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Pobreza en Suiza Asistente social: un acompañante, no un contador

sportello dell'assistenza sociale

La asistencia social interviene cuando la persona no está en grado de hacer frente a sus propias necesidades o aquellas de su familia.

(Keystone)

Para más de 270 000 personas en Suiza es un punto de referencia. Un salvavidas para no hundirse en la pobreza. El asistente social es una figura que debe conciliar humanidad y exigencias administrativas. Reportaje en Neuchâtel, el cantón con el mayor porcentaje de beneficiarios de la ayuda social.

Nueve de la mañana en el local de la asistencia social de la ciudad de Neuchâtel: los empleados acaban de terminar su reunión diaria durante la cual discutieron sobre los casos más complejos. Entre ellos, el de una trabajadora del sector relojero, sola y con un hijo a cargo, cuyo contrato no ha sido prolongado luego de diez años de empleo. O el de un beneficiario que partió al extranjero sin comunicar a las autoridades, y que luego regresó a Suiza, a la casa de su expareja, y ahora se ve obligado a dormir en el corredor de un inmueble.

En esa reunión, los asistentes sociales hablaron de asignaciones familiares, procedimientos, plazos, verificaciones. Son 17 que se ocupan de unas 1 900 personas, de la ciudad y de las comunas limítrofes que reciben ayuda del Estado.

+ Pobreza en Suiza: leer la entrevista del experto de política social Carlo Knöpfel

Roberto Conconi, con un abultado expediente bajo el brazo, debe regresar a la oficina. No quiere perder ninguna consulta telefónica, dice. Para el asistente social de 48 años, entre las nueve y las diez de la mañana constituye el momento de la jornada en la que se ocupa de responder llamadas de las personas de cuyos casos se ocupa. “Obviamente, si se trata de urgencias, estoy siempre disponible”, precisa.

El primer teléfono suena a las 9:04. Un hombre pregunta sobre el estado de su trámite. Debe verificar algunos documentos sobre la base de las nuevas directivas, le explica Conconi, sumergiéndose en el archivo que continente varios expedientes.

un uomo cerca un fascicolo nello schedario mentre è al telefono

«Un día pasaremos al archivo digital”, señala Roberto Conconi.

(swissinfo.ch)

Excluidos del mercado de trabajo

En Suiza, cerca de 530 000 personas – el 6,6% de la población- perciben un ingreso inferior al  mínimo existencialEnlace externo. La mitad de ellas acuden a la asistencia social.

Todos los habitantes en el país que no logran dar respuesta autónomamente a sus propias necesidades vitales tienen el derecho de recurrir a la ayuda pública. Las prestaciones incluyen un monto para subsistencia (comida, vestido, transporte…) y contribuciones para el alquiler y el seguro médico.

Las beneficiarias son en su mayoría personas solas o sin formación profesional. También trabajadores con ingresos bajos (los denominados “working poor”) y familias monoparentales. En estos últimos años, aumentaron los adultos en torno a los cincuenta años, sin trabajo, que no tienen más derecho a los beneficios del desempleo y cuyas calificaciones no corresponden más a las exigencias del mercado laboral actual, subraya Conconi. “Cada vez hay más jóvenes, muchos de los cuales no cuentan con una formación”. Según la Oficina Federal de Estadísticas , más del 40% de las personas que perciben la asistencia social en Suiza tienen menos de 25 años.

La falta de empleo se encuentra entre los principales factores de precariedad, indica Conconi, que pone el énfasis en la reinserción profesional de los beneficiarios. Pero “solo cuando las condiciones realmente lo permiten”, puntualiza. En el cantón de Neuchâtel, la tasa de desocupación es de 5,1% (en noviembre del 2017) en relación con una media nacional del 3,1%. En esta región periférica, fronteriza con Francia, el porcentaje de beneficiarios de la asistencia es el más elevado del país.

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tasso di aiuto sociale in svizzera

¿Demasiado bueno? ¿Demasiado rígido?

Terminó la hora de atención de las llamadas telefónicas. Roberto Conconi se prepara para recibir a los beneficiarios, en la mesa redonda junto a su escritorio.

Esta mañana llega una joven madre de origen extranjero. Con los ojos brillantes habla de su hijo enfermo y también de su hija de diez años que tiene problemas en la escuela. La relación entre la mujer y su actual esposo transita por una fase de ruptura, y no siempre su marido paga la mensualidad que necesitan los dos niños para sus necesidades básicas. “Quiero hablar con él. Recordarle que tiene obligaciones financieras”, afirma Conconi.

A la señora le comunica que van a reducirse las prestaciones para el alquiler y los seguros médicos, a partir de las nuevas normativas. “Cuide al niño, es la prioridad. Le recomiendo que no se abandone”, le dice antes de despedirla.

Otra situación difícil que debe seguir desde meses, reflexiona suspirando Conconi. Es difícil encontrar el justo equilibrio entre ser rígido, aplicando textualmente las directivas, y actuar con una cierta humanidad. “Puedo asegurar que para muchas personas incluso solo 50 francos mensuales de menos pueden hacer una gran diferencia. Trato de ser elástico y me pregunto continuamente: ¿fui muy bueno o muy rígido?

El asistente social señala una pintura colgada sobre su escritorio. Es un regalo de un exbeneficiario. “Quiso agradecerme por mi paciencia. Se necesitaron dos años, pero al final se pudo desbloquear su situación y encontró un empleo. Me digo que vale la pena de tomarse el tiempo necesario. Nuestra tarea implica estar a la escucha y ayudar a encontrar una solución”.

Un asistente, 120 expedientes

A la tarde están previstos dos otros encuentros, una reunión, y “bastante burocracia”, afirma Conconi sacudiendo la cabeza. De su archivo metálico extrae diversos documentos, así como un directorio telefónico. Son docenas de formularios, informes, y cuestionarios. "En el pasado solo existían dos o tres contribuciones básicas. Hoy hay once, cada una con sus propias exigencias. Y a partir de cada nueva directiva que se recibe, los expedientes deben actualizarse."

fascicolo con numerosi fogli

El dossier de una persona acompañada por el trabajador social.

(swissinfo.ch)

En Neuchâtel, un trabajador social que labora a tiempo completo puede ocuparse como máximo de 120 expedientes. Un “dossier” puede significar una persona, o bien una familia con cuatro hijos. Conconi, que puede dedicarse al acompañamiento solo a tiempo parcial, gestiona 67 expedientes que representan un centenar de personas.

El asistente se lamenta repetidamente del aumento de la burocracia. Sin embargo, si las normas y directivas sirven para mejorar la eficiencia y evitar abusos o errores de evaluaciones, ¿por qué no aceptarlas? “No estoy contra la burocracia. Pero cuanto más tiempo dedico a trámites, tengo menos disponibilidad para hablar con los beneficiarios. Por otra parte, los trámites demasiado complejos terminan por desalentar a las personas con problemas para que soliciten ayuda Enlace externo».

¿Los abusos? Claro, existen, responde Conconi. “Pero implican, al máximo, al 5 % de los clientes que atendemos”.

¡Así no va!

A las presiones administrativas se le agrega la financiera. En el marco del presupuesto 2018, el Gobierno cantonal de Neuchâtel incluyó recortes en el sector social de 1,6 millones de francos. Sin embargo, en los cantones de expresión francesa como en todo el país, el número de beneficiarios aumenta en consonancia con el crecimiento demográfico.

Todos los asistentes sociales lo constatan: en la sociedad existen más tensiones. La frustración puede convertirse en depresión -en particular durante el periodo de Navidad- y a veces en agresividad. Es bastante común que los mismos empleados sufran actos de violencia.  Incluso Conconi fue amenazado. “Un exbeneficiario me dijo que vendría a buscarme a mi casa. Tuve miedo, aunque pienso que en aquel momento esta persona estaba bajo los efectos de drogas”.

"¡Así no va!", reaccionaron los asistentes sociales del Cantón de Neuchâtel, que a inicios de diciembre pasado expresaron públicamente su malestar por el deterioro tanto de las condiciones de trabajo como de los beneficios de las personas asistidas. Una protesta de este tipo ya se dio en Ginebra, en el 2016, y más recientemente también en Berna.

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Manifestación en Berna contra los recortes sociales, junio 2017.

(Keystone)

Acompañantes, no cajeros automáticos

"Son cada vez más frecuentes las nuevas normas y directivas que los asistentes sociales deben integrar, explica. Y los procedimientos administrativos son de más en más pesados. Es decir, se reduce el tiempo a disposición para acompañar a los beneficiarios para favorecer su reinserción social y profesional”, señala la carta que los trabajadores sociales de Neuchâtel enviaron al responsable del sector social del cantón. “El trabajo social -advierten- ha sido vaciado de su sentido y de su objetivo”.

Es una señal de alarma, subraya Roberto Conconi. “No queremos transformarnos en simples contadores o cajeros automáticos. Se necesita tiempo para ayudar a una persona con problemas a encontrar su propia independencia financiera, construir un proyecto de reintegración e incluso, simplemente, para los controles necesarios. Es necesario analizar cada situación y seguirla con regularidad”, insiste.

Contactado por swissinfo.ch, Jean-Nathanaël Karakash, ministro cantonal de Economía y de Acción Social, reconoce que la creciente complejidad de los procedimientos constituye un problema “real”, que repercute en el trabajo de acompañamiento desarrollado por los trabajadores sociales. Todos los servicios, desde el del empleo al del seguro de invalidez, están sobrecargados, subraya. “Esto es el resultado de la fuerte presión financiera que confrontamos. No queremos, sin embargo, proceder a recortes lineales, sino aspiramos a un enfoque particular. Por ejemplo, diferenciando el tipo de acompañamiento: más intenso para los beneficiarios que necesitan verdaderamente ser acompañados, como los jóvenes, y más simple para aquellas personas que, en cambio, solo necesitan un apoyo material”, afirma.

Si tuviera más tiempo para el trabajo social, Conconi se ocuparía principalmente de los jóvenes. “Quisiera estar más presente y ayudarles a gestionar gastos y pagos, a encontrar opciones de formación o un trabajo, a construir un proyecto. Darles a ellos los medios para encontrar el camino justo. Finalmente, es la propia persona que debe constituirse en motor de su propia vida”.


(Traducción del italiano: Sergio Ferrari)

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