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¿Qué queda del movimiento ocupa ginebrino?

El 12 de julio, más de 500 personas manifestaron su apoyo a los ocupas de Rhino. Keystone

Durante mucho tiempo Ginebra se distinguió entre otras ciudades suizas por su política liberal en materia de casas ocupadas. Hoy esta actitud ha cambiado.

Según el investigador Luca Pattaroni, el movimiento ocupa evidenció los límites del derecho de propiedad y la necesidad actual de que los habitantes tengan voz en la planificación de sus viviendas. Entrevista.

La evacuación la semana pasada de un edificio ocupado y las amenazas que pesan sobre el de Rhino – el más antiguo de la ciudad y el más emblemático de la cultura ocupa – confirman el nuevo enfoque que dan las autoridades ginebrinas a la ocupación ilegal de inmuebles.

A partir de los años 1980, la política de tolerancia hacia los ocupas favoreció el desarrollo del movimiento; un caso muy particular en Suiza y quizás en toda Europa.

Luca Pattaroni, investigador en el Laboratorio de Sociología Urbana de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), analiza esta experiencia de convivencia alternativa.

swissinfo: ¿Se avecina la desaparición de los inmuebles ocupados en Ginebra?

Luca Pattaroni: Sin apoyo político, el movimiento ocupa corre el riesgo de desaparecer. Pero podría resurgir bajo otras formas, como sus manifestaciones culturales.

swissinfo. ¿Se observa un fenómeno similar en otras ciudades suizas?

L.P.: Hay ocupas en ciudades como Zúrich, Basilea, Lausana y Friburgo, pero su número jamás superó la decena por ciudad, ni siquiera cuando el movimiento a favor de los centros autónomos vivió un auge en la década de los 80. Ginebra es, por tanto, un caso especial, ya que en la ciudad se registraron hasta 160 inmuebles ocupados durante los años 90.

swissinfo: ¿Qué diferencia a los ocupas ginebrinos de otros?

L.P.: El desarrollo del movimiento se vio favorecido a partir de los años 80 por una política de tolerancia por parte de las autoridades locales. Se permitió que los inmuebles deshabitados de la ciudad y del cantón fueran ocupados, por ejemplo, estipulando contratos de confianza y suspendiendo las evacuaciones de inmuebles ocupados, fueran privados o públicos.

Esta apertura fue una consecuencia de las luchas políticas de los años 70 y de la resistencia que provocaron los planes de transformación de barrios juzgados tecnocráticos y despectivos hacia sus habitantes.

swissinfo: ¿El ocupa es entonces, sobre todo, un movimiento político?

L.P.: Se desarrolló en toda la ciudad en respuesta a la especulación inmobiliaria. Esta lucha contó con un amplio respaldo en la población y en los partidos de la izquierda, lo que permitió legitimar una acción ilegal.

Este contexto y esta legitimidad política son los elementos principales de los que carece hoy el movimiento ocupa ginebrino.

swissinfo: Pero el movimiento también tomó otras formas…

L.P.: En comparación con los ocupas zuriqueses, muy militantes, los ginebrinos se caracterizan por su gran diversidad.

Emergieron tres formas: la ocupación como refugio para personas en situación precaria y los ‘sin papeles’; los ocupas politizados próximos a los círculos trotzskistas o anarquista -hostiles a la propiedad privada-; y la ocupación cultural que dio nacimiento a una rica escena artística (teatros, conciertos, bares, galerías). De ellas salió, por ejemplo, el Teatro Malandro de Omar Porras, hoy conocido en toda Europa.

Estas tres formas se mezclaron luego, generando tensiones entre los defensores de conceptos comunitarios más o menos abiertos sobre la ciudad.

¿Quiénes son los ocupas?

L.P. Al principio eran, en su gran mayoría, estudiantes universitarios de la generación posterior al 68 a los que asociaron muchos aprendices. Luego se sumaron los inmigrantes de América Latina y Europa Central.

También había hijos de buenas familias, pero varios estudios mostraron que la mayoría de los ocupas vivía y vive con pocos ingresos y proviene de estratos sociales muy diversos.

swissinfo: ¿Cómo ve usted el futuro de ese movimiento en Ginebra y en Suiza?

L.P.: Esto abre una interrogante sobre el derecho a una vivienda frente al derecho a la propiedad. Los ocupas reivindican una diversidad de modos de convivir y habitar.

Esta problemática afecta también a los inquilinos que, en el caso de Suiza, no se atreven a intervenir en la planificación y disposición de su vivienda. La filosofía de los ocupas incluye, además, una participación más activa de los ciudadanos en la política municipal.

Concretamente, las cooperativas de viviendas constituyen una de las evoluciones más probables, ya que cuentan con el apoyo de la derecha. Están, además, muy desarrollados en la Suiza de expresión alemana (18% de las viviendas en Zúrich) y permiten una participación de los habitantes en la concepción del edificio y su funcionamiento basado en elementos de la vida comunitaria.

Entrevista swissinfo: Frédéric Burnand, Ginebra
(Traducción del francés: Belén Couceiro)

El movimiento ocupa en Ginebra nació en los años 70 y se desarrolló paralelamente a los que surgieron en Nueva York, Berlín, Ámsterdam y Copenhague. En estas ciudades, los habitantes tuvieron que desarrollar modos de vida alternativos.

En su apogeo en los años 90, el movimiento en Ginebra abarcaba 160 lugares ocupados por 2.000 personas. Hoy la ciudad no tiene más que 27.

En los países del Sur, cuando se habla de ‘ocupas’ la gente se refiere sobre todo a terrenos ocupaos en los que se desarrollaron barrios autoconstruidos (chabolas o barracas) o viven los más pobres.

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