Vieira de Mello revive en la pantalla

La película de Netflix aborda también la relación de pareja entre Sergio Vieira de Mello (Wagner Moura) y Carolina Larriera (Ana de Armas). © 2019 Netflix

La plataforma Netflix acaba de lanzar un filme sobre la historia de Sergio Vieira de Mello. El diplomático brasileño y alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, perdió la vida durante un atentado en Irak en 2003. Su muerte generó conmoción, en particular en Ginebra, donde reposan sus restos mortales.

Este contenido fue publicado el 10 junio 2020 - 14:42
Olivier Pauchard, Valéria Maniero

El 19 de agosto de 2003, a última hora de la tarde, un atentado con bomba estremece el hotel que alberga la misión de la ONU en Bagdad. Son 22 las víctimas fatales, incluido Sergio Vieira de Mello, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Una historia de amor

La plataforma Netflix ha lanzado un filme dedicado a los últimos años del diplomático, el cual es interpretado por Wagner Mour. El actor brasileño es más conocido por su papel en la serie televisiva Narcos, sobre la caza del famoso narcotraficante colombiano Pablo Escobar. 

La película, sobriamente titulada Sergio, fue dirigida por el estadounidense Greg Barker. Este último centra gran parte de las dos horas de la cinta en la historia de amor entre el diplomático brasileño y Carolina Larriera, una economista argentina con la que contrajo matrimonio y compartió los últimos años de su vida. 

Larriera también se hallaba en Bagdad el día del atentado, pero salió indemne. Contactada por swissinfo.ch, encuentra puntos positivos y negativos en la película y en la forma en que ella y el diplomático fueron representados.

“A nosotros, que venimos de América Latina, nos pintan como personas encantadoras y a menudo no como realmente somos: gente preparada que trabaja duro. Cuando uno se ve reducido a una persona encantadora y sexy, se siente incómodo. Somos mucho más que eso”, subraya.


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En su opinión, la película muestra a dos personas con sus personalidades, dudas y complejidades. El balance general es positivo, pero Larriera identifica algunas debilidades: la historia de amor, por ejemplo, no fue tan corta como se deja entrever.

Otro punto crucial es el de la seguridad. Larriera se refiere a la escena en la que el alto comisionado pide la retirada de un tanque, pero de hecho, según ella, “fueron los altos dirigentes de la ONU los que decidieron que ese tanque debía ser retirado para garantizar la independencia de las Naciones Unidas en Bagdad”.

Un legado que hay que conocer

Lo que Sergio Vieira de Mello representaba se está salvando, según Carolina Larriera, quien dice que la película ayuda a dar a conocer la vida y la obra “del funcionario más importante de la historia de la ONU”.

“Es más importante que nunca recordar que hay personas que creen en los ideales y se esfuerzan en luchar por ellos. Que es importante tener buenas convicciones y ponerlas por delante, como lo hacía Sergio”.

Según ella, Vieira de Mello dejó un legado de empatía y la idea de que hay soluciones. “Creía que la polarización lleva a la destrucción y que hay una forma de reunir a la gente y que cuando los líderes se reúnen, las primeras beneficiadas son las poblaciones”, declara.

Un vínculo especial con Suiza

Sergio Vieira de Mello está enterrado en el cementerio de Plainpalais en Ginebra, junto al reformador Calvino, el psicólogo Jean Piaget y el escritor Jorge Luis Borges. También conocido como el Cementerio de los Reyes, el lugar está reservado a personalidades que han marcado la historia de Ginebra, Suiza o del mundo. También hay un busto del diplomático frente al Palais Wilson, sede de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

El busto de Sergio Vieira de Mello en Ginebra fue inaugurado por Kofi Annan, secretario deneral de la ONU en ese entonces. Keystone / Martial Trezzini

“Sergio pensaba que Suiza tenía un nivel de vida increíble, lo que ponía aún más de relieve el sufrimiento de las poblaciones con las que iba a trabajar. Cada vez que regresaba a Suiza, estaba aún más angustiado de abandonar a la gente que sufría realmente. Pienso que para él, Suiza representaba lo que el mundo podría ser”, sentencia Carolina Larriera.

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