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Cantan nuevamente las sirenas de Baselworld

Las raíces de la relojería suiza se remontan al siglo XVII.

(Keystone)

Inicia en Basilea la edición 2008 del Salón Mundial de la Relojería y la Joyería, una cita que convoca a más de 100.000 asistentes.

Suiza es el principal expositor justo en una coyuntura en la que su sector de los artículos de lujo crece a una velocidad de dos dígitos al año.

'De los sueños', 'De los deseos' o 'De la inspiración' son sólo algunos de los nombres que llevan los salones que, cual mitológicas sirenas, intentarán seducir a la élite del mundo hacia lo más selecto de la joyería y la relojería internacional.

Este jueves y durante siete días, se celebrará Baselworld, el Salón Mundial de la Relojería y la Joyería, una cita cuya anfitriona es la ciudad de Basilea. El encuentro será nutrido: se esperan al menos 101.700 visitantes.

El grueso de ellos tiene un rasgo común: forma parte del selecto 10% de la población que, según cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI) de 2007, concentra un 35,6% de la riqueza del orbe.

Y si no forman parte de esta cofradía, es altamente factible que trabajen para ella. Se trata de los hombres y mujeres cuyos ingresos superan los 250.000 francos suizos anuales.

Esta condición permite que, incluso en tiempos de recesión económica, su poder adquisitivo se mantenga casi intacto.

La edición 2008

Un total de 2.109 expositores mostrarán su 'savoir-faire' en un terreno de exhibición de 160.000 m2. Diamantes, esmeraldas, rubíes, perlas, oro, plata, diseño y buen gusto reunidos en el mismo festejo.

Los invitados llegarán de 45 países de los cinco continentes. El primer filtro es el propio billete de entrada, cuyo coste es de 45 francos suizos.

"Para los comerciantes de diamantes, por ejemplo, es una plataforma invaluable para establecer contacto con clientes nuevos y antiguos", asegura Robert Taché, director ejecutivo de la joyería Taché.

Swatch ha calificado en reiteradas ocasiones el evento como "la gran fiesta anual" de la relojería y la joyería. Esta feria es, de hecho, la única que reúne cada año a todos los protagonistas del sector.

Todo comenzó

Suiza ha sido anfitriona natural de los salones dedicados a los artículos de lujo.

Una condición que no sorprende a sus competidores de otros países, ya que es la cuna de la industria relojera y el poder adquisitivo de su población es un 55% superior al de la media de la Unión Europa (UE) y al de naciones como Japón, según datos del Eurostat y del FMI de 2006.

La primera 'Feria suiza de Basilea' tuvo lugar en 1917. Su objetivo era mostrar tendencias y lo más selecto de los artículos de lujo helvéticos. La cita se repitió cada 5 o 6 años hasta finales de los años 60, cuando surgió la llamada Feria de la Relojería, que contó por primera vez con un pabellón de 7.700 m2 de exhibición.

Para 1972, además de los expositores suizos tradicionales, se habían sumado ya participantes de Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia, razón por la que en 1973 el concepto se transformó en 'Feria Europea de la Relojería y la Joyería'.

Un gusto que le duró sólo una década al Viejo Continente, porque en 1983 resurgió el sello helvético para rebautizarse como 'Feria de Basilea', esta vez con un formato muy parecido al Baselworld actual: pabellones múltiples, prensa internacional (más de 2.500 periodistas este año) y una recepción incesante de invitados.

Contratiempos y presencia suiza

Aunque el Baselworld suele ser una impecable fiesta privada para los artículos de lujo, "de todo hay en la viña del señor", reza el refrán. Los vaivenes de la economía no la han detenido, pero sí otra clase de contratiempos.

Concretamente, en 2003, ante la recién iniciada guerra en Irak, muchos asistentes habituales declinaron visitar Baselworld por el temor a ser blanco de un atentado terrorista, especialmente en los pabellones dedicados a la joyería de Estados Unidos y Oriente Medio.

Ese 2003, los problemas se sucedieron. Apenas 48 horas antes de la inauguración, el gobierno suizo anunció que cerraría el pabellón de Hong Kong y decretó que los expositores llegados de Singapur, Vietnam, China y Hong Kong no podrían mantener contacto con los visitantes en locales cerrados, debido a los riesgos de contagio de SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) que había entonces.
Una medida que supuso todo un escándalo.

En 2008, en la víspera de la inauguración, el panorama lucía sereno. Y de acuerdo con los organizadores del Baselworld, Suiza concentrará un 45% de la superficie de exhibición, lo que le convierte en el expositor más importante, seguido de Italia (11,5%), Alemania (10%) y Francia (6%).

Este año en particular será uno de los más interesantes para Suiza, ya que sus exportaciones de joyas y relojes crecieron un 12% el año pasado, y sus creativos viven su mejor momento en dos décadas.

El lujo acaba de pronunciar su 'ábrete sésamo' anual.

swissinfo, Andrea Ornelas

Datos clave

El eslogan de Baselworld es: "Donde los negocios comienzan y nacen las tendencias".

Un reloj suizo de lujo cuenta en promedio con 300 piezas, 150 horas de trabajo y un coste aproximado de 378 francos suizos.

Las firmas suizas más destacadas que expondrán en Baselworld son Swatch, Hublot, Glycine Watch, Chopard o Grisogono.

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Contexto

Las raíces de la relojería y la joyería suiza se remontan a los campesinos del siglo XVII-XVIII que durante el invierno, al reducirse su carga de trabajo habitual en la granja, comenzaron a crear piezas con metales y mecanismos para medir la hora.

Desde el 2006, durante los siete días de exhibiciones, se publica el Baselworld Daily News, un periódico que relata todos los detalles ligados al evento.

Basilea es la tercera ciudad más poblada de Suiza y opera como centro industrial de las industrias química y farmacéutica del país.

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