Corresponsales de guerra españolas, referentes del periodismo que deja huella
José Fuentes Rajo
Madrid, 8 mar (EFE).- “Todas somos referentes, dejamos huella”, afirma la española Ana del Paso, enviada especial en conflictos como las guerras balcánicas, la primera del Golfo o la de Afganistán, autora del libro «Reporteras españolas, testigo de guerra», que cita el trabajo de 34 corresponsales españolas.
“Las enviadas especiales no están suficientemente reconocidas, por eso escribí mi libro y ahora se conocen mejor”, señala a Efe la reportera, con motivo del Día Internacional de la Mujer.
Esa opinión es compartida por la también española Teresa Aranguren, que fue la única corresponsal mujer, junto con una fotógrafa libanesa, en informar de la guerra entre Irak e Irán en la década de 1980.
“Cuando una mujer es reconocida en el ámbito del periodismo, es que es muy buena, mientras que hay hombres que están muy reconocidos y no valen nada como periodistas”, lamenta Aranguren en conversación con Efe.
DESIGUALDAD LABORAL
Según datos oficiales de 2019, en el sector de la comunicación en España persiste una brecha salarial de casi el 16 por ciento, es decir, las mujeres ganan el 84 por ciento que los hombres.
Además, se mantiene el techo de cristal, puesto que casi un 12 por ciento de los hombres alcanza puestos directivos frente a un 5,3 de las mujeres.
“Creo que la presencia de las mujeres en el periodismo es muy notable, sobre todo en el ejercicio de la profesión, pero donde no hay tantas es en la dirección ejecutiva”, apunta Aranguren.
Sin embargo, como pionera se muestra feliz al ver como la huella femenina ha ido aumentando en las coberturas, porque “la presencia de mujeres ha hecho mejor al periodismo y la visión periodística”.
Aranguren admite sentirse una privilegiada, ya que nunca ha sufrido discriminación por ser mujer, aunque sí que cree que han existido prejuicios en lo referente a la resistencia física de las enviadas especiales que ahora están superados.
No obstante, se queja del paternalismo que vertían sobre ella algunos de sus jefes y compañeros que no se encontraban en el conflicto.
“Una mujer que está en una zona de guerra y está informando, puede encontrarse muchas veces con una visión un poco paternalista de su jefe de redacción, por ejemplo, que no está allí”, señala.
“El mayor problema que tuve como corresponsal de guerra es que nunca había cacheadoras mujeres en los controles y eso hacía que tuviésemos que esperarlas y llegar con cierto retraso a los sitios”, relata.
ACABAR CON LAS BARRERAS
Quién también tuvo una experiencia desagradable como enviada especial fue la también española Georgina Higueras, corresponsal en la guerra camboyana-vietnamita o en la primera Guerra del Golfo, entre otras.
Higueras viajó a informar sobre la segunda guerra de Chechenia, pero los rusos se esperaban que el corresponsal fuese un hombre, por lo que le impidieron realizar su trabajo.
“Ellos me decían que me tendría que subir a un tanque y yo no veía el problema, igual que se subían los hombres podía subirme yo, y por más que peleé, no lo conseguí”, recuerda indignada.
Aun así, ambas reporteras, Higueras y Aranguren, afirman haber tenido en varias ocasiones más oportunidades que los hombres para poder informar en esos países, ya que tenían acceso al ámbito privado de los hogares.
“En Afganistán, era más fácil para mí cubrir la guerra porque tenía acceso a toda la sociedad, podía hablar con las mujeres, con los hombres, moverme en las casas, en los campos de refugiados (…), con mucha más libertad de la que se movían los hombres, que no tenían acceso al mundo de la mujer”, declara a Efe Higueras.
Las tres reporteras coinciden en que para las mujeres no hay diferencias que valgan, que las hagan menos capacitadas que un hombre para ser corresponsal de guerra, al contrario, lo más importante para ser enviado especial en un conflicto es formarse y conocer el lugar del que se va a informar, independientemente de si se es hombre o mujer.
Higueras opina que las mujeres “tienen que demostrar mucho más que los hombres antes de ser reconocidas”, mientras que Del Paso anima a las nuevas generaciones a pisar fuerte, ya que “no hay barreras”. EFE
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