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El sector inmobiliario debe poner la casa en orden

La mansión del presidente de Kazajistán en las afueras de Ginebra, valorada en 74 millones de francos.

El negocio suizo de los bienes raíces tendría que eliminar las lagunas legales que lo acercan al lavado de dinero y debería ser controlado con más rigor. Es lo que opinan expertos en recuperación de activos.

Aunque el negocio inmobiliario helvético no es utilizado sistemáticamente para el blanqueo de capitales, los riesgos de abuso están presentes.

“El sector suizo de los bienes raíces tendría que someterse a la legislación contra blanqueo de dinero”, señala a swissinfo.ch Mark Pieth, especialista en recuperación de activos.

Y es que de acuerdo con Pieth, presidente del Instituto de la Gobernanza de Basilea, a partir de 2008 la crisis financiera provocó un viraje importante en las estrategias de inversión.

“En el presente, se invierte más dinero en bienes raíces, fondos que probablemente antes habrían terminado en el mercado bursátil”, precisa.

Pieth alerta también sobre el considerable flujo de fondos sin control que se redirigen rumbo a Suiza.

“Hay casos de rusos que financian proyectos de alto nivel, como la adquisición de hoteles o de grandes infraestructuras inmobiliarias”, agrega.

Blanqueo inmobiliario

Cuando un ciudadano en Suiza deposita más de 10.000 francos suizos (10.929 dólares) en su cuenta bancaria, debe ofrecer a su banco detalles sobre el origen de los fondos. Paradójicamente, dichas verificaciones no son necesarias cuando se pagan en efectivo grandes sumas de dinero para la adquisición de propiedades.

El impacto de dicha laguna jurídica es muy significativo e incentiva el blanqueo de dinero, según Pieth.

Suiza se confirma como un centro de atracción para el dinero ilegal, añade, lo que impulsa al alza los precios del sector, exacerbando la tensión que ya existía en este mercado.

Y la introducción de una nueva estrategia para traer dinero limpio a los bancos suizos bien podría significar un mercado inmobiliario que reciba cada vez más dinero sucio.

Es apremiante que los agentes de bienes raíces de Suiza recuerden el compromiso que tienen, señala el abogado.

Asimismo argumenta que, junto con los expertos legales y los notarios, así como con representantes de la banca y aseguradoras, los agentes inmobiliarios deberían sujetarse al cumplimento de la legislación para prevenir el blanqueo de dinero que existe en Suiza.

Medidas preventivas

El blanqueo de capitales en el mercado de los bienes raíces fue uno de los principales tópicos abordados en la conferencia sobre recuperación de activos, que organizó el pasado 12 de abril el Instituto Europeo de la Universidad de Zúrich.

“En Suiza, el comercio de bienes inmobiliarios debería sujetarse al cumplimiento de la legislación para combatir el lavado de dinero como media preventiva, pero también como una forma de aumentar la conciencia que existe en este sector”, expresó a swissinfo.ch Michael Kilchling, investigador del Instituto Max-Planck y conferenciante de la Universidad de Friburgo.

“Los Estados miembros de la Unión Europea respetan estándares internacionales –la Tercera Directiva contra el Lavado de Dinero de la UE- que aseguran la aplicación de controles que evitan el blanqueo de capitales en el mercado inmobiliario”, dijo.

Kilchling coincide con Pieth en que desde 2008 el sistema helvético de bienes raíces ha atraído cada vez más fondos de inversionistas acaudalados.


“El manejo de montos desorbitados de dinero y la especulación son bastante frecuentes en este sector”, refirió.

“El lavado de dinero es un delito penal que evoluciona todo el tiempo y que busca nuevas posibilidades de manifestarse”, según Kilchling.

“Tras la crisis financiera muchos inversionistas, incluidos los que blanquean capitales, se dieron cuenta de que habían perdido dinero en los mercados, mientras las inversiones realizadas en bienes inmuebles tenían un perfil seguro”.

Kilchling es más cauto, no obstante, al referirse a si los flujos de capital ileal han acicateado el repunte de los precios de las propiedades: “Tan pronto como un banco se ve involucrado, debe solicitar información sobre el origen de los fondos”.

Y sostiene que los agentes de bienes raíces suizos, expertos legales y notarios tendrían sin duda que ser sometidos a la misma legislación que el resto de sus homólogos de la UE.

Poderoso cabildeo

La última vez que el Gobierno suizo intentó incluir los bienes raíces en la legislación para combatir el blanqueo de capitales, esto fue evitado por una poderosa estrategia de cabildeo.


“En realidad tenemos suficientes instrumentos para combatir el lavado de dinero. Pero rechazamos la idea de que el sector inmobiliario también tendría que ser objeto de sospechas”, declaró Tayfun Celiker, director de la Asociación Suiza de Profesionales de la Economía Inmobiliaria (SVIT), a la revista de consumidores Beobachter.

Para Kilchling el asunto es obvio: “El ejemplo de Alemania muestra que cada sector que se vea sometido a nuevos controles protestará, por principio y en defensa de sus intereses. En Alemania, tuvimos el mismo debate hace algunos años, cuando los notarios debieron someterse a las directivas para evitar el lavado de dinero. Sus grupos de presión protestaron con vehemencia, pero en su caso carecieron de éxito”.

“En Alemania estamos claramente bajo la presión de Bruselas desde que la directiva para combatir el blanqueo de dinero ha sido instrumentada”.

bienes inmuebles para extranjeros

Los extranjeros (personas físicas o empresas) que desean comprar un bien inmueble en Suiza necesitan primero el permiso del cantón donde se ubica la propiedad. El número de permisos suele estar estrictamente limitado.

Los ciudadanos de la Unión Europea y de los socios de Suiza en el Acuerdo Europeo de Libreo Comercio (EFTA) -Islandia, Liechtenstein y Noruega- residentes en Suiza no son considerados como extranjeros.

 
Una propiedad adquirida para ser utilizada para la operación permanente de una empresa está exenta, pero debe asegurar que no será utilizada con fines comerciales o arrendada a terceros.

Los extranjeros que compran una propiedad en suiza para habitarla deben asegurar que se trata de su vivienda principal y no de una residencia secundaria.

 
En 1961 se puso en marcha una serie de restricciones para los compradores extranjeros de bienes raíces suizos para evitar que la incursión de extranjeros distorsionara el mercado inmobiliario suizo.

Dichas regulaciones fueron inscritas en ley de 1983 y modificadas posteriormente. En 2008, el Parlamento rechazó una propuesta gubernamental para abolir las citadas restricciones.


(Traducción: Andrea Ornelas), swissinfo.ch


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