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En Buenos Aires Tango y nostalgia en velada con Leuthard

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“Orgullo”, “emoción”, “esperanza”… Esas eran las palabras que en la noche del 20 de abril resonaban en cada rincón de la Residencia de Suiza en Buenos Aires.



Doris Leuthard, primera presidenta suiza que viaja a la Argentina, se reunió con la comunidad helvética de ese país, la más nutrida en toda América Latina.

Doris Leuthard, primera presidenta suiza que viaja a la Argentina, se reunió con la comunidad helvética de ese país, la más nutrida en toda América Latina.

(swissinfo.ch)

Parte de la colectividad suiza de Argentina se reunió para recibir y saludar a la Presidente de la Confederación, Doris Leuthard, en la primera visita de un mandatario helvético al país. 

No hubo esta vez danzas típicas ni grupos folklóricos. Sí hubo un exquisito menú con bocados tradicionales y una sorpresa bien porteña: una pareja de tango danzó maravillosamente para la agasajada.

Un encuentro bien federal

Llegados desde distintos puntos del país, suizos y descendientes de distintas generaciones, de todas las edades, sin importar si eran tesineses, berneses, valesanos o zuriqueses, todos estaban unidos por el mismo sentimiento festivo.

“Estoy muy contenta de estar aquí en Argentina, donde hay una comunidad tan grande de compatriotas y de poder estar conociendo a algunos de ellos, de poder enterarme de sus historias. Son suizos de varias generaciones que contribuyen a mantener vivas las tradiciones y a alimentar el vínculo entre los dos países”, dijo la Presidente a swissinfo.ch, unas horas antes de llegar a la recepción que el embajador Hanspeter Mock dio en su honor, y a la cual asistieron más de 200 miembros de la comunidad.

Leuthard, quien no cesó de sonreír y saludó a cada uno de quienes se acercaron, ofreció un discurso en los tres idiomas oficiales, y hasta dio una primera bienvenida inicial en prolijo español.

En su discurso, destacó la importancia de esta visita, y recordó una vez más que en Argentina viven alrededor de 16 000 compatriotas, siendo actualmente el país que alberga la mayor comunidad de expatriados suizos en América Latina. Además, dijo, ocupa el tercer lugar de inversión más importante para las empresas suizas en América Latina, detrás de Brasil y de México.

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La noche transcurrió con gran entusiasmo. Las conversaciones del ambiente apuntaban a creer que esta visita era una excelente señal, no solo para la relación bilateral entre Suiza y Argentina, sino para apostar a que con la administración del actual presidente Mauricio Macri se daría una apertura internacional que ayudaría al país a salir del estancamiento económico-comercial que atraviesa actualmente.

Apenas dos días antes, la Presidente arribó al país acompañada por una delegación de treinta empresarios y posibles inversores, y sostuvo públicamente que “la Argentina nuevamente está desempeñando un papel en el mundo".

“Estoy aquí como primera presidenta suiza que realiza una visita al país y lo hacemos porque estamos convencidos de que Argentina se encuentra en la dirección correcta”, aseveró Doris Leuthard en la Casa Rosada y la noticia replicó en los medios de comunicación.

El íntimo orgullo de las raíces 

Andrea Buchi no pudo llegar a recibir a la mandataria. Tampoco otros, como Hugo Donnet, de Esperanza, Santa Fe; el padre Bernardo Blanchoud, o Denise Sigrist, de Paraná, Entre Ríos, entre muchos más.



Una pareja de tango bailó maravillosamente para la agasajada.

Una pareja de tango bailó maravillosamente para la agasajada.

(swissinfo.ch)

Pero sí pudieron hacer llegar sus cartas a la Presidente de la Confederación, donde trataron de transmitirle el sentimiento que su visita despertó en ellos:

“Estimada Presidenta, me llena de emoción que usted pise nuestro suelo Argentino. Mi nombre es Andrea Buchi, soy bisnieta  de suizos, ellos llegaron a este país a principios de 1900. Quiero transmitirle con este mensaje mi alegría ya que me provoca una linda nostalgia con su visita el recuerdo de mi abuelo Carlos, que en La Pampa en 1907. Sus padres vinieron a Argentina desde el cantón de Zúrich. Mi bisabuelo se llamaba Wilhelm Buchi y era de Hagenbuch, y mi bisabuela, Emilia Sutter…”

Donnet, presidente de la Asociación Valesana de Esperanza, Santa Fe, le escribió:

“En nombre de la importante comunidad suiza valesana de Esperanza, primera colonia agrícola organizada que recibiera inmigrantes suizos, lleguen hasta usted los más sinceros deseos de una buena estadía en Argentina… Orgullosos de vuestra visita en refuerzo de las relaciones comerciales, pero esencialmente de los lazos de amistad entre ambos pueblos, rasgo distintivo de Suiza, seguramente seremos beneficiarios directa e indirectamente de este intercambio”.

Las cartas llegaron en español, francés y hasta en suizo-alemán. El sacerdote católico Blanchoud, descendiente de valesanos, naturalizado suizo en Collonges VS, y quien trabaja en Humboldt (Santa Fe) y St. Niklaus (Valais) con niños vulnerables y personas privadas de la libertad, también confió en que esta visita sería beneficiosa para el país sudamericano.

“Emocionado. Así estoy con esta visita”, confió Roque Oggier a swissinfo.ch, quien no podía ocultar su alegría.

“Feliz, con esperanza”, aseguró Verena Oberli, mientras compartía el encuentro con otras descendientes y amigas.

“Su invitación a Argentina por Mauricio Macri es la esperanza de que este país impresionante está en el camino hacia la recuperación después de tantos años… Es un largo camino por recorrer, pero toma una nueva forma… Desde 1996 he vivido en Argentina… He estado aquí por 20 años, y tengo una familia con esposa y 3 niños que disfrutan la vida en Mendoza. Extraño de Suiza los bosques verdes, la variedad de pan y queso, las diferentes estaciones con sus actividades, excursiones a otros cantones, amigos, familiares y conocidos ...”, le escribió desde Cuyo, el enólogo Hubert Weber.

Una experiencia particular debe haber vivido la Presidente. Tres días de intensa actividad y experimentando efusivas muestras de afecto y esperanzas. Una ciudad desordenada y acelerada. Carne, tango, reuniones, traslados… y cientos de historias de compatriotas y descendientes que quisieron compartirle un pedacito de sus vidas, tan lejanas de los Alpes, tan cercanas en las raíces…

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