desarrollo Helvetas.
Un proyecto con apoyo económico de Suiza
‘Paisajes Sostenibles’ es una iniciativa para cacaotales sostenibles, en la que participan tanto asociaciones peruanas como suizas. Como país productor de chocolate, Suiza tiene un interés en conseguir cacao de producción sostenible en un mercado internacional muy competitivo. Precisamente por la importancia que tiene el cacao para Suiza, la Secretaría de Estado de Economía (Seco) ha hecho de este fruto tropical una prioridad, precisamente por la importancia que tiene para Suiza. Por eso apoya, entre otras iniciativas, este proyecto agroforestal con 1,4 millones de francos.
«Queremos contribuir para que la región de San Martín pueda desarrollar una producción sostenible de cacao», explica Massimo Bloch, director de Cooperación económica al desarrollo en la Embajada suiza de Lima. Con esta “cooperación económica al desarrollo”, Suiza apoya, por un lado, a los agricultores locales y, por otro, defiende los intereses de la industria chocolatera helvética.
De momento, Suiza está desarrollando este tipo de actividades en dos países latinoamericanos: Colombia y Perú. Pero a partir del año 2029, en la cooperación económica al desarrollo sólo se mantendrá en pie el programa para Perú. En lo que se refiere a la cooperación al desarrollo humanitario, la Confederación ya había terminado todos sus programas bilaterales en América Latina a finales de 2024. En el ámbito humanitario, Suiza se limita ahora a suministrar ayuda en zonas de crisis permanentes, como en Haití, por ejemplo, a reducir los riesgos de desastres y a ofrecer auxilio en caso de catástrofes.
Dado que Suiza lleva a cabo cada vez menos proyectos en América Latina, es necesario buscar alternativas para poder continuarlos:
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Repliegue continuo de América Latina
Una de las razones para la reducción de la cooperación al desarrollo humanitario son las clasificaciones del Banco Mundial, que evalúa cada vez mejor los resultados económicos de los Estados latinoamericanos, pese a las enormes desigualdades sociales y los elevados índices de pobreza. A pesar de que Suiza expresa su voluntad de mantener su presencia en la cooperación económica al desarrollo en América Latina, están disminuyendo también en este ámbito las inversiones.
«Estos recortes no quieren decir que nuestra ayuda tenga menos efecto, sino que nos centramos en aquellos proyectos que obtienen buenos resultados, que se pueden ampliar y en los que podemos involucrar el sector privado», aclara Massimo Bloch. Es el caso, por ejemplo, del proyecto cacaotero en San Martín, en el que fabricantes de chocolate como Lindt & Sprüngli, Halba y Choba Choba están asumiendo una parte de los costes, mientras Helvetas se ocupa de la implementación.
Un 0,4% para la cooperación internacional
Para Asier Hernando Malax-Echevarría, un proyecto como este no es cooperación al desarrollo. «Se trata de una colaboración empresarial», dice el profesor de Desarrollo y Cooperación en la IE University de Madrid, que también da clases en universidades peruanas. El proyecto de cacao en San Martín produce sus resultados y es legítimo que Suiza piense en sus propias importaciones de este fruto. Pero en el contexto global actual, en el que están siendo atacadas las democracias de Latinoamérica y de todo el mundo, hace falta más cooperación, sin esperar por ello ninguna contraprestación, opina Malax-Echevarría.
En 2024, Suiza dedicó el 0,4% de su renta nacional bruta a la cooperación internacional, claramente por debajo del 0,7% que los Estados miembro de la ONU se han fijado como objetivo. Casi todos los países occidentales están reduciendo su ayuda al exterior. Malax-Echevarría no lo entiende: «Hasta hace tres años, todos creían todavía en la cooperación internacional, ¿por qué ahora ya no?», se pregunta. El mundo es cada vez más interconectado. Por eso es crucial que una pequeña parte de las riquezas generadas por los países se invierta para solucionar problemas globales y colectivos, afirma. «Eso es cooperación al desarrollo».
En opinión de este experto, Suiza y Europa pierden popularidad en Latinoamérica si reducen su cooperación al desarrollo. Simultáneamente, China está ampliando su presencia, pero la potencia asiática «no tiene interés en desarrollar la sociedad civil, la democracia o los derechos humanos, como Occidente lo entiende», advierte.
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La geopolítica impone a Suiza marcar presencia
A pesar de que Suiza va a realizar menos proyectos en América Latina en el futuro, mantendrá su presencia en la región de San Martín. La financiación de ‘Paisajes Sostenibles’ está garantizada. Además del campesinado y de las empresas chocolateras, participan en el proyecto también representantes de las universidades, de la política y de los guardas forestales. «En un momento dado, la idea del proyecto estará lo suficientemente arraigada en la política regional que la propia región activará los recursos necesarios sin que los socios externos deban estar allí presentes», pronostica Massimo Bloch.
Bloch no comparte el temor de que Suiza pueda perder su prestigio en América Latina por dedicar menos recursos. A lo largo de décadas, Suiza ha mostrado ser un socio fiable, indica. Al mismo tiempo reivindica la importancia de la presencia suiza en el Perú debido a la situación geopolítica: «Sobre todo porque la cooperación económica al desarrollo tiene por objetivo crear las condiciones marco idóneas para que las empresas activas en Perú puedan crecer de forma sostenible», reitera. Suiza también va a tener un problema si el mercado es menos transparente y justo.
Dependencia del cacao peruano
Hasta 2023, todo el cacao importado en Suiza debe proceder de cultivos sostenibles. Es el objetivo declarado de Chocosuisse, la asociación de los fabricantes suizos de chocolate. Además, a partir de finales de 2026, la Unión Europea –el mercado de salida más importante del chocolate suizo– sólo permitirá productos para los cuales no se han deforestado bosques pluviales. Perú es el segundo mayor productor de cacao sostenible en el mundo.
Un año después del inicio del proyecto, las áreas consagradas al cultivo agroforestal son todavía modestas. En total son cinco hectáreas donde se cultiva según este principio. Pero la idea es que estas superficies sirvan de modelo para que otros agricultores peruanos se dejen convencer de los beneficios de la producción sostenible.
Texto original editado por Benjamin von Wyl. Adaptado del alemán por Antonio Suárez Varela. Versión en español revisada por Carla Wolff.
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