En Chile viven hoy más de 10mil descendientes de suizos
A diferencia de otros países sudamericanos, como Brasil y Argentina, la antigua emigración suiza fue menos abundante en Chile. El ministro helvético de Economía aprovechó su breve visita a Santiago para reunirse con miembros de la colonia suiza en Chile.
Pascal Couchepin sostuvo la noche del lunes (20.11.) un encuentro informal con 300 representantes de la colonia suiza en Chile y dio por finalizada la parte social de su breve visita de dos días a Santiago de Chile, primera etapa de la gira que le llevará este martes a Argentina.
Los suizos que antaño emigraban a Chile eran menos numerosos que los que se embarcaban hacia otros países del subcontinente.
La primera ola migratoria llegó en1884. Después de un interminable viaje en barco desde Burdeos, las familias eran trasladadas en tren y finalmente por carreta hacia la austera región meridional del país, en Temuco y Punta Arenas, a más de 1.000 kilómetros de la capital chilena.
Las condiciones de vida de esos primeros colonos fueron muy duras. Los descendientes de aquellos valerosos suizos recuerdan hoy con cariño y orgullo las hazañas de sus antepasados: luchas contra la tierra para arrancarle su fruto entrañable y contra los hombres. Al parecer había en esa región del sur chileno grupos de bandidos que asolaban los poblados causando estragos y dejando numerosos huérfanos.
De los 3.000 suizos que llegaron en esa primera gran oleada migratoria, la mitad regresó a su país o se estableció en países vecinos, donde las condiciones eran menos duras.
Se calcula que hay actualmente más de 10.000 descendientes de suizos en Chile y solamente 3.800 personas que tienen la nacionalidad helvética.
En su amistosa conversación con unos y con otros, aprovechando el encuentro celebrado el lunes, el ministro Couchepin escuchó anécdotas e historias, tristes y dolorosas algunas, y otras alegres y alentadoras, como la llegada en 1887 de un pastor luterano, de 26 años, para organizar la vida social, cultural y espiritual de los colonos suizos.
Entre otras cosas, el pastor Leutwiler creó un asilo de huérfanos y una escuela que todavía existe con el significativo nombre de «Providencia». Además consiguió de sus compatriotas de Zúrich la donación de una enorme campana para llamar al culto y a la reunión, siendo ahora símbolo del valor y la unidad.
Encontrarse pues con los descendientes de esos emprendedores colonos suizos de 1884 es revivir un trozo de historia.
Ahora bien, todavía existen hoy día problemas comunitarios que solucionar. La velada que celebraron los descendientes de helvetas en honor del ministro Couchepin estuvo animada por el coro de alumnos del Colegio Suizo de Santiago.
Desde hace 60 años, este Colegio ha estado formando y educando a chilenos, suizos y alumnos de otras nacionalidades, con el espíritu y la pedagogía típicos de la enseñaza helvética. Tras el reciente corte de las subvenciones del Estado helvético, el Colegio Suizo de Santiago, como el resto de las otras 16 escuelas suizas del extranjero, está pasando por muchas dificultades.
Por ahora, los 500 alumnos y sus familiares y amigos le dan plena vitalidad y, unidos a la excelente tradición y el esfuerzo del profesorado del Colegio Suizo esperan lograr una mejor situación en un futuro próximo. Para ellos Pascal Couchepin ha tenido palabras de aliento.
Juan Carlos Moreno, Santiago de Chile
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