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Los suizos pierden cada vez más poder adquisitivo

Unas 25.000 personas se manifestaron el pasado sábado en Berna para exigir aumentos salariales. Keystone

Son los trabajadores mejor pagados del mundo, pero su vida es también 30% más cara que la de sus vecinos de la Unión Europea, y sólo un tercio de la fuerza laboral recibe aumento cada año.

Este contenido fue publicado el 28 septiembre 2006 - 10:44

Y de cara a la inflación, los incrementos del 2007 tendrían que superar el 6% para devolverles el poder de compra del 2000.

Sin lugar a dudas, los suizos son los trabajadores mejor pagados del mundo, un 'privilegio' del que dan cuenta las estadísticas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

No obstante, es el propio 'Club de los Países Ricos' el que rompe el mito de la incuestionable 'riqueza helvética' para precisar que si bien los suizos ganan 25% más que el resto de los europeos, el costo de la vida es 30% superior.

O dicho con simplicidad: Si un kilo de queso vale el equivalente a 15 francos suizos en Italia o Grecia, costará 16,5 francos suizos en Francia, alrededor de 17,50 francos en Alemania y unos 20 francos al interior de la Confederación Helvética.

Una reflexión que cobra especial sentido en medio de la efervescencia de las demandas de las centrales sindicales suizas para obtener para sus agremiados generosos aumentos salariales en 2007.

Recuperación para todos

La Unión Sindical Suiza (USS) lo tiene claro. Pedirá que los salarios de sus 380.000 afiliados aumenten 4% en 2007. Travail Suisse, por su parte, solicitará un incremento de al menos 3% para sus 160.000 trabajadores.

Con ello, las dos centrales sindicales suizas intentarán garantizar la solvencia de las familias en un entorno de carestía permanente, pero sobre todo, intentarán reivindicar el derecho de las mismas a tomar parte de los beneficios de una economía en franca pujanza, una realidad que la Secretaría de Estado de Economía (Seco) no ha tenido empacho en revelar: el 2006 ha sido el mejor año de los últimos siete.

Y para lograr su objetivo, los sindicatos están dispuestos a todo. Por ello, por ejemplo, el sábado (23.09) la USS convocó a 25.000 personas manifestarse en el centro de Berna para exigir un aumento digno, capaz de revertir –según sus palabras- el estancamiento de los últimos 12 años.

Durante esa jornada en particular, el cortejo de manifestantes estuvo encabezado por mujeres en un gesto simbólico por destacar que son el grupo más castigado en materia de empleo y salarios (a mismo nivel de calificación, ganan 20% menos que sus colegas varones).

¿Aumento para todos?

Los incrementos salariales anuales son indispensables para garantizar que no haya retroceso en el nivel de vida de los trabajadores.

Pero en Suiza, como lo reconoce la Oficina Federal de Estadística (OFE) en sus bases de información, no todo mundo recibe aumentos salariales cada año.

De acuerdo con un estudio concluido por la OFS en agosto pasado, en 2003 sólo 38% de la fuerza laboral helvética recibió un incremento de salario (independientemente de cuánto haya sido).

En 2004, sólo 25% de los trabajadores experimentó una mejora; y en 2005, sólo 19% de los salarios convencionales repuntaron.
Y a menor nivel de calificación, mayor castigo.

El grupo de trabajadores que gana entre 2.200 y 4.200 francos mensuales, es el que menos ajustes salariales experimentó (suizos y suizas que se desempeñan sobre todo en ámbitos como la hostelería, la restauración o la industria del vestido).

El siguiente grupo está constituido –en términos estadísticos- por la población activa que percibe más de 4.500 francos suizos (construcción y servicios en general), en los que al menos la mitad de los involucraron disfrutaron de un aumento de ingresos.

Y para la población más calificada, con sueldos de entre 5.000 y 7.000 francos promedio, concentrada sobre todo en los servicios financieros, la revisión de salarios es una realidad en 8 de cada 10 casos.

Contrastes que levantan polémica

Simultáneamente, sindicatos como la USS levantan la voz sobre un hecho que ha provocado una intensa polémica nacional desde hace más de seis meses.

En Suiza, los 200 directivos de los grupos empresariales más importantes experimentaron un incremento salarial promedio del 14% en 2005, unas 11 veces superior al que se otorgó al trabajador promedio.

Y ofrecen un dato adicional: un empleado debe trabajar 60 años para ganar lo que su director percibirá en 365 días. Cierto es que el nivel de trabajo, responsabilidad y estrés tampoco es el mismo, y en consecuencia, simplificar comparaciones y argumentos carece de sentido.

Sin embargo, sobre la marcha, los sindicatos apelan a la injusticia de que el presidente del UBS, por ejemplo, gane unas 549 veces lo que sus empleados; o que el presidente de Nestlé perciba 1.316 veces lo que cualquiera de sus trabajadores.

Sobre el asunto, la Seco sostiene que es positivo que existan salarios elevados en un país, el problema es que todos los precios que giran alrededor de la vida diaria experimentan también una escalada que con frecuencia los saca de proporción.

En las entrañas de la inflación

Todos oímos hablar sobre la inflación y sobre los estragos que genera a la economía y a la población.

En Suiza, ésta es medida por la OFE a partir de una canasta de productos que, en teoría, reflejan los patrones de consumo de la población helvética.

Los bienes y servicios más consumidos son incluidos y a cada uno de ellos se le asigna una ponderación, es decir, un peso porcentual dentro de la canasta global. Sin embargo, y con frecuencia, dicha canasta no refleja el consumo de todo mundo. En consecuencia, la 'inflación personal' no será la de las estadísticas públicas.

Concretamente, la OFE estima que 25% de los gastos mensuales de los suizos se destina a alojamiento y servicio eléctrico; 17% a gastos ligados a la salud; sólo 11% a la alimentación; casi al mismo nivel del transporte, al que considera que se destina 10% del salario cotidiano; a cultura y esparcimiento se asigna 9%; lo mismo que los egresos en restaurantes y hoteles; y luego vienen gastos menores como ropa, tabaco, alcohol, comunicaciones o gastos ligados a la casa (alguna reparación, un nuevo mueble, etcétera).

Lo cierto es que dichas ponderaciones a menudo se incumplirán en la realidad, porque una familia que destine el 30% o más de su presupuesto a la alimentación, y que no viaje, estará enfrentando una inflación muy distinta a la de una pareja joven, casada, sin niños y con una vida social activa.

Los salarios sí han retrocedido

Al final, lo único realmente relevante –más allá del discurso de los sindicatos y los patrones- es concretar si los suizos han perdido o no poder adquisitivo. La OFS deja claro que sí.

Sólo en 2005, existió un retroceso de 0,2%, es decir, aun cuando los salarios aumentaron en promedio 1%, la inflación lo hizo 1,2%, lo que anuló cualquier efecto benéfico sobre los bolsillos.

En 2004, la pérdida fue mínima, pero también existió y fue de 0,1%; en 2003, por su parte, la capacidad de pago de los salarios suizos se contrajo 0,8%; y en 2002 la situación fue peor aún, en medio de un proceso económico recesivo, los salarios perdieron 1,1% en términos reales. En los dos años previos, 2001 y 2000, la pérdida respectiva fue de 0,3 y 0,5% por ciento.

Y el pago de impuestos y cotizaciones a los seguros sociales son, en general, mucho más elevados en Suiza que en Alemania, Francia, Austria o Italia, sus vecinos geográficos naturales. Además de que las jornadas laborales son mayores y los días de vacaciones menos.

En síntesis: Para que los suizos pudieran comprar con su sueldo lo mismo que en el año 2000, el aumento salarial del año entrante tendría que ser generalizado y superior al 6%. Una utopía difícil de cumplir...

swissinfo, Andrea Ornelas

Contexto

La Unión Sindical Suiza (USS) representa y defiende los intereses de los trabajadores helvéticos frente al gobierno, el Parlamento y las organizaciones empresariales. Actualmente agrupa a 16 sindicatos.

En Suiza no existe un salario mínimo oficial, pero el promedio actual es de 5.500 francos suizos mensuales, según la Seco.

El Índice de Precios al Consumo (IPC) mide la evolución de los precios de las mercancías y los servicios consumidos por la mayoría de los hogares helvéticos.

Los salarios de los altos directivos de las 300 empresas que cotizan en bolsa se fijan libremente, pero en aras de una mayor transparencia, se modificó el Código Federal de Obligaciones para que transparenten sus ingresos desde el 1 de enero del 2007.

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Datos clave

Los salarios anuales promedio en Europa son:

Suiza: 65.000 francos suizos (CHF)
Alemania: 54.000 CHF
Gran Bretaña: 53.000 CHF
Austria: 43.000 CHF
Italia: 35.000 CHF
Francia:32.000 CHF

Los altos ejecutivos helvéticos perciben anualmente:

Marcel Ospel, UBS: 24 millones CHF
Daniel Vasella, Novartis: 21,2 millones CHF
Franz Humer, Roche: 14,7 millones CHF
Peter Brabeck, Nestlé: 13,7 millones CHF

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