Los test rápidos podrían ofrecer una vía de vuelta a la normalidad

Algunos países como India han hecho de los test rápidos de antígenos una parte fundamental de su estrategia para contener el coronavirus. Keystone / Str

La farmacéutica suiza Roche planea lanzar una prueba que pueda detectar el coronavirus en 15 minutos. ¿Test como este podrían convertirse en la norma?

Este contenido fue publicado el 25 septiembre 2020 - 09:25

Sin ninguna vacuna a la vista, al menos en unos meses, hacer test se está convirtiendo en una parte importante para contener el coronavirus. Las pruebas de antígenos, que –en el caso de Roche– detectan la presencia de un antígeno viral específico como las proteínas, prometen reducir drásticamente el coste y el tiempo en dar los resultados, permitiendo que la gente siga con su vida.

Pero las pruebas rápidas de antígenos no son tan sensibles como la tecnología RT-PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa), muy utilizada hasta ahora. Con la prueba de antígenos de Roche, hay un cambio de menos del 0,5% de un falso positivo, pero un 3,48% de un falso negativo, lo que significa que no va a detectar a todas las personas infectadas.

A medida que más países se abastezcan de pruebas rápidas de antígenos (algunas tan rápidas y fáciles de usar como una prueba de embarazo), ¿cómo de preocupados debemos estar si algunas infecciones se pasan por alto?

No muy preocupados, si hacemos caso a lo que señalan algunos expertos. Si bien las pruebas todavía tienen que ser validadas por las autoridades sanitarias, centrándose en las personas que tienen más probabilidades de propagar el virus, podrían ofrecer una nueva forma de gestionar la crisis y evitar costosas cuarentenas.

La viróloga Isabella Eckerle, directora del Centro de Enfermedades Virales Emergentes de la Universidad de Ginebra, hace unas semanas declaró al dominical NZZ am Sonntag que las pruebas rápidas son una alternativa prometedora.  

Aunque son menos sensibles, “las pruebas rápidas identifican a las personas infectadas que tienen una alta carga viral y actualmente son contagiosas. Cuando esté al final de mi enfermedad y me quede solo una pequeña cantidad de virus, la prueba rápida puede resultar negativa pero, de todas formas, ya no soy una persona contagiosa”, dice Isabella Eckerle.

Pruebas inteligentes 

Tim Pfister, director general­ de ender diagnostics, está de acuerdo con Eckerle y añade que es hora de cambiar hacia lo que él llama “sistemas de pruebas inteligentes”. En vez de a todas las personas infectadas, se debería buscar a los portadores infecciosos del virus con pruebas especialmente diseñadas para ese fin, cuenta Pfister a swissinfo.ch. Esto ayudaría a identificar a los superpropagadores, algunos de los cuales pueden no tener ningún síntoma.

“No todas las personas que tienen el virus pueden transmitirlo. Esto se debe a que para transmitir el virus, se necesita cierta carga viral. Y una carga viral más alta requiere menos sensibilidad para ser detectada por un test”, explica Tim Pfister.

Hace unos meses, ender diagnostics recibió la marca CE para su primera prueba rápida de diagnóstico de COVID-19, que utiliza una tecnología similar a la PCR, denominada tecnología isotérmica. Recientemente la empresa ha firmado un acuerdo de colaboración con la aerolínea internacional SWISS para testar a la tripulación de cabina de largo recorrido que vuela a destinos en los que hace falta una prueba de coronavirus. También está en conversaciones con otras aerolíneas, operadores de cruceros y centros turísticos y operadores de festivales al aire libre.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), Roche es una de las casi cien empresas que desarrollan o fabrican pruebas rápidas de antígenos COVID-19.

Cantidad frente a calidad

A algunos especialistas les preocupa que una estrategia basada en pruebas de antígenos pase por alto a las personas infectadas y derive en brotes en países que han frenado en gran medida la transmisión del coronavirus. Argumentan que todavía no está claro qué carga viral es el umbral por debajo del cual una persona ya no es contagiosa.

“La pregunta es, ¿cuál es el límite seguro? Porque en el momento en el que te equivocas, la idea entera implosiona”, dijo a la revista Nature, a principios de este mes, Marion Koopmans, viróloga del centro médico de la Universidad Erasmus en los Países Bajos.  

Roche añade que, debido a que las pruebas de antígenos son menos sensibles que las de PCR, existe la hipótesis de que identifican a las personas que son más infecciosas. Aunque esto no es concluyente. Esto significa que una prueba de antígenos podría dar un resultado negativo para una persona con una carga viral baja, pero esa persona podría seguir siendo infecciosa.

Un portavoz de Roche ha declarado que en la actualidad no hay pruebas verdaderamente cuantitativas para la COVID-19. “La razón es simplemente que no existe un estándar universalmente aceptado para la carga viral del SARS-CoV-2”. Los esfuerzos liderados por la OMS para crear tal estándar están en marcha, pero “todavía no estamos ahí”.

La OMS, en una nota orientativa publicada el 11 de septiembre, explicó que las pruebas de antígenos tienen más probabilidades de dar buenos resultados en pacientes con elevadas cargas virales, pero que se necesita más certeza.

En ámbitos hospitalarios, los expertos siguen fomentando el uso de pruebas PCR.

No tan rápido

Suiza (a diferencia de otros muchos países) no ha presionado para que se haga un uso masivo de pruebas rápidas. Y la Oficina Federal de Salud Pública todavía sigue recomendando que solo se sometan a la prueba las personas con síntomas.    

Según informó el 20 de septiembre el NZZ am Sonntag, las autoridades sanitarias están preocupadas por los atascos en la entrega, si hay un aumento importante de pruebas. La semana pasada en Suiza se realizaron unas 12 000 pruebas cada día. Al parecer, hay capacidad suficiente para hacer 20 000 pruebas diarias.

El Gobierno se enfrenta a más peticiones para impulsar las pruebas, sobre todo desde el sector turístico. SWISS ha solicitado centros de pruebas en los principales aeropuertos helvéticos en vez de la cuarentena que ahora se exige a cualquiera que proviene de una zona de alto riesgo. Países como Alemania y Francia exigen que algunos viajeros se sometan a pruebas de detección de COVID-19 antes de entrar.

El mes pasado, Estados Unidos anunció que estaba invirtiendo 760 millones de dólares para aumentar la producción de pruebas rápidas de antígenos, que también se han convertido en un elemento clave de las estrategias de pruebas de otros países, como India e Italia.

Traducción del inglés: Lupe Calvo

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