Los Hércules suizos se enfrentan en el aserrín
¡Aarau se convirtió este fin de semana en la capital de la Suiza tradicional! La ciudad fue sede de la Fiesta Federal de Lucha, en el curso de la cual 280 combatientes se midieron entre sí ante unos 200.000 espectadores.
Jörg Abderhalden, de San Gall, se consagró por tercera vez como el ‘Rey de la Lucha’ al término de una fiesta enlutada por la defunción de un atleta.
Los partidarios de la lucha suiza –conocida también como ‘lucha de calzón’ o Schwingfest, en alemán– están muy arraigados a su terruño… y son muy disciplinados. Para no perder el inicio de la manifestación, la inmensa mayoría de entre ellos se desplazaron ya desde el viernes a la cabecera cantonal de Argovia.
En grupos, portando tocados con los colores de la manifestación, la mayoría de estos partidarios vino a Aarau en tren, como lo pedían los organizadores.
Entre esa masa de hinchas, se advirtió también la presencia de personalidades. Particularmente de Adolf Ogi, antiguo ministro suizo, relator especial de las Naciones Unidas para el Deporte, así como de la ministra actual de Economía, Doris Leuthard.
Cambio en la tradición
No obstante, hubo un cambio en la tradición. El discurso oficial no fue pronunciado por el presidente de la Confederación -este año, Micheline Calmy-Rey- sino por el ministro de Defensa y Deportes, Samuel Schmid.
El periódico oficial de la Fiesta se mostró, por otra parte, muy satisfecho de esta modificación. Posiblemente el agrícola bernés cuadraba mejor con la manifestación que la socialista y feminista ginebrina.
Es verdad que la lucha suiza es ante todo una competición para hombres forzudos que se alimentan de salchichas asadas acompañadas por litros de cerveza. Una cifra para ilustrar lo anterior: la cervecería más grande del país surtió no menos de 600.000 botellas para la ocasión.
Una manifestación de envergadura
«Las reacciones en el seno de la población muestran que existe una clara nostalgia de las tradiciones y de las raíces. Es un fenómeno positivo en un mundo globalizado», declara el presidente del comité de organización.
Rainer Huber, que es también miembro del gobierno de Argovia, califica por otro lado la manifestación de «increíblemente importante», con «resplandor nacional» y de oportunidad para su cantón en lo que toca a la publicidad.
Pero la inversión para acoger una manifestación semejante es también muy importante. El área donde tuvo lugar la Fiesta federal estaba prácticamente desierta hace tres años. Se procedió a construir caminos, instalar canalizaciones de agua y asegurar el suministro eléctrico.
Predominio agrícola
«Desde siempre la lucha suiza goza de un reconocimiento social muy fuerte», celebra Hans Pauli, responsable de la entidad que reúne a las asociaciones de ese deporte.
La mayoría de los participantes proceden de regiones agrícolas de la Suiza de expresión alemana. «Sólo una quinta parte de los luchadores proviene de la Suiza francófona y hay únicamente uno del Tesino (De la Suiza de habla italiana), precisa Hans Pauli.
La lucha suiza es un deporte 100% de aficionado. El vencedor recibe un toro. Aquellos que acaban en los sitios de honor pueden llevar a casa vacas, caballos o incluso cencerros.
Abderhalden Jörg, de San Gall, era el gran favorito de la edición de este año, y respondió a las expectativas.
Por cierto, cabe señalar que, contrariamente al uso acostumbrado, estos campeones son llamados primero por su apellido y luego por su nombre. Pero en el marco de la lucha suiza esto no molesta. «No es un error. Al principio, los luchadores llevaban solamente el nombre de su clan», explica Hans Pauli.
Reglas inmutables
Este año, las cosas no comenzaron de la mejor manera para Abderhalden Jörg. Durante su primer combate, sólo consiguió un empate contra Grab Martín.
El tiempo a disposición corrió antes de que alguno de los combatientes pudiera bloquear a su adversario sobre el aserrín. Nada fácil el desempate de esos dos verdaderos colosos de 120 kilos con alturas respectivas de 1.88 m y 1.94 metros.
Pero en el curso de los combates, el deportista oriundo de San Gall pudo probar otra vez que es el más fuerte en la disciplina. Por tercera ocasión obtuvo el título de ‘Rey de la lucha’.
En otros tiempos, los luchadores eran granjeros o pastores. Estas dos profesiones están todavía ampliamente representadas, pero ahora encontramos también entre los participantes a carpinteros o camioneros.
En cuanto a las reglas, son muy precisas. «Son las mismas de hace siglos. Lo que cambió es el ambiente», señala Hans Pauli.
Deceso de un luchador
De manera lamentable, la Fiesta se vio enlutada por el deceso de Gasser Peter. Originario de Obwald, el luchador de 28 años sufrió un paro cardiaco al exterior de la arena en la que se celebraban los combates.
El luchador se quejó de un malestar y de inmediato recibió atención médica, indicaron los organizadores. Inclusive logró abordar solo una ambulancia.
Su corazón se detuvo de manera brutal en el momento de ser transportado al hospital. Todos los esfuerzos de reanimación fueron vanos.
swissinfo, Andreas Keiser, Aarau
(Traducción, Marcela Águila Rubín)
La lucha suiza se disputa mediante pases durante 10 a 12 minutos. Los combatientes llevan por encima de su vestimenta un calzón de yute del cual pueden agarrarse. El vencedor es el que, sin soltar el calzón de su adversario, logra derribarlo y mantenerlo con los hombros pegados al suelo.
La Fiesta federal se celebra cada tres años. La edición 2004 fue organizada en Lucerna y la próxima se efectuará en Frauenfeld (Turgovia).
Sólo pueden participar los atletas de las cinco federaciones regionales mejor clasificados en los torneos cantonales y de montaña.
El presupuesto de la edición organizada este año en Aarau fue de 13 millones de francos. La arena construida para la ocasión puede acoger a 48.500 espectadores y dispone de siete cuadriláteros de 14 metros de diámetro de cada uno.
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