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En Suiza se encuentran las sedes sociales de varias empresas líderes mundiales en el sector de materias primas, como Glencore, domiciliada en el cantón de Zug. Keystone / Alessandro Della Bella

La densidad de sedes de grandes multinacionales en Suiza es una de las más altas del mundo. Entre ellas se encuentran gigantes del sector de materias primas, de la industria alimentaria e incluso de la industria química.

Este contenido fue publicado el 16 noviembre 2020 - 11:00

Como fuente de ingresos fiscales y de puestos de trabajo, las multinacionales desempeñan un papel importante en la economía suiza. En 2018, la Oficina Federal de Estadística contabilizaba cerca de 29 000 en total, que dan empleo a casi 1,4 millones de personas.

Algunas de estas multinacionales son, además, actores importantes a escala internacional. Catorce empresas con sede en Suiza figuran en el último ranking mundial de Fortune entre las 500 empresas con mayor volumen de negocio, teniendo en cuenta todos los sectores. Dan empleo a más de 1,2 millones de personas en todo el mundo.

Y otras grandes multinacionales suizas ocuparían un lugar destacado en esta lista si hicieran públicas todas sus cifras. Por ejemplo, Vitol, con una cifra anual de negocios de 225 000 millones de dólares. Para hacernos una idea, si Vitol fuera un país, sería la 52ª economía más grande del mundo, entre Perú y Grecia.

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La mitad de los puestos de esta clasificación están ocupados por empresas chinas y estadounidenses, pero, teniendo en cuenta su población, Suiza tiene la mayor concentración de empresas en el "Global 500".

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Suiza presenta muchas ventajas para las grandes empresas: su estabilidad económica, la fortaleza de su plaza financiera, una mano de obra cualificada, una ubicación geográfica en el corazón de las redes de transporte, así como una fiscalidad ventajosa y una regulación flexible.

Los gigantes mundiales de materias primas son suizos

Con más de 500 empresas activas en este sector, la pequeña nación alpina es en particular una de las principales plataformas mundiales en el sector de materias primas, ya sea petróleo, metales, minerales o incluso productos agrícolas. En Suiza se encuentran las sedes sociales de líderes mundiales del sector como Vitol, Glencore, Trafigura, Mercuria y Gunvor, que en conjunto emplean alrededor de 180 000 personas en todo el mundo y están presentes en decenas de países de todos los continentes.

Aunque la tradición comercial suiza se remonta a la primera mitad del siglo XIX, más recientemente Suiza ha sabido atraer a nuevas grandes empresas gracias a "un enfoque seductor por parte de las autoridades de ciertos cantones, en particular Zug y Ginebra, durante los últimos veinte años”, explica Paul Dembinski, profesor de economía en la Universidad de Friburgo. Hoy, esas multinacionales ocupan los primeros puestos de la lista de las empresas suizas más grandes.

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Actores principales en alimentación o farmacéutica

Entre las mayores multinacionales suizas, hay también pesos pesados ​​de categoría mundial en otros sectores. Este es el caso de Nestlé, líder mundial en alimentos y bebidas desde hace varios años. Roche y Novartis también ocupan un lugar destacado entre los líderes de la industria farmacéutica, siempre entre los diez primeros del mundo independientemente de la clasificación que se utilice. Lo mismo ocurre con Lafarge Holcim en el sector de materiales de construcción y con ABB en la industria de maquinaria.

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También son suizos Richemont y Swatch Group, dos de los 10 grupos de bienes de lujo más grandes del mundo, según el informe "Global Powers of Luxury Goods" elaborado por la firma Deloitte. Suiza también es sede de la segunda mayor empresa de empleo temporal del mundo (Adecco), del número dos mundial de la marina mercante (MSC Mediterranean Shipping Company) y del segundo mayor proveedor de logística a terceros del mundo (Kühne + Nagel International).

Coop y Migros se encuentran entre los 50 primeros de la clasificación elaborada por Deloitte de los 250 minoristas más grandes del mundo. En la industria química mundial, Syngenta ocupa el puesto 29 y el primero en el segmento de los pesticidas.

Ciertas industrias particularmente en riesgo

La iniciativa "Empresas responsables", sobre la que se pronunciarán en las urnas los ciudadanos suizos el 29 de noviembre, pretende someter a las empresas internacionales con sede en Suiza al deber de velar por el respeto de los derechos humanos y las normas medioambientales reconocidas internacionalmente. En caso de incumplimiento, es posible que las empresas tengan que responder ante los tribunales por cualquier infracción cometida por sus filiales o por las empresas que controlan en el extranjero.

¿Qué es una multinacional?

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo(OIT), una multinacional es aquella que posee o controla la producción y/o distribución de servicios e instalaciones existentes fuera del país donde tiene sede la empresa. Puede ser una empresa pública o privada, y generalmente comprende una empresa matriz (o un grupo de empresas principales) en un país, pero con subsidiarias o sucursales en otros mercados.

Según Eurostat (autoridad estadística de la UE) y la Oficina Federal de Estadística de Suiza (OFS), una empresa tiene control de otra cuando posee una participación accionaria mayoritaria, es decir, más de 50% de los derechos de voto. O cuando tiene la facultad de decidir las políticas de la empresa.

En Suiza, las dos categorías de multinacionales que existen son las siguientes:

Multinacionales extranjeras: son empresas (casi siempre subsidiarias, sucursales o centros de investigación) propiedad de una compañía o grupo cuya sede se encuentra en el extranjero. La Oficina Federal de Estadística tiene registrada una larga lista de subsidiarias extranjeras en Suiza, entre las que destacan Google, Procter & Gamble, L'Oréal, BMW y Caterpillar.

Multinacionales suizas: son empresas que controlan o poseen alguna compañía fuera de Suiza, pero cuyo propietario beneficiario es de origen suizo. Según la ley suiza vigente, esto significa que se trata de la persona o empresa que, en última instancia, tiene el control legal de una entidad de la que posee al menos el 25% de las acciones o del derecho legal de voto. Dicho control puede ser directo o indirecto, e individual o compartido con terceros. Es el caso de Glencore, Novartis, Roche y Nestlé, así como de compañías más pequeñas como Doodle.

Sin embargo, como cada vez más compañías establecen sus sedes en otras regiones, o son adquiridas por compañías extranjeras, se complica la clasificación de las empresas. Por ejemplo, empresas como Syngenta, Swissport o Sigg decidieron establecerse en Suiza, pero en realidad son propiedad de empresas matrices chinas.

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Ciertamente, algunas de estas grandes empresas están más expuestas que otras al riesgo de incumplimiento. Los escándalos revelados por la ONG Public Eye en los últimos años han involucrado, por ejemplo, a filiales de Glencore, Lafarge Holcim o Syngenta, en África, Sudamérica o Asia.

"El sector de las materias primas es particularmente sensible", al igual que el de la agroquímica, según Geraldine Viret, portavoz de la organización que apoya la iniciativa. El informe anual del Instituto de Derechos Humanos y Empresas (IHRB), que evalúa anualmente a 200 grandes empresas en lo relativo al respeto de los derechos humanos, añade a la lista de sectores sensibles la industria textil y la fabricación de productos informáticos y de comunicación.

Además de los “devastadores” problemas ambientales vinculados a estas actividades, “a menudo se trata de países frágiles, donde la población vive en una gran pobreza, a pesar de la riqueza de su suelo, y donde el Estado no es capaz de proteger a sus ciudadanos”, explica Géraldine Viret. A esto se suma [el] “poder económico [de estas multinacionales] y su influencia, que a menudo supera la de los Estados en los que operan".  

Como país de acogida de gigantes de sectores de alto riesgo, Public Eye considera que Suiza debe desempeñar un papel destacado y dotarse de una reglamentación en materia de responsabilidad empresarial.

Traducción del francés: José M. Wolff

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