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Dentro de poco, un observatorio antirracista negro en Suiza

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En el mes de noviembre próximo nacerá en Suiza un órgano independiente de observación, reflexión y acción antirracista negro. Un pequeño grupo se encarga de su formación. En todo caso, algunos indicios muestran que este tipo de iniciativa responde a una necesidad real.

Este contenido fue publicado el 13 agosto 2001 - 18:09

La aparición de "ciertos actos de racismo rudimentario" inquieta desde hace algunos meses a la Comisión federal contra el racismo. Uno de ellos es la gresca protagonizada por africanos y cabezas rapadas casi a fines del año 2000, en la ciudad de San Gallen.

Una encuesta realizada el presente año por un Grupo de reflexión y acción antirracista negro confirma tal sensación de inquietud. Kanyana Mutombo, miembro del grupo y redactor jefe de la revista "Regard Africains", está sorprendido, dice, de ver que no sólo los adultos, sino también los jóvenes negros viven el racismo cotidiano.

Racismo de unos, desconfianza de otros

"Las agresiones físicas son raras, pero reales", constata. El racismo se manifiesta más bien en las miradas y las alusiones, las referencias humillantes y las bromas subidas de tono, sobre todo en las discotecas, restaurantes, escuelas y centros de trabajo".

Pero lo que más asombra a Kanyama Mutombo es descubrir que la mayoría de las personas molestadas por el racismo latente desconoce la existencia de movimientos antirracistas, o simplemente no desea tratar con esas organizaciones, por desconfianza.

De ahí la idea -en marcha-, de que las diferentes asociaciones y comunidades negras de Suiza se doten de una especie de estructura común e independiente que, al mismo tiempo, sirva de observatorio de los fenómenos racistas en este país, y de marco para las acciones concretas en este terreno.

Este es uno de los principios señalados en la Declaración aprobada en junio pasado, en Berna, al término del primer encuentro de comunidades negras antirracistas de Suiza. El deseo de los esfuerzos tomados es favorecer más la vigencia de los sitios de diálogo que las acciones de represión.

Población fragmentada entre los países de origen y las regiones de acogida

Las estadísticas oficiales no permiten formarse una idea precisa de la importancia de la población negra en Suiza. Se calcula que está integrada por entre 30 y 50.000 personas diseminadas principalmente en los centros urbanos de Ginebra, Lausana, Zúrich y Basilea.

En cuanto a la treintena de asociaciones en las que suelen reunirse al calor de las fiestas, torneos deportivos o de operaciones de solidaridad, están constituidas sobre la base de nacionalidades y de países de origen, pero están lejos de representar al conjunto de sus conciudadanos.

Es también oportuno anotar que la población negra en Suiza se halla, en cierta forma, fraccionada no sólo entre las diferentes regiones de acogida, sino también entre los propios africanos y afro-americanos, sin olvidar a una juventud mestiza cada más numerosa.

La diplomacia suiza desilusiona a los africanos

No es casual que la iniciativa de crear un observatorio de oposición al racismo contra el negro adquiera forma en la actualidad. La preparación de la Conferencia mundial contra el racismo, prevista para dentro de una quincena de días (del 28 de agosto al 7 de septiembre)en Durban, Sudáfrica, sirve también de catalizador.

"Esperábamos mucho de Suiza en esta ocasión", comenta Kanyana Mutombo, consciente de emplear al tiempo pasado del verbo para significar que nada espera de un gobierno que en su opinión ha perdido la única oportunidad de hacerlo.

"Suiza no ha sido ni una nación negrera ni un Estado colonial. Tenía la posibilidad de asumir el papel de mediador en la cuestión crucial de las reparaciones debidas a los africanos como reconocimiento a los agravios sufridos a raíz de la trata de negros y las prácticas coloniales", precisa.

"Hubiera podido plantear proposiciones originales. No lo ha hecho. Simplemente, se ha alineado a las posiciones de los países occidentales. Es una actitud injustificable y una lástima. Nosotros seguiremos luchando para ser más escuchados en Berna", concluye Kanyana Mutombo.

Bernard Weissbrodt, Ginebra.

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