Navegación

Enlaces para saltar navegación

Principales funcionalidades

Diez años después del 'Parque de las Agujas'

En la Platzpits, los drogodependientes se inyectaban a la luz pública.

(swissinfo.ch)

Tras el cierre del sitio para adictos más famoso del mundo, la política suiza en materia de drogas ha recorrido un largo camino.

La Platzspitz, conocida con el nombre de 'Parque de las Agujas', en la ciudad de Zúrich, atraía diariamente a centenares de adictos a la cocaína. Procedentes de toda Europa, los consumidores compraban sus drogas en el parque y se las inyectaban abiertamente.

Algunos trabajadores sociales y doctores que tratan con drogodependientes consideran que la Platzspitz tenía sus ventajas: al menos los adictos se concentraban en un lugar específico donde podían limpiamente resolver sus apremios y recibir asistencia urgente en caso de sobredosis.

Sin embargo, las quejas de los vecinos y la preocupación de los políticos zuriqueses sobre la imagen de la ciudad, condujeron al cierre de la plaza. El 4 de febrero de 1992, la policía de Zúrich desalojó a los adictos de la Platzspitz.

Desde entonces, y a pesar de que el escenario de las drogas está cerrado, algunos narcodependientes intentan reunirse en el barrio zuriqués de Letten.

Reducir el mal

Una consecuencia directa de la clausura de la Platzsptiz fue la introducción, primero en Zúrich y luego a través del país, de una serie de medidas para reducir los daños entre los adictos a las drogas.

Esas medidas resultaron complementarias de políticas existentes en Suiza en materia de prevención y tratamientos para el abuso de drogas, pero también de represión.

Se establecieron centros de intercambios, donde los adictos podían canjear sus agujas usadas por nuevas y se abrieron salas donde los heroinómanos podían inyectarse su droga bajo la supervisión de un equipo médico.

El doctor Daniel Meili, un dirigente de la Asociación para la Reducción de Riesgos por Abuso de Drogas, asegura que en los últimos 10 años se han logrado grandes avances.

"Las cosas van realmente mucho mejor", señaló a swissinfo. "Tenemos muchos cuartos para inyecciones, tenemos un gran programa de metadona, y podemos inclusive prescribir heroína".

Prescripción de la heroína

Meili es también responsable médico del Programa zuriqués de prescripción de heroína.

Cuando esa estrategia fue instrumentada por primera vez en 1994, generó una gran controversia, pero después de que algunos estudios demostraron que los adictos que siguieron el programa lograron mejorar su salud y establecer un modo de vida más estable, otras regiones de Suiza introdujeron la medida.

En los últimos 10 años Suiza ha registrado un descenso en el número de muertes asociadas con las drogas así como en la incidencia de infecciones de SIDA.

Convencidos por esos resultados, los electores suizos votaron en 1997 a favor de mantener el programa. En la actualidad hay programas de prescripción de heroína en todas las ciudades de Suiza y en las poblaciones mayores.

Aunque países como Holanda y Austria han expresado su interés en las políticas suizas en materia de drogas, la prescripción de narcóticos ilegales sigue generando polémica y Suiza se mantiene como el único país en el mundo que instrumenta un amplio programa gubernamental de prescripción de heroína.

Apartarlos de las drogas

Sin embargo, algunas críticas esgrimen que las políticas suizas en materia de drogas se escaparon de las manos y que el objetivo global -de alejar a los adictos de las drogas-, ha sido olvidado.

Walter Häcki, un legislador de la derechista Unión Democrática del Centro, en el Congreso unicameral de Lucerna, pretende que se concluya el programa.

"Las políticas del Gobierno suizo mantienen a la gente en las drogas", subrayó Häckli a swissinfo. "lo que deberíamos hacer es conducir a los drogodependientes a programas de abstinencia , para que al final puedan dejar las dogas , y puedan terminar felices sus vidas. Los adictos a las drogas tienen el derecho de hacer eso".

Hacki estaría sorprendido de descubrir que su punto de vista es compartido, al menos en parte, por Robert Reithauer, el trabajador social a cargo de una sala de fumadores e inyecciones en Zúrich. En lo que difiere es en el método de lograr la abstinencia.

"Por supuesto, es siempre mejor si cada uno puede vivir su vida sin depender de las drogas", dijo y estoy seguro de que nuestro programa de reducción de daños ayuda a la gente a encontrar nuevas formas de vivir.

"Cuando Reithauer abre las puertas del centro cada mañana, hay una larga fila de drogadictos esperando pacientemente. El trabajador saluda casi a todos por su nombre.

"Si no tuviera la esperanza de que algunos de ellos tendrán en el futuro una vida normal, al margen de las drogas, no trabajaría más aquí", enfatiza.

Imogen Foulkes


Enlaces

×