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Nuevas fortunas foráneas 'coquetean' con Suiza

Las grandes fortunas radicadas en Gran Bretaña exploran Suiza como opción.

El sistema tributario británico cambia paulatinamente y reduce los privilegios para los residentes de origen extranjero, que analizan la conveniencia de mudarse a otros países y consideran a la plaza financiera helvética su primera opción.

Así se desprende de un sondeo realizado entre un centenar de potenciales afectados. El tema despierta el interés de muchos cantones.

Ser 'no domiciliado' (non dom) en Gran Bretaña era todo un privilegio fiscal hasta hace sólo unos días.

Acceder a dicho estatus exigía cumplir tres requisitos: ser extranjero, residir en territorio británico y poseer la principal fuente de riqueza fuera de las fronteras británicas.

Si el interesado cumplía con los tres postulados, quedaba automáticamente exento de pagar impuestos directos a la Hacienda británica por los ingresos generados en el exterior.

Un oasis vigente desde tiempos napoleónicos que en el presente aprovechan sobre todo corredores financieros, banqueros y diplomáticos, pero que se tornó para el país una situación cada vez más difícil de sostener.

La población no domiciliada creció de forma exponencial durante los últimos años y actualmente el gobierno reconoce al menos 115.000 casos, aunque gabinetes jurídicos, como Farrer & Co, estiman que la cifra extraoficial alcanza los 500.000 casos.

Una tendencia que llevó al gobierno a tomar cartas en el asunto. Y a Suiza, a espabilarse porque podría ser la principal beneficiaria.

Más ingresos

En octubre pasado, el gobierno laborista de Gordon Brown anunció su proyecto para aumentar la recaudación a partir del 2008.

Una de las medidas previstas –la más controvertida- era cobrar un impuesto a los extranjeros no domiciliados por su riqueza financiera.
Podían elegir dos posibilidades:

1) Declarar la totalidad del patrimonio que generan en el extranjero y pagar el impuesto sobre la renta correspondiente como los nacionales (tasa de 40%), ya que viven en suelo británico y disfrutan de los servicios públicos como los demás.

2) O simplemente pagar una cuota fija de 30.000 libras esterlinas anuales (alrededor de 60.000 francos suizos) y conservar el anonimato sobre el valor total del patrimonio financiero que generan fuera.

La medida se traduciría en ingresos adicionales para el fisco por 800 millones de libras esterlinas entre 2008 y 2010 (1.600 millones de francos).

Durante el cierre del 2007, el Ministerio de Finanzas, a cargo de Alistair Darling, se encargó de argumentar las ventajas del esquema, al tiempo que aceptó que sería irremediable evitar que unos 3.000 no domiciliados se mudaran a otras latitudes para evitar el gravamen.

Muchos intereses en juego

La británica Society of Trust and Estate Practitioners (STEP), experta en fortunas radicadas en Gran Bretaña, realizó un sondeo en febrero entre un centenar de afectados potenciales.

Sus conclusiones: una de cada dos fortunas extranjeras en Gran Bretaña estaba evaluando "seriamente" mudarse a otro país para no pagar las 30.000 libras.

No obstante, sólo 5% lo había decidido ya de forma definitiva, lo que implicaba unos 5.500 extranjeros adinerados.

Y lo más interesante: el 78% de los consultados estimaron que Suiza era el mejor destino para trasladarse, muy lejos del 6% que pensó en Oriente y el 5% que apostaría por otros países de Europa.
Esto abría para Suiza un mercado potencial de al menos 4.000 fortunas listas para mudarse.

Pero al tratarse de un grupo tan rico como poderoso, las reacciones no se hicieron esperar. Filántropos de toda la vida, como la pianista y promotora de arte estadounidense Carol Colburn, anunciaron que dejaban Gran Bretaña en señal de protesta.

La Asociación de Banca de Inversión de Londres y la Asociación de Banqueros Británicos (BBA) urgieron al gobierno de Brown a frenar la medida so riesgo de perder más de lo que ganaban.

Ingresarían 800 millones de libras extras por el impuesto 'non-dom', pero perderían contribuciones fijas por 2.100 millones de libras derivadas de impuestos por vivienda, uso de automóvil o IVA.

Suiza se prepara

El gobierno británico tuvo que ceder parcialmente. Eliminó la obligación de pagar 30.000 libras esterlinas para los 'non-dom' con menos de 7 años de residencia en Gran Bretaña, pero la mantuvo la decisión para quienes tengan más tiempo en su territorio.

Pero los capitales británicos se sienten agredidos y saben que la cruzada apenas comienza, ya que se trata de un apetecible nicho de fortunas de entre 1 y 15 millones de libras esterlinas (2-30 millones de francos suizos).

Los cantones más analizados en Suiza son Valais, Ginebra, Vaud y Obwald, que cuentan con estructuras tributarias especiales para extranjeros ('forfait fiscal') y que utilizan figuras como el corredor de Fórmula 1, Michael Schumacher, o el empresario sueco Ingvar Kamprad, dueño y fundador de IKEA.

El 'forfait' permite pagar impuestos no en función de la riqueza, sino de un monto fijo –pactado previamente con la administración tributaria- o a partir del valor de la vivienda que se habita en Suiza.

La cifra siempre es inferior al impuesto sobre la renta que tendrían que pagar en sus países de origen.

A cambio, Suiza pide al extranjero vivir 180 días al año en su territorio y garantizar que sus ingresos no se generan en su suelo.
Un esquema excepcional que tiene hoy 4.000 beneficiarios, una lista que seguramente engrosarán los 'inconformes' de Gran Bretaña.

swissinfo, Andrea Ornelas

Contexto

La plaza financiera suiza es una de las principales fuentes de riqueza del país. La solidez de su secreto bancario es conocida en todo el mundo. Actualmente cuenta con 389 bancos y 155 aseguradoras.

En septiembre del 2007 anunció que quería convertirse en uno de los centros financieros más importantes del mundo antes del 2015. Con ese fin la Asociación de Bancos Privados Suizos prepara una serie de reformas legales que le convertirán en un destino más atractivo para las grandes fortunas.

Los extranjeros radicados más de 7 años en Gran Bretaña que no quieran pagar el nuevo impuesto 'non dom' evalúan también caminos de cómo invertir recursos en fundaciones privadas en Liechtenstein o Panamá, esquemas casi exentos de impuestos que no exigen declarar el nombre los beneficiarios.

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Datos clave

La plaza financiera suiza emplea a 102.300 personas.

Si consigue su meta de crecer como centro financiero, en 7 años generaría impuestos extra por 750 millones de francos suizos y 2.000 nuevos empleos.

Otros sistemas financieros que compiten con el suizo vía incentivos fiscales a las fortunas son: Mónaco, Andorra, Bélgica y Liechtenstein.

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